miércoles, 25 de marzo de 2026

Derrotar a EEUU fue un desquite polisémico: Diez reflexiones sobre el Clásico Mundial

  


Uno. Filosofía beisbolera. Mi politóloga favorita, Prodigio Pérez, ha decidido reinventarse como comentarista de béisbol. “No es por esquivar otros temas, sino porque, después de tantos años, he descubierto que el béisbol es pura filosofía política”. Ahora lanza rectas cortadas.

Dos. Batazos, no misiles. Para Prodigio, en el béisbol hay una metáfora del mundo: es un deporte y un jugoso negocio capitalista creado por los gringos, pero el imperio no puede imponer por siempre su voluntad. A veces, los batazos triunfan sobre los bombazos. Strike tirándole.

Tres. Pelota alegre. En Fútbol a sol y sombra, Galeano dice que desde que se convirtió en industria, el balompié “ha desterrado la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí”. Igual en el béisbol, pero por fortuna están los latinos que juegan como niños en un tierrero. Strike 2.

Cuatro. Todo 23 tiene su 26. Vencer a EEUU fue un desquite polisémico. En lo estrictamente deportivo, los nuestros devolvieron el baño de agua fría que fue el jonrón de Trea Turner contra Silvino Bracho para voltear el juego en el Clásico 2023. Eugenio hizo el ajuste de cuentas. 

Cinco. Todo 3 tiene su 17. Más allá del campo, ganarle a EEUU fue una revancha al estilo de los dos goles de Maradona contra Inglaterra en 1986, luego de la paleoimperialista guerra de Malvinas. “Fue mejor que eso —dice Prodigio— porque no hizo falta la mano de Dios”. Cero error.

Seis. Sin raboecochino. Pese a la diferencia entre nóminas (medida en millones de dólares), el pitcheo criollo dominó a los poderosos bates estadounidenses en toda la línea. No hicieron falta muchas raboecochino porque abundaron las rectas de 100 millas. ¡Palencia, maní y tostón!

Siete. Visitantes en su campo. Prodigio, que aprende rápidamente, destaca que EEUU, siendo home club y país sede, tuvo al público en contra en Miami. Algunos de sus peloteros estaban fogueados en Nueva York, Boston o Chicago, pero les faltó esa cosa loca de un Caracas-Magallanes. 

Ocho. Cambios en el lineup. La mánager sigue ganando. Mientras el país entero hacía la ola celebrando el triunfo en el Clásico, ella cambió el lineup casi completo. Muchos —dentro y fuera del dogout— amanecieron con caras de ponchaos.

Nueve. Neocolonialismos en pelota. El críptico comentario del emperador sobre la derrota de su selección apunta a convertir a Venezuela en el team 51, tal vez como forma de hacerse campeones por anexión. ¡Qué bolas!

Diez. ¿Otro juego perdido? Irán no juega béisbol, pero tampoco carrito. A EEUU y su compinche le están dando, y no son consejos, en ese conflicto “preventivo”. Parafraseando a Yogui Berra: “Cada vez es más difícil hacer predicciones, especialmente sobre el futuro”. Pura filosofía.

Clodovaldo Hernández / Laiguana.tv)


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