domingo, 1 de noviembre de 2020

El dilema democrático

 

Maryclen Stelling


Las elecciones parlamentarias del 6D colocan al país y, en especial a la oposición,  ante un reto trascendental para la democracia: votar o abstenerse.

La AN y la ANC han devenido en espacios de combate, de anulación y/o eliminación del contrario, trasmutado en enemigo a muerte.  Centrados en  la pelea política, prisioneros de sus limitados espacios parlamentarios,  sometidos a la intolerancia de sus intereses y enredados en su propia telaraña, no dan cabida a las voces diversas de la sociedad.  En su accionar menosprecian   a la ciudadanía silenciada y relegada a una condición marginal.  Malsana bifrontalidad parlamentaria que, a pesar de la profunda crisis multidimensional,  niega la democracia, obstaculiza la paz y además impide o entorpece cualquier solución acordada.

Sectores de oposición, sin que se perfile un liderazgo unificador, llevan a cabo una  campaña para convertir la abstención en una opción ética.  A la intención de bloquear las parlamentarias, incentivar la apatía, promover el rechazo al voto, subyace un  claro chantaje moral, además de la negación del deber democrático  que demanda trascender la polarización. ¿A cuáles intereses sirve la abstención?  ¿A quién beneficia? ¿Cuáles serían las consecuencias para la propia oposición? ¿Para la democracia? ¿Lo honesto, lo ético es no votar? 

La democracia venezolana requiere difíciles consensos y carecemos de  espacios de concertación.  El 6D, en un ambiente democrático y plural, deberemos elegir la AN. Ámbito que favorecerá la integración de diferentes intereses y concepciones; facilitará la recuperación de  la capacidad de expresarnos con respeto hacia el otro;  en suma,  permitirá afrontar  las tensiones y los conflictos propios de la pluralidad.  Gradualmente se impondrán nuevas pautas de comportamiento y desde el reconocimiento mutuo, la tolerancia, la cooperación  y la crítica; la negociación y el compromiso se emprenderá la ardua tarea de construcción conjunta de un proyecto de convivencia y un espacio de canalización pacifica de las diferencias y los conflictos.  En una suerte de modelaje democrático, la AN jugara un papel decisivo en la construcción de una nueva cultura política que irradiará las instituciones, la ciudadanía y su liderazgo.

No será fácil, pero es la lenta y laboriosa ruta democrática a seguir.

¡A votar!

@maryclens




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