*JUAN MARTORANO
Un buen amigo nos expresó que lo ocurrido hace 101 días en la República Bolivariana de Venezuela, con una incursión armada estadounidense y cuya consecuencia devino en el secuestro no solo del Presidente Maduro y su esposa Cilia, sino también del petróleo venezolano, oro, plata, minerales y “tierras raras” siendo producto, además, de un plan muy bien elaborado y diseñado durante años. Simplemente el 3 de enero marcó un punto de inflexión dentro de la disputa geopolítica de EEUU, en este caso en contra de la Federación Rusa y la República Popular China.
No es casual ni fortuita la intervención durante estos cuatro primeros meses del año 2026 en Venezuela, la República Islámica de Irán y la hermana Cuba. Sobre todo el caso de esta última, obedece además de su ubicación geográfica, la importancia estratégica del puerto de Mariel, a los minerales estratégicos que tiene la isla. No en balde, Cuba tiene la reserva de cobalto, la cuarta para ser más específicos, más grande del planeta, y hasta analistas la ubican de tercera, detrás de países como la República Democrática del Congo y Australia. Es decir, que Trump no interviene en países por casualidad sino en aquellos que tienen recursos estratégicos.
Pero en el caso de la República Islámica de Irán, el tema no es solo el saqueo de sus recursos estratégicos que evidentemente posee, sino escalar en el conflicto y en la disputa geopolítica como ya lo hemos señalado, con la República Popular China y la Federación Rusa.
Y de ahí que, para poder embarcarse en la aventura que hoy en día está perdiendo, fue porque el sionismo (que acompaña en la derrota a sus socios estadounidenses) financió la campaña de Trump para la presidencia con la bicoca de un trillón de dólares. A cambio de que Estados Unidos una vez que Trump llegará al Salón Oval de la Casa Blanca, se inmiscuyera en una guerra contra Irán.
Charlie Kirk, un hombre verdaderamente ultraconservador y fascista, le había advertido a Trump no involucrarse en un conflicto ajeno a él, y que además como ha venido ocurriendo, a todas luces perdería. El resultado fue su asesinato en septiembre del año pasado donde el sionismo, que es el principal lobby que se encuentra en EEUU envió un mensaje muy claro al hoy mandatario estadounidense, el cual entendió muy bien.
Pero no es de ello de lo que queremos referirnos el día de hoy, sino realizar un balance de lo ocurrido en Venezuela desde el 3 de enero y como un punto de corte, la fecha de hoy.
Esto porque han surgido en principio dos elementos que están ocupando importante centimetraje en la agenda político mediática como lo es que se esté impulsando la tesis de la falta absoluta del Presidente Nicolás Maduro Moros, y por ello, se debe proceder a la convocatoria de elecciones presidenciales a la luz de lo preceptuado en el artículo 233 constitucional. Y el segundo elemento son las “protestas” por el aumento del salario protagonizadas por diferentes “dirigentes gremiales y sindicales”.
De lo primero, no vamos a “llover sobre mojado”. En ediciones anteriores de esta columna fijamos nuestra posición e indicamos la “hoja de ruta” del quehacer en este caso. Además, otros colegas han expresado el criterio jurídico a la luz de la sentencia n° 1 de la Sala Constitucional con su correspondiente medida cautelar del 3 de enero de 2026 donde se explica claramente en qué situación nos encontramos luego de la agresión sufrida ese día y ante la laguna constitucional existente. Pero, ya advertíamos sobre el elemento no bien delineado del artículo 234 cuando se refería a la ausencia temporal del Presidente o Presidenta de la República durante noventa días consecutivos.
Por supuesto lo que actúa a favor nuestro es que hasta al mismísimo Donald Trump no le conviene en tan corto lapso que en la República Bolivariana de Venezuela haya elecciones. La prioridad es que haya estabilidad para poder apropiarse de las riquezas de Venezuela que le permitan sustentar su modelo político y económico. Venezuela en estos momentos se constituye en la tabla de salvación de EEUU.
Pero, como acertadamente lo ha señalado el internacionalista Sergio Rodríguez Gelfenstein en entrevistas del año pasado, Estados Unidos es el país de “una administración (en estos momentos la de Donald Trump) pero varios gobiernos” o intereses, diríamos nosotros. De ahí que veamos como el actual mandatario estadounidense en su momento, conversaba con Nicolás Maduro, Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, mientras nos apuntaban con cañones y asediaban con barcos y aviones de guerra (motorizados e impulsados por el neoconservador Secretario de Estado, Marco Rubio).
