lunes, 8 de febrero de 2010
sábado, 6 de febrero de 2010
Lo que la gente pensante no piensa .

Carola Chávez
Cuando a mis amigos opositores les envían una línea del guión que les corresponde actuar, ellos salen encantados a repetirla como si las palabras no tuvieran contenido.
Luego se ponen bravos cuando digo que son irreflexivos y que actúan de acuerdo a pautas que jamás habrían salido ni de sus cabezas ni de sus corazones. Dicen que son la gente pensante de este país pero no piensan en lo que dicen. Y así, diciendo lo que la tele les dice que digan, dicen convencidos “Chávez tas pochao”.
Y van lanzando la frasecita vía Twitter y Facebook, mientras la tele les susurra que “la salida es militar”, y una mano nada inocente les dispara desde un Blackberry la nueva frase a repetir: ni constituyente, ni revocatorio, Chávez tas ponchao.
A control remoto los van dirigiendo hacia un golpe de estado que ellos, sin mover una neurona, aplauden mientras nos llaman focas. En nombre del futuro de sus hijos, estos padres que una vez coreaban “con mis hijos no te metas”, se meten con sus muchachos y los lanzan a la calle a defender el derecho de un millonario pedante a estar por encima de la ley.
La gente pensante no piensa que detrás del ponchemos a Chávez hay un ponchemos a Barrio Adentro, al Cardiológico Infantil, a los niños que ya no mueren de diarrea, ponchemos a los libros gratuitos, al plan nacional de lectura, a la Villa del Cine, ponchemos al tren y al metro, ponchemos a los cuatro millones de niños que hoy comen tres comidas en sus colegios bolivarianos, al Proyecto Canaima, a quienes hoy terminan los estudios que ayer no pudieron empezar, ponchemos a Mercal, a los pobres que comen carne de primera, a las casas de alimentación para quienes aún están rezagados en esta pelea contra el hambre, a los indígenas que al fin son ciudadanos, ponchemos la esperanza de todo un pueblo, porque no podemos ser iguales, porque no vamos a permitir tanta parejería: niches comiendo donde comemos, bebiendo lo que bebemos, en fin, queriendo ser gente como nosotros, después del trabajo que nos costó dejar de ser como ellos.
Eso es lo que la gente pensante no piensa, a menos que sí lo haga y no lo admita, cosa que sería una verdadera vergüenza.
carolachavez.blogspot.com
Luego se ponen bravos cuando digo que son irreflexivos y que actúan de acuerdo a pautas que jamás habrían salido ni de sus cabezas ni de sus corazones. Dicen que son la gente pensante de este país pero no piensan en lo que dicen. Y así, diciendo lo que la tele les dice que digan, dicen convencidos “Chávez tas pochao”.
Y van lanzando la frasecita vía Twitter y Facebook, mientras la tele les susurra que “la salida es militar”, y una mano nada inocente les dispara desde un Blackberry la nueva frase a repetir: ni constituyente, ni revocatorio, Chávez tas ponchao.
A control remoto los van dirigiendo hacia un golpe de estado que ellos, sin mover una neurona, aplauden mientras nos llaman focas. En nombre del futuro de sus hijos, estos padres que una vez coreaban “con mis hijos no te metas”, se meten con sus muchachos y los lanzan a la calle a defender el derecho de un millonario pedante a estar por encima de la ley.
La gente pensante no piensa que detrás del ponchemos a Chávez hay un ponchemos a Barrio Adentro, al Cardiológico Infantil, a los niños que ya no mueren de diarrea, ponchemos a los libros gratuitos, al plan nacional de lectura, a la Villa del Cine, ponchemos al tren y al metro, ponchemos a los cuatro millones de niños que hoy comen tres comidas en sus colegios bolivarianos, al Proyecto Canaima, a quienes hoy terminan los estudios que ayer no pudieron empezar, ponchemos a Mercal, a los pobres que comen carne de primera, a las casas de alimentación para quienes aún están rezagados en esta pelea contra el hambre, a los indígenas que al fin son ciudadanos, ponchemos la esperanza de todo un pueblo, porque no podemos ser iguales, porque no vamos a permitir tanta parejería: niches comiendo donde comemos, bebiendo lo que bebemos, en fin, queriendo ser gente como nosotros, después del trabajo que nos costó dejar de ser como ellos.
