sábado, 31 de enero de 2026

La verdad sale a flote: Sí existen las sanciones contra Venezuela y han traído graves consecuencias

 


EEUU evalúa levantar las sanciones al país para reanudar relaciones comerciales que ellos mismos rompieron
EEUU evalúa levantar las sanciones al país para reanudar relaciones comerciales que ellos mismos rompieron
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Desde que, en 2014, el expresidente estadounidense Barack Obama declaró a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria”, a petición de la oposición nacional, se abrieron las puertas para justificar las más de 960 sanciones que actualmente sufre el país y que siempre aseguraron que no afectaban la economía.

Luego del pasado 03 de enero, cuando EEUU bombardeó a la capital venezolana y secuestró al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores; se reunió con representantes de las empresas petroleras de su país, que por años estuvieron realizando en nuestro territorio actividades comerciales, con el fin de que estas retomen sus operaciones para garantizar su mercado, y que, para ello, se van a remover las sanciones que siempre aseguraron que no afectaban al país. 

EEUU impuso sanciones económicas cada vez más severas contra Venezuela y éstas restringen el acceso del gobierno al financiamiento externo, limita su capacidad de compra, producen un embargo comercial, asfixia financiera, congelamiento de activos, suministros de alimentación, energía, comunicaciones, entre las más importantes.

La aplicación de estas medidas unilaterales puso al país en riesgo de una catástrofe humanitaria, ya que Venezuela quedó sin ingresos debido a la limitación de importaciones petroleras y sus relaciones comerciales con el resto del mundo. Los riesgos de presionar para que ocurriera una hambruna en el país no suelen estar presentes en las conversaciones de la oposición venezolana.

De acuerdo con un documento llamado “Los números del bloqueo 2014-2022” publicado por el Observatorio Venezolano Antibloqueo, las sanciones de 2017 "impidieron que posibles socios extranjeros financiaran operaciones en el sector petrolero de Venezuela y congelaron el refinanciamiento de la deuda interna. Luego de la primera ronda de sanciones económicas, la producción de petróleo sufrió el peor colapso que haya padecido una economía productora de petróleo sin estar en guerra ni en una huelga del sector”.

Se añadió, en ese documento, que “como consecuencia, la economía perdió aproximadamente 17 mil millones de dólares al año. Las operaciones que no fueron afectadas, como las alianzas comerciales con China o Rusia, tuvieron un crecimiento en la producción o se estabilizaron mientras el resto de la industria petrolera colapsaba.  La nueva ronda de sanciones petroleras ocasionó una pérdida adicional de 10.000 millones de dólares al año, lo que equivale a más de dos terceras partes de las importaciones del país. Los expertos de la industria confirmaron que las sanciones han tenido un efecto paralizante en el sector petrolero del país”.

Al respecto, el economista Francisco Rodríguez, jefe de la Revista Torino Economics explicó que “las sanciones contra Venezuela tienen una verdad incómoda. Ignorar el sufrimiento que están causando por imponer un modelo extranjero, solo busca empobrecer a los venezolanos y hará que su difícil situación sea aún más desesperada y solo conducen a la pérdida de vidas”.

Añadió Rodríguez que “un ejemplo de ello es el golpe contra Salvador Allende en Chile, cuando EEUU allanó el camino para la devastadora política económica de los Chicago Boys. Los mecanismos por los que Washington decidió “hacer chillar a la economía chilena”, ataque a la moneda, bloqueo financiero, inflación inducida; son los mismos que le impuso a la Venezuela bolivariana mediante las “sanciones”; multiplicados por la extensión global del capitalismo. Después del golpe chileno, el Fondo Monetario Internacional ayudó al gobierno de Pinochet con enormes préstamos; pero le negó cualquier ayuda financiera al presidente Allende”.

El gobierno estadounidense siempre dijo que las sanciones no afectaban las relaciones comerciales venezolanas con el resto del mundo, a pesar de denunciar en todos los espacios la asfixia financiera que sufre el país producto de ellas, como cuando el 13 de septiembre al 11 de octubre de 2021, en el marco de la sesión 48° del Consejo de Derechos Humanos, en la que organizaciones venezolanas y del resto del mundo denunciaron en la Organización de Estados Americanos (ONU) enviaron una carta conjunta a favor del levantamiento de las medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela.

Dicha carta recordó que “la aplicación de las sanciones, impuestas por EEUU y sus aliados, implica un bloqueo de facto en contra Venezuela, que infringe las obligaciones contraídas en materia de derechos humanos por los países que las imponen; y que ha tenido como propósito atacar la economía venezolana para acrecentar la presión sobre el país y en el contexto de la pandemia. Como efecto del bloqueo, los ingresos del Estado se contrajeron en un 99% y el país actualmente vive con el 1% de sus ingresos usuales”.

Incluso, los bancos y organismos internacionales subordinados a EEUU fueron aún más lejos, aplicando el mecanismo de “sobrecumplimiento”, es decir, el apego excesivo a las medidas sancionadoras denunciado por el gobierno bolivariano; en particular en lo que se refiere a los fondos destinados a la compra de vacunas contra el Covid-19. Este particular lo denunció Rusia en dicho Consejo, como “la histeria sancionadora que violó incluso las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los intereses del sector privado; perseguido por los vetos y chantajes del gobierno estadounidense”.

A pesar de esto, pocos representantes del gobierno estadounidense han reconocido el daño que producen las sanciones y el efecto que tienen en la sociedad venezolana. En agosto de 2017, Michael Shifter, expresidente de Diálogo Interamericano y profesor en la Escuela de Asuntos Exteriores de la Universidad de Georgetown, en una entrevista ofrecida a CNN habló sobre las sanciones que el gobierno estadounidense ha impuesto sobre el gobierno venezolano. En ella Shifter reconoció que “las sanciones contra el sector petrolero causan sufrimiento al pueblo venezolano, y si se amplían al sector energético, tendrán un impacto muy fuerte en Venezuela porque el país funciona sobre el sector petrolero, pero al mismo tiempo puede tener efectos tanto económicos y políticos contraproducentes”.

Añadió Shifter respecto a las sanciones petroleras, que “creo que el resultado, podría agravar el sufrimiento que ya están pasando muchos venezolanos. Lo poco que tienen que comer, lo poco que hay en el país se debe al petróleo y a los consumidores como EEUU. Si eso se corta totalmente creo que el impacto podría ser devastador para ese sector, creo que una de las lógicas en Washington es que tal vez la posibilidad de estas sanciones por lo menos podría afectar el comportamiento y la conducta del gobierno de Maduro, pero no estoy seguro si esto realmente es un camino muy eficaz para buscar una solución a la crisis.”

En la entrevista Shifter concluyó que “el petróleo es de lo que vive Venezuela; sin petróleo no funciona la economía y para el mercado estadounidense es fundamental para ese país, pero tiene sus posibles problemas. Las sanciones agravan la situación humanitaria, y también puede ser muy mal visto por los socios de EEUU, que ahora están trabajando de una manera conjunta para aumentar la presión sobre Maduro. A mi juicio, no funcionaría y tendría un efecto negativo sobre la gente.”

El daño inmoral que ocurre en Venezuela lo han denunciado muchas personalidades influyentes en distintos sectores de EEUU; por ejemplo, Jeffrey Sachs, Economista y director del Centro de Investigación de Economía y Política declaró en mayo de 2019 que “las sanciones estadounidenses apuntan deliberadamente a destruir la economía venezolana y, por tanto, conducir a un cambio de régimen. Es una política infructuosa, despiadada, ilegal y fracasada que causa graves daños al pueblo venezolano”.

Luego, en 2020, el político y profesor estadounidense, Noam Chomsky, declaró que “las sanciones impuestas a Venezuela por EEUU recortaron los medios por los cuales el gobierno venezolano podría haber escapado de la recesión económica, causando una dramática caída en la producción de petróleo y una grave crisis económica. El bloqueo causó la muerte de muchas personas que no pudieron acceder a medicamentos que hubieran podido salvar sus vidas”.

Más adelante, en 2021, la doctora Alena DouhanRelatora Especial de la ONU, luego de visitar el país, declaró que “la congelación de los activos del Banco Central ha exacerbado la situación económica y humanitaria, e impedido que los ingresos y el uso de los recursos permitan desarrollar las infraestructuras y llevar a cabo programas de apoyo social; ha tenido un efecto devastador en toda la población de Venezuela”.

Y antes de todo esto, el presidente Hugo Chávez, en 2011, alertó que “la causa más importante de los ataques del imperio estadounidense a Venezuela son los recursos nacionales, tenemos la mayor reserva mundial de petróleo, ¡esa es la razón! Y no descansará para tratar de frenar el avance de la Revolución Bolivariana que nació el 04 de febrero de 1992”.

Ya van 12 años desde que EEUU decidió bloquear a Venezuela para "torcer el brazo" de la Revolución Bolivariana y ésto ha llevado al Pueblo a atravesar por dificultades que se traducen en la disminución significativa de sus ingresos, el acceso a bienes y servicios y limitado e incluso eliminado su capacidad de ahorro; sin embargo, hoy el mismo presidente que nos impuso la mayor cantidad de sanciones, decide levantarlas para hacerse de nuestros recursos porque son necesarios para salvar su economía y con esto, erigirse como salvador ante un caos que él mismo provocó.

Para Chávez, los ataques a Venezuela serán una "constante estrategia imperialista, económica y política que busca socavar la nación, con el fin de controlar los recursos del país". Esto no es de ahora ni tampoco será el último ataque, por lo que debemos mantener la unidad popular para hacer frente a la defensa de la Patria


AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO

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