Carolina Escarrá Gil
El jueves 26 de marzo tuvo lugar
la segunda audiencia preliminar en el caso que se está llevando a cabo contra
nuestros héroes secuestrados en los EEUU. En esa oportunidad estaba previsto
que el juez Hellerstein definiera el cronograma de audiencias en las distintas
partes del juicio contra el Presidente Nicolás Maduro y la Primera Dama y
Diputada Cilia Flores.
Cargos de la demanda
Es importante recordar que los
cargos imputados tienen que ver con la acusación de que ambos supuestamente
lideran una asociación criminal narcoterrorista, la cual de acuerdo con el
departamento de Justicia habría operado durante más de una década, utilizando
el estado venezolano para traficar cocaína hacia EEUU, para lo cual habrían implementado
los colectivos y una violencia extrema que incluiría secuestros y asesinatos,
además de una corrupción sistémica, con red de sobornos.
No obstante, nada más lejos de la
verdad, puesto que se ha demostrado que han tenido que desistir de algunas acusaciones
como la del supuesto cartel de los soles debido a la falta de evidencia. En la
demanda que interpuso el fiscal de EEUU en el año 2020, en la cual por cierto
no incluía a la primera Dama y diputada Cilia Flores, había al menos 32
menciones al Cártel de los Soles como una organización de narcotráfico. En la
demanda que se presentó luego del 3 de enero, solo hay dos menciones y no como
un cartel sino como una cultura de corrupción que permite el tráfico de drogas.
Además, a juzgar por los informes de organismos internacionales e incluso de la
propia administración estadounidense, no existe dicho cartel en el informe de
la DEA o no se ha demostrado la relación
del presidente Maduro con este supuesto cártel e incluso con el Tren de Aragua
como lo deja ver el informe de las agencias de inteligencia en el 2025. Por
todas estas razones se cae de perogrullo una acusación vinculada a cocaína
supuestamente distribuida hacia los EEUU, corroborable con el arduo trabajo de
incautación y destrucción del poco porcentaje de drogas que pudiera haber
ingresado a nuestro país.
Otro cargo tiene que ver con la
posesión de armas de fuego sin autorización para ello, lo que no necesita
mayores argumentos al tratarse de un presidente y su esposa constantemente
amenazados por una potencia nuclear. Además, de acuerdo con nuestro marco
constitucional, el presidente es jefe de estado, de gobierno y de la Fuerza
Armada Nacional Bolivariana.
Por otra parte, todas estas
acusaciones han sido desestimadas en la retórica del propio presidente Trump
quien ha dicho y demostrado que su único interés en secuestrar al presidente
Maduro era presionar para obtener acuerdos en materia de petróleo, oro y
tierras raras, pues no debemos olvidar que no solo se trata de un presidente,
sino de un empresario magnate, miembro de la élite dominante blanca,
anglosajona y cristosionista estadounidense.
Primera audiencia
En la audiencia de presentación
que tuvo lugar el 5 de enero, se trataba solo de presentación y lo que se
estila es que el imputado se identifique con su nombre. El presidente Nicolás
Maduro Moros agregó que es un presidente en funciones que fue extraído de su
casa en Caracas, por lo cual se declaró prisionero de guerra y solicitó
acogerse al III Convenio de Ginebra, declarándose además inocente y decente.
Por su parte, la primera dama y diputada Cilia Flores también se declaró
inocente.
De allí se desprende la violación
al principio de inmunidad individual del que gozan los presidentes en funciones
en el marco del derecho internacional, reconocido por todos los estados como un
marco normativo consuetudinario, desde aquellos tiempos del derecho de jentes
de Don Andrés Bello, precursor no reconocido del derecho internacional.
Por otra parte, una de las
razones por las cuales se debería desestimar el caso es por la manera como fue
llevado ante el tribunal para imputarlo. Primero, mediante un secuestro llevado
a cabo por fuerzas militares de otro país y de una manera violenta, para luego
ser recluido en una cárcel de máxima seguridad sin respeto a su inmunidad, y
víctima incluso de maltrato por parte de sus secuestradores, especialmente en
el caso de la primera dama y diputada Cilia Flores, quien se presentó a dicha
audiencia con señas de maltrato en su cabeza.
