*JUAN MARTORANO
En la edición anterior a esta
columna hicimos una semblanza y dimos un breve perfil sobre la jueza federal
Analisa Madeline Torres. Incluso ayer observamos como en redes le tiraban
flores a la jurista. Pero, por cosas de la providencia, nos llegó un complemento
de la información de la misma que hemos considerado importante hacer del
conocimiento público.
Habíamos pensado, y de hecho
tenemos listo el borrador, sobre nuestras apreciaciones de cara a las
elecciones de medio término que se escenificarán a escasas 48 horas en Estados
Unidos. Si todo sale positivo, entre mañana o el martes debemos publicar esas
proyecciones.
Pero ante lo que a continuación
vamos a revelar, lamentablemente eso hará que aunque no lo hayamos conocido
mucho, empecemos a extrañar al Juez Hellerstein, incluso a formular diversas hipótesis
sobre su desaparición física, pero no tenemos en estos momentos como comprobar dichas
tesis.
Y, sin más preámbulos, entremos
en materia.
En la retórica habitual de los
juzgados federales de Estados Unidos, los jueces suelen ser vistos como frías
máquinas procesales, distantes de la realidad política de los países cuyas
élites juzgan. Pero en el caso del Distrito Sur de Nueva York contra Nicolás
Maduro y Cilia Flores, la narrativa de un estrado desconectado de la selva
política venezolana se desmorona al examinar la biografía de la jueza Analisa
Torres.
Quienes sospechen o se imaginaban
que la magistrada aborda el expediente como una entelequia legal desconocen que
el nombre "Venezuela" no ingresó a su vida a través de un escrito
fiscal, sino hace más de cuatro décadas en el plano más íntimo..
1.- Un matrimonio,
una capital y el rastro de la deuda
Para entender la “templanza” con
la que Torres ha asumido el juicio penal contra la cúpula gobernante caída, hay
que viajar a mayo de 1983. Por aquel entonces, una joven Analisa —recién
graduada con honores en Harvard College, estudiante de la Escuela de Derecho de
Columbia y editora de su prestigiosa revista de Derechos Humanos— contrajo
matrimonio con el economista venezolano Constantino Ramón Argimón.
A través de esa unión, Torres no
solo conoció la Caracas familiar y residencial de los años ochenta, sino que
presenció de cerca el contraste entre aquella “Venezuela próspera e
institucional” (La de la Cuarta República, la que nos vendieron de “cuando
éramos felices y no lo sabíamos”) y el “descalabro institucional que vendría
después.” Aunque aquel matrimonio concluyó en divorcio, el vínculo con el país
caribeño no se borró. En 2006, la jurista volvió a pisar suelo venezolano, esta
vez en el terreno de los hechos: viajó como observadora electoral internacional
durante la contienda presidencial entre Hugo Chávez y Manuel Rosales. Torres
vio con sus propios ojos el engranaje del sistema, sus tensiones y la
arquitectura del poder que comenzaba a afianzarse.
“A la jueza Analisa Torres ningún
litigante de la defensa le podrá vender una caricatura sobre la realidad
venezolana: conoce el país desde la intimidad de los años 80 y desde el barro
de las urnas en 2006.". Esto según lo que se publica en “El Venezolano
News”.
2.- Sentencias firmes. El precedente de Pharo Gaia
Esa mirada de primera mano se
tradujo años más tarde en el rigor implacable de sus fallos. Quienes creen que
el expediente contra Maduro es el primer papel sobre el régimen que pasa por
sus manos ignoran su historial en la cancha financiera internacional.
Entre 2020 y 2021, la jueza
Torres estampó su firma en sentencias condenatorias contra el Estado venezolano
por el impago masivo de bonos de la deuda soberana. En el célebre litigio
promovido por fondos como Pharo Gaia Fund, Torres desestimó las maniobras
dilatorias y aplicó la ley con mano firme, obligando al régimen a asumir las
consecuencias financieras del default.
|
Hito
Biográfico/Judicial |
Impacto
en el Caso Maduro-Flores |
|
Matrimono
con C.R. Argimón