*JUAN MARTORANO
El martes de esta
semana, el actual presidente de Estados Unidos, el pedófilo naranja Donald
Trump procedió a presentar su discurso sobre el Estado de la Unión
estadounidense. Y como era de esperarse, dedicó algunos minutos a Venezuela.
Pero cabe destacar
que allí no solo se refirió a nuestro país, y condecoró al piloto de uno de los
helicópteros en el que fue extraído nuestro legitimo Presidente Constitucional
de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y su esposa, la
diputada y Primera Combatiente, Cilia Flores. Sino que además, por el
histrionismo que caracteriza a Trump, tenía una puesta en escena preparada para
la ocasión.
Y no es más que
presentar en dicho acto protocolar a Alejandra González, y además de ella, a su
tío, el ex candidato presidencial y dirigente político opositor venezolano,
Enrique Márquez. De hecho, eso fue uno de los grandes temas de análisis post
discurso de Trump por parte de varios analistas.
Acá vale la pena y
es lo que nos motiva, hacer varias consideraciones que se desprenden de ese
discurso del mandatario estadounidense y los minutos que dedicó a nuestro país.
Como
primer punto, tendríamos este: Trump: Guaidó y ahora Márquez. ¿El mismo libreto
del fracaso? Y he aquí porque lo señalamos de esta manera.
El escenario fue el
mismo: el Capitolio de los Estados Unidos. La parafernalia, idéntica: un
presidente republicano señalando hacia el palco para ungir al "héroe"
del momento. En 2020 fue Juan Guaidó; el martes, 24 de febrero de 2026, fue
Enrique Márquez. Pero tras el confeti mediático, la realidad política
venezolana cuenta una historia muy distinta a la que Trump intenta vender a su
base MAGA.
El comodín gris. ¿Por qué Enrique Márquez?
Lo de Enrique Márquez en el Capitolio
no podemos catalogarlo sino como una gran operación de marketing político por
parte del presidente estadounidense Donald Trump. Muchos se preguntan por qué Trump eligió a un
hombre de perfil bajo, un histórico "segundón" de la política
venezolana, para su gran show del Estado de la Unión.
Además de ello, esta respuesta se
basa simplemente en pragmatismo puro. Enrique Márquez, de 62 años, no es un
advenedizo. Es ingeniero, fue diputado (2000-2006 y 2011-2021), Primer
Vicepresidente de la Asamblea Nacional (2016-2017) y rector del CNE designado
en 2021 hasta 2023. Fue expulsado de Un Nuevo Tiempo en 2018 por apoyar
elecciones que la mayoría opositora rechazó, y en las presidenciales de 2024
fue candidato respaldado por Centrados, REDES y la disidencia del Partido
Comunista de Venezuela (PCV) liderada por Oscar Figuera.
Ese perfil es clave: Márquez no
representa una amenaza existencial para la estructura del PSUV. Mientras MCM y
los radicales quedan fuera de la foto por ser "innegociables",
Márquez es el puente perfecto para una transición que no termine en guerra,
sino en una cohabitación que garantice el flujo petrolero. Pasó un año en El
Helicoide (enero 2025 - enero 2026), y su liberación es un trofeo de vitrina
que Trump puede exhibir.
Y aquí cabría, además una
pregunta: ¿Cómo queda María Corina Machado en todo esto? Bueno creo que los
hechos lo explican por sí solos.
El fantasma de
Guaidó y de “Tequeño Crúo”.
El recibimiento de Márquez huele a
déjà vu. Trump ya probó el libreto del "Presidente Encargado" con
Guaidó y se le desinfló en las manos porque no tenía el control de un solo
metro cuadrado de territorio.
Hoy, la historia se repite con
matices. Esto sería cómico sino fuera trágico por lo ocurrido el 3 de enero en
nuestra patria y por todas las situaciones que nos encontramos atravesando.