Pero también se desprende de esa
audiencia que el presidente Nicolás Maduro se convirtió en un símbolo mundial
de resistencia cuando a través del lenguaje de señas, en un maravilloso acto de
comunicación contrahegemónica, envió un mensaje de calma y cordura al pueblo
venezolano, con el corolario de que nosotros y nosotras unidos venceremos, lo
cual ha sido clave para mantener la fuerza, la esperanza y hasta la alegría del
pueblo venezolano que se ha mantenido en las calles exigiendo la liberación de
nuestros dos héroes, y lo que ha llevado que figuras importantes a nivel
internacional lo hayan declarado el Mandela latino.
Segunda audiencia
En esta segunda audiencia se
esperaba que el juez estableciera el cronograma del juicio con las fechas de
presentación de pruebas, de testigos, audiencias y las distintas etapas del
juicio.
En la audiencia, en la cual por
cierto no nos dejaron ver al presidente Maduro ni a la diputada y primera dama
en la entrada ni en la salida, los abogados defensores Barry Pollak con más de
30 años de experiencia, y Mark Donnelly, en el caso de la primera dama y
diputada Cilia Flores, pidieron desestimar el caso debido a que la Ofac revocó
a finales de febrero una licencia que permitía el gobierno venezolano pagar sus
honorarios, sin explicación ni argumentación. Por su parte la fiscalía insinuó
que se le debía otorgar un defensor público. Allí hubo discrepancias con el
juez quien dijo que al estar en EEUU ni Maduro ni Flores representan un peligro
para la seguridad nacional de los EEUU, por lo que no se entiende dicha medida
coercitiva unilateral; además de que no le parecía que sin ser contribuyentes y
pudiendo pagar los honorarios, se les otorgue un defensor público pagado por
contribuyentes estadounidenses para personas que de verdad lo necesiten.
Este hecho demuestra el uso de
artilugios por parte del gobierno de los EEUU para que los imputados no puedan
defenderse propiamente por lo cual han presentado una moción solicitando la
desestimación del caso, debido a la interferencia constitucional en relación al
debido proceso que implica la revocatoria de dicha licencia. No obstante, el
juez difirió pronunciarse sobre el particular. En este caso me pregunto, si los
argumentos del juez no sirven incluso para que se revoquen las medidas
coercitivas unilaterales individuales en contra del presidente y la primera
dama.
Además, esta mañana en consejo de
ministros, el presidente Trump dijo que seguramente serán abiertos otros
juicios en contra del presidente Maduro en otros tribunales, tal vez previendo
que este juez sea un poco imparcial en torno a la imputación jurídica.
En la audiencia también se
trataron otros temas como no publicar las pruebas para mantener la seguridad de
los testigos o atender los temas de salud de los acusados especialmente, de la
primera dama y diputada Cilia Flores.
No es un caso jurídico, sino
político
Otro elemento que puede ser
fundamental en el desarrollo del caso y que constituye un elemento novedoso del
juicio, tiene que ver con el reconocimiento de Michael Kovac del departamento
de estado, a la presidenta encargada Delcy Rodríguez, el 11 de marzo, con lo
cual queda también legitimado el presidente Maduro y dirimida la operación
psicológica en torno a la validez del resultado de las elecciones del 28 de
julio de 2024.
Para el abogado Alfredo Clemente,
no será un juicio sencillo para Hellerstein quien deberá enfrentarse a la
“doctrina del fruto del árbol ponzoñoso” como error de origen de la acusación,
así como al abuso de proceso, a la ruptura del principio de confianza legítima
y la inmunidad soberana de los jefes de estado, así como a una conducta
gubernamental indignante. En este tenor,
también son de mucha utilidad los artículos del abogado Juan Martorano.
Pero debemos recordar que esto no
se trata de un caso jurídico sino político. Las razones de fondo para el
secuestro y la acusación son de carácter político con sustrato económico. El
juicio fue montado en laboratorios de guerra psicológica y de información. El
presidente Trump ha dicho hasta el cansancio -desde que era candidato presidencial
o incluso en su primer mandato- que le interesa arrebatarle a Venezuela el
petróleo, el oro y las tierras raras.
Pero también le interesaba
arrebatarle a Venezuela y a su gentilicio la dignidad, lo cual creyó haber
logrado el 3 de enero, con la operación de decapitación con agresión y visos de
invasión. No obstante, los venezolanos y venezolanas nos crecemos en la
adversidad.
El juicio contra el presidente
Maduro y la primera dama y diputada Cilia Flores es una expresión más de la
guerra híbrida contra Venezuela para quebrar nuestra fortaleza. Aún así, no han
podido ni podrán.



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