Delcy Rodríguez, que por circunstancias de la historia y de conformidad con los artículos 234 y 239 numeral 8 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, le corresponde asumir, por mandato de la Carta Magna, las atribuciones de la Presidencia de la República y, por ende, la Primera Magistratura del país para evitar el colapso estratégico del Estado, tiene el reconocimiento diplomático de la actual administración trumpista. Sin embargo, hay personeros dentro del “Estado Profundo” que apuesta a su fracaso, y, por ende, a su salida.
Por ello, para lograr presionar al Parlamento Nacional, que a la luz de la Carta Magna, es el facultado a la luz del 234 para declarar si las circunstancias políticas, económicas y sociales del país lo exigen (más las negociaciones con los gringos) la falta absoluta en este caso del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y así convocar a unas elecciones presidenciales anticipadas (siempre y cuando dicha declaratoria se produzca dentro de los primeros cuatro años del período constitucional, puesto que si se produce dentro de los dos últimos años, el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva completa dicho período y por ello no hay elecciones anticipadas) es que han surgido esta especie de protestas “espontáneas” por exigencias de mejoras laborales y salariales.
Pero antes de entrar en esas consideraciones, importante es que dejemos claro que no toda manifestación o protesta debemos considerarla un acto de terrorismo o de subversión al Ejecutivo Nacional. Los revolucionarios verdaderos y las revolucionarias verdaderas reivindicamos lo preceptuado en el artículo 68 de nuestra Constitución que permite que “los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley”. (Destacado y subrayado del articulista).
Es decir, si bien existe en el país el derecho al reclamo, a la manifestación, a la protesta, este derecho no es absoluto. Por ello es que los requisitos para dichas manifestaciones están regulados. Porque nuestros derechos terminan donde comienzan los derechos de los otros o de las otras.
Nadie oculta las difíciles condiciones económicas y sociales que existen en el país, pero hay actores de manera interesada ocultan las causas de las mismas. Que en buena medida obedece a la pulverización del sistema salarial construido por la Revolución Bolivariana, y además del sistema de protección social, que ha sido perforado. Y para muestra un botón: En el año 2013 en el que nuestro inolvidable Comandante Chávez cambió de paisaje como lo diría Alí Primera, el ingreso petrolero se ubicó en 53 mil millones de dólares. Siete años después, en 2020 y ya en vigencia la Orden Ejecutiva donde fuimos declarados amenaza inusual y extraordinaria para EEUU, apenas ingresaron a las arcas del Estado 743 millones de dólares. Una caída del 99% de los ingresos del país para lograr un cambio de régimen que afortunadamente no se concretó.
Ciertamente en este instante hay precarización de las condiciones de trabajo. Sobre todo dentro del ámbito público. Pero esto fue producto del bloqueo y las agresiones económicas, comerciales y financieras promovidas desde EEUU.
Pero no solo basta explicar las razones, incluso reconociendo flagelos terribles como la corrupción que también incidió. No en balde, de los últimos siete presidentes de PDVSA, cinco han estado inmersos en corrupción (Rafael Ramírez, Eulogio del Pino, Nelson Martínez, Tareck El Aissami y Pedro Tellechea, los últimos cuatro presos) sino desenmascarar a ciertos actores, para que el pueblo los conozca, y denunciarlos por manipular las justas luchas de nuestra clase trabajadora, y utilizar sus justos anhelos para subvertir el orden constitucional, y lograr un cambio de régimen en Venezuela.
Ahí está, por ejemplo, el señor José Patines, de quien pudimos enterarnos que declara como sindicalista de cancillería, pero ya no lo es (patriotas cooperantes nos pasaron ese dato) llamando a esas manifestaciones por salario, y a su vez, pidiendo elecciones presidenciales, casi que imponiendo la consigna “Delcy, Vete Ya”. Este señor se la ha visto retratado con Juan Guaidó, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia.
Entonces, mal podemos hablar de un “dirigente sindical impoluto” cuando vemos los vínculos que este tiene con el extremismo fascista de este país.
Hacemos estos señalamientos, debido a que para el día de hoy han convocado a una concentración en las afueras del Tribunal Supremo de Justicia. Un grupo de ellos se apostarán allí, mientras otro se dirigirá a la sede de la embajada estadounidense en Valle Arriba, con el fin de presionar a EEUU para que le exija a las autoridades venezolanas la celebración de elecciones presidenciales anticipadas.
No conforme con ello, para el próximo martes 22 de abril y como parte de su estrategia de activar “paros sectoriales”, han convocado a una paralización de las universidades “autónomas”.
A nuestro juicio, lo que menos persiguen estos dirigentes es lograr la mejora del salario y condiciones laborales. Estas manifestaciones buscan ir generando las condiciones, “calentar la calle” para una salida violenta del chavismo del poder.
De hecho, las escaramuzas que ocurrieron en una marcha como esta el pasado jueves 9 de abril logró la postergación por cinco días, de la flexibilización por parte de la OFAC, de las medidas vigentes de “sanciones” sobre el Banco Central de Venezuela y la banca pública, de las cuales nos referiremos en próximas ediciones de nuestra columna
Es importante destacar que detrás de estas “manifestaciones” y acciones de calle está la mano de María Corina Machado, de González Urrutia, Antonio Ledezma, Leopoldo López, y el extremismo opositor que están financiando estas actividades. Eso por el lado nacional.
Por el lado internacional tenemos a Marco Rubio, a los demócratas y a Francia, entre otros. Por eso es que la señora Machado se siente alebrestada, “guapa y apoyada”.
Pero son apoyos efímeros con fecha de caducidad.
Y entendiendo que la hoy Presidenta Encargada no puede decirlo por un tema institucional y de diplomacia, lo señalaremos nosotros sin cortapisas de ningún tipo. También detrás de esas acciones y financiamientos a actores sindicales y gremiales, está la mano de la señora Laura Dogu, de quien escribimos el pasado 8 de febrero de 2026 y dimos detalles de las razones por las cuales fue enviada a nuestro país, con el probable refuerzo de John Barrett.
Barrett al igual que Dogu es un activo de los servicios de inteligencia de EEUU para “reordenar escenarios complejos”. Barrett viene de actuar en países como Panamá y Guatemala donde logró alinear intereses políticos y económicos en contextos sensibles. Su llegada como Encargado de Negocios de la Embajada de EEUU (Dogu sería nombrada embajadora en nuestro país) sería para tener una presencia menos simbólica y más de control operativo, con foco en que el proceso de tres fases revelado por Rubio al parlamento estadounidense en enero de este año avance y no “se desvíe”.
Mientras Dogu se encarga por debajo de cuerdas de financiar a dirigentes gremiales, sindicales, periodistas y un largo etcétera, acciones y actores en contra de la Presidenta (E ) Delcy, Barrett viene a reforzar lo que en Estados Unidos considera será una fase más exigente. Barrett vendría a supervisar y a empujar un proceso en marcha y que algunos quieren, comience a definirse.
Y dentro de EEUU, no es Trump, quien haciendo caso a las recomendaciones del ex ejecutivo de Chevron e informante de la CIA, Alí Moshiri, de dejar a Delcy Rodríguez al frente de los destinos de Venezuela como garantía de estabilidad para poder extraer el petróleo y las riquezas que ellos requieren, se vieron obligados a diseñar un plan B.
Y esto es una fórmula de “transición limitada” al estilo de la “Junta de Paz” en Gaza, como parte de los planes de contingencia por si el andamiaje del chavismo deja de sostenerse con Delcy Rodríguez como figura de continuidad. No se trata, según varias fuentes en contacto con el entorno presidencial, de un diseño cerrado ni de un documento listo para firmar, sino de conversaciones preliminares sobre alternativas paralelas: un consejo tecnocrático, con competencias acotadas y calendario limitado, inspirado en el modelo organizativo que Trump ha querido proyectar en Gaza con su llamado Consejo de la Paz, pensado para administrar una transición sin vacío de poder.
La prioridad inmediata de Estados Unidos no es un relevo limpio y ejemplar, sino evitar que Venezuela caiga en una espiral de violencia, ajustes internos y fragmentación de mandos.
María Corina Machado no entraría a la ecuación por no ser garantía de estabilidad en el país, que es lo que requieren EEUU de Venezuela y ante la disputa que en estos momentos sostiene el país del norte contra Irán. Y como fichas alternativas en caso de fracaso (supuesto negado para nosotros) de la hoy Presidenta Encargada están Enrique Márquez (ya que en las cuentas de los yanquis señalan que este sería un “dirigente potable” para el chavismo), Adriana Cisneros y la dirigente sindical Elsa Castillo, que también habría sido captada por EEUU y tiene fachada de “pobre” y de venir de la izquierda, que también según los analistas estadounidenses, los chavistas estarían dispuestos a aceptar en una eventual “transición”.
Nos disculpan lo extenso el día de hoy del artículo, pero es parte de la explicación que queremos dar ante las conspiraciones que se ciernen sobre nuestra patria y que no se comentan.
¡Bolívar y Chávez Viven. Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y
Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre: Traidores Nunca!
* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano




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