*JUAN MARTORANO
Mientras que todas
las atenciones y esfuerzos se centran en el despliegue de la Fuerza Armada
Nacional Bolivariana (FANB) y del Consejo Nacional Electoral (CNE) para lo que
será la primera consulta nacional comunal de este año 2026, de manera
adelantada, queremos rendir homenaje a las mujeres en su próximo día 8 que se
conmemora el Día Internacional de la Mujer.
El sistema
hegemónico dominante, patriarcal y machista nos ha vendido la idea de que el
Día de la Mujer se “celebra”. Esto es un craso error. Este día no es de
celebración, es un día de conmemoración, de recordar los sacrificios que
numerosas mujeres han hecho en pro de la igualdad y equidad de género, mucho
más que lograr el voto femenino y mejoras laborales. La mujer lucha en pro de
su no discriminación por su solo hecho de ser mujer.
Y es ahí que los
que profesamos estas nuevas masculinidades, tenemos un deber moral en el marco
de esa conmemoración de tener un compromiso más militante de acompañar a
nuestras mujeres en las luchas por sus justas reivindicaciones.
Que recordemos como
en 1908, 129 trabajadoras murieron en la fábrica Cotton en la ciudad de Nueva
York tras declararse en huelga por laborar en condiciones verdaderamente
infrahumanas. Es por ello que en 1910, durante la II Conferencia Internacional de
Mujeres Socialistas en Copenhague y de la mano de Rosa Luxemburgo, se propuso
establecer esta conmemoración de un día internacional de la mujer.
Aunque esta
conmemoración comenzó antes, la ONU formalizó la misma en el año de 1975,
declarando el mismo como el Año Internacional de la Mujer.
Por ello, más que
una celebración, esa jornada debe estar signada por la reflexión y el
compromiso como lo hemos señalado por la igualdad de género, de la lucha contra
la brecha salarial, la participación social y política, pero sobre todo por la
denuncia de la violencia de género contra millones de mujeres en todo el mundo.
Por ello es que
reiteramos el carácter no festivo, sino una conmemoración por una igualdad real
en nuestras sociedades de hoy en día.
En nuestro actual
contexto, esta conmemoración se dará de manera muy particular. Se dará en el
marco de la I Consulta Nacional de los proyectos comunales como lo indicamos al
comienzo de nuestro escrito, y a 65 días de una incursión armada estadounidense
a nuestro territorio con el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y de su
compañera de caminos, de lucha y de vida, diputada a la Asamblea Nacional y
Primera Combatienta, Cilia Flores.
Los ejemplos de
mujeres víctimas de las acciones criminales de un sistema patriarcal, machista,
de un sistema profundamente desigual y que las agrede con mayor crueldad que a
nosotros los hombres sobran a lo largo de la historia. Tanto la que se cuenta,
pero sobre todo la que no se cuenta.
Como nos lo señaló
nuestra amiga María Eugenia Monzón en unas reflexiones que nos compartía hace
algunas horas. La Machado resuena más pero Henrique, Ledezma, Leopoldo, Julio,
Guaidó son criminales también y en su accionar arrastraron a sus parejas y
familias completas.
Hoy aunque sea
someramente, queremos visibilizar a varias de esas mujeres sacrificadas: Roxana
D’ Agostino, Marielle Franco, son nombres que se me ocurren por encima.
Pero tenemos dos
ejemplos recientes de víctimas de violencia de género. A una ya la nombramos,
la Primera Combatienta y diputada Cilia Flores, quien en medio de la incursión
armada estadounidense al país la madrugada del sábado 3 de enero de 2026,
resultó golpeada y con una costilla fracturada producto de esa acción violenta.
Incluso cuando los mercenarios estadounidenses pretendían llevarse como era la
instrucción que tenían, al Presidente Maduro, ella pese a las agresiones y a
los dolores en su cuerpo, en una muestra sublime de solidaridad que caracteriza
a un mujer, exigió acompañar a su esposo hasta las últimas consecuencias, y así
lo está haciendo.
Otro ejemplo es la actual
mandataria encargada, Delcy Rodríguez Gómez, a quien las circunstancias la han
convertido en la primera mujer en ejercer la más alta magistratura del país en
un contexto particularmente complejo. Con la amenaza de la reincidencia de una
agresión militar donde se busca ganar tiempo y minimizar los daños que el país
que maneja un arsenal nuclear no aniquile al Estado-Nación venezolano; de tener
una alta capacidad diplomática y de negociación para poder lograr la liberación
del Presidente Maduro y de su esposa Cilia Flores, y traerlos en condiciones
seguras, sanos y salvos a Venezuela. Además de ello, que se le haya abierto una
investigación por lavado de dinero y corrupción como mecanismo de chantaje y
presión por parte de la administración Trump, para seguir imponiendo sus
condiciones de manera leonina en estas “negociaciones” que estamos teniendo,
luego de los hechos del 3 de enero que hemos comentado en reiteradas
oportunidades a través de las ediciones de nuestra columna.
Pero también quiero
rendir en este escrito, aunque tal vez pueda resultar insuficiente, a las
millones de mujeres que hacen vida en los consejos comunales, comunas, en las
fábricas, en la casa, en la calle. La que se encarga del Clap, la miliciana, la
que guerrea, la que debe atender al marido y a los muchachos y se prepara para
darle la cara su comunidad. A Petra, a María, a Juana, Josefa, y a tantas
heroínas anónimas que aportan para todos los días darnos patria.
Por ello, estamos
convencidos que las mejores planificadoras son las mujeres, por la sencilla
razón de que planifican con sensibilidad y lo hacen para toda la vida.
Por ello, este próximo domingo en medio
de la nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, no
podemos hacerlo sin recordar el inmenso dolor de aquellas que fueron asesinadas
y apresadas injustamente.
Y con ello se me
vienen dos ejemplos: De Miagros Sala en Argentina, que además de ser detenida
por ser mujer, además es indígena; y la teniente de la Guardia de Honor
Presidencial Alejandra Oliveros Velásquez, quien no tuvo el temor de ponerle el
pecho a las balas y colocarse frente a uno de los helicópteros Chinook en el
que se llevaron al Presidente Maduro y a la compañera Cilia; mientras este
cuando disparaba destrozaba su cuerpo mientras ella de manera valiente y
decidida les miraba a los ojos a los agresores pero mostraba la determinación
de un pueblo que prefiere morir de pie que arrodillarse ante los que pretendían
hollar su sagrado suelo.
Este gesto de esta
combatiente recuerda a Luisa Cáceres de Arismendi, a Juan Ramírez “La
Avanzadora”, a Josefa Camejo, a Pepita Machado, a Manuela Saénz, a Argelia
Laya, pero sobre todo a las heroínas desconocidas en la Batalla de Carabobo,
quienes vistiéndose como hombres, ofrendaron su vida y dejaron su sangre regada
en esas sabanas para la libertad y la Patria que hoy en día tenemos.
Creemos que ese
monumento que se dedica a los “soldados desconocidos” debe extenderse a
aquellas mujeres que, aunque no hayamos conocido sus nombres, lucharon y
ofrendaron sus vidas al servicio de nuestro hoy Estado-Nación.
Por esto y por
muchas cosas más, es que conmemoramos y adquirimos un mayor compromiso de
acompañamiento en las justas luchas de las mujeres por erradicar la
discriminación a la que aun son objeto y lograr realmente la equidad de género.
¡Bolívar y Chávez Viven y sus luchas y la Patria que
nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre: Traidores Nunca!
* Abogado, Defensor de Derechos Humanos,
Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras
Socialistas. , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta
tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo.
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