Mientras Trump abraza a Márquez en Washington, en Venezuela el
"segundo" de MCM, Juan Pablo Guanipa (apodado por el pueblo como
"Tequeño Crúo"), había sido capturado apenas intenta prender una
candelita. EE.UU. no ha movido un dedo por Guanipa; su prioridad hoy es
sentarse con Delcy Rodríguez para asegurar los barriles de petróleo que Trump
ya presume ante su Congreso.
Desde enero de
2026, el gobierno de Trump ha anunciado un plan para controlar la venta de
petróleo venezolano de forma indefinida, con un estimado de 30 a 50 millones de
barriles que serían comercializados bajo supervisión estadounidense. La
Secretaría de Energía dirigida por Chris Wright, fue clara: "Necesitamos
ese control para impulsar los cambios que deben ocurrir en Venezuela".
La estructura de
granito versus el show televisivo.
Nadie da aguja sin
puntada. La liberación de Márquez y su viaje a EE.UU. no es una concesión
graciosa, es parte de la negociación de altura entre Miraflores y la Casa
Blanca.
Delcy Rodríguez
administra la diplomacia y el petróleo, pero el mensaje de que la estructura
interna sigue intacta llegó al día siguiente. El miércoles 25 de febrero,
Diosdado Cabello volvió a su formato original de Con el Mazo Dando: más de
cuatro horas de chanzas, burlas y análisis de inteligencia, recuperando el tono
combativo que había matizado tras el secuestro de Maduro. Fue el recordatorio perfecto
de que, mientras en Washington se aplaudía a un opositor, en Caracas el poder
real —el que controla el partido, las regiones y el termostato social— no se ha
movido ni un milímetro.
Trump puede gritar
que "él gobierna en Venezuela", pero sus propios generales y el
director de la CIA saben que para que un barco de Chevron salga de puerto,
necesitan la firma de Delcy y el silencio de los fusiles que custodia Diosdado.
La evidencia está en los hechos: el 9 de enero de 2026, Trump se reunió con
ejecutivos de Exxon Mobil, ConocoPhillips, Chevron, Shell y otras petroleras
para impulsar un plan de inversión de al menos 100.000 millones de dólares en
la industria venezolana. Pero los CEO fueron escépticos.
El jefe de Exxon,
Darren Woods, dijo que Venezuela sigue siendo "no invertible" sin
reformas profundas, recordando que sus activos fueron nacionalizados dos veces.
Trump les prometió "seguridad total" y que su gobierno decidiría qué
empresas operan en el país, marginando a Caracas de las negociaciones. Pero la
realidad es tozuda: Chevron es la única que opera hoy, y no mostró interés en
escalar dramáticamente su presencia.
Conclusión: Un
imperio que negocia por necesidad.
La diferencia entre
2020 y 2026 es que hoy Trump ya no pide "democracia", pide
"socios". Ha pasado de reconocer a un presidente paralelo a reconocer
a un "amigo y aliado" en el gobierno de Delcy Rodríguez.
Enrique Márquez es
solo el barniz democrático para que el negocio siga su curso. Mientras el
Secretario de Energía de EE.UU. declara que controlarán el petróleo venezolano
"indefinidamente" y que los fondos se depositarán en cuentas
controladas por Washington, en Caracas, Diosdado Cabello recupera su programa
con la misma intensidad de siempre, dejando claro que la estructura de poder no
se ha movido.
El chavismo ha
demostrado ser una arquitectura de poder tan sólida que obligó al imperio a
elegir: o se sientan con los herederos de Maduro, o se quedan sin gasolina para
su "Época Dorada". Las petroleras dudan, los generales observan, y en
la calle venezolana, los colectivos siguen controlando el termostato social.
La Patria no se
rinde, se impone con inteligencia.
¡Bolívar y Chávez Viven y sus luchas y la Patria que
nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre: Traidores Nunca!
* Abogado, Defensor de Derechos Humanos,
Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras
Socialistas. , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta
tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo.
Canal de Telegram: El Canal de Martorano



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