Eso es lo que la gente pensante no piensa, a menos que sí lo haga y no lo admita, cosa que sería una verdadera vergüenza.
carolachavez.blogspot.com
Una sociedad sin clases.

Roberto Malaver
El chamo arrancó a decir que querían una sociedad sin clases, y a mi papi por poco le da una vaina, Roberto, pero después aclaró el estudiante de la Católica, que por ahora, es decir, mientras están manifestando, así el dictador la pasará muy mal, porque una vez que se encuentre con una sociedad sin clases va a tener que renunciar. Definitivamente, amigo, con estos chamos no se puede llegar a nada. Y fue Alberto Federico quien le dijo a mi papi que los invitara para escucharlos, te cuento que todavía mi papi no sale del asombro. No saben plantear nada, solo quieren salir del dictador, porque nos pintamos las manos de blanco y gritamos, un, dos, tres, tas ponchao, y el dictador se va. Y todos esos chamos andan con celulares de última generación, y Ramos Allup empezó a pedir que le abrieran el twiter, y allí se armó la de Dios es cristo.
Cinthya Machado Zuloaga hoy vino más linda que siempre. Su manera de contar la última reunión en casa de su padre es digna de un documental. En la casa de Cinthya se está viviendo la historia contemporánea. El mesonero se acerca con la botellita de agua Evian y Cinthya la rechaza, porque "ya le he dicho que me traiga agua del tubo y deje la llave abierta para ver si por fin, hoy se seca la represa del Guri y todos somos libres”.
El mesonero sonríe y le pregunta ¿cómo se puede ser tan bella?, ella sonríe y su cara es la máxima expresión de felicidad. Y dice:
- Te cuento que, cuando los estudiantes llegaron a mi casa, mi papi me dijo “Cinthya, acércate para ve si estos chamos dicen algo importante”. Y como siempre, el primero en tomar la palabra fue Alberto Federico para presentarlos y decirnos que “ahora sí se acabó la tiranía, con estos estudiantes adelantes y nosotros atrás, no nos van a derrotar”. Después, Ramos Allup dijo que “como ustedes pueden ver, estos estudiantes no son maripositas, ni petimetres, ni mucho menos lechuguinos, estos sí tienen con qué tumbar al dictador, y estos tampoco son los que enseñaron las nalgas en la manifestación aquella de la cual no quiero acordarme.”. Entonces fue cuando le dio la palabra al chamo y dijo aquello de, o sea, nosotros queremos una sociedad sin clases, y menos mal que después se explicó y dijo que era mientras estaban manifestando, porque si no aclara a mi papi le da una vaina.
robertomalaver@cantv.net
Cinthya Machado Zuloaga hoy vino más linda que siempre. Su manera de contar la última reunión en casa de su padre es digna de un documental. En la casa de Cinthya se está viviendo la historia contemporánea. El mesonero se acerca con la botellita de agua Evian y Cinthya la rechaza, porque "ya le he dicho que me traiga agua del tubo y deje la llave abierta para ver si por fin, hoy se seca la represa del Guri y todos somos libres”.
El mesonero sonríe y le pregunta ¿cómo se puede ser tan bella?, ella sonríe y su cara es la máxima expresión de felicidad. Y dice:
- Te cuento que, cuando los estudiantes llegaron a mi casa, mi papi me dijo “Cinthya, acércate para ve si estos chamos dicen algo importante”. Y como siempre, el primero en tomar la palabra fue Alberto Federico para presentarlos y decirnos que “ahora sí se acabó la tiranía, con estos estudiantes adelantes y nosotros atrás, no nos van a derrotar”. Después, Ramos Allup dijo que “como ustedes pueden ver, estos estudiantes no son maripositas, ni petimetres, ni mucho menos lechuguinos, estos sí tienen con qué tumbar al dictador, y estos tampoco son los que enseñaron las nalgas en la manifestación aquella de la cual no quiero acordarme.”. Entonces fue cuando le dio la palabra al chamo y dijo aquello de, o sea, nosotros queremos una sociedad sin clases, y menos mal que después se explicó y dijo que era mientras estaban manifestando, porque si no aclara a mi papi le da una vaina.
robertomalaver@cantv.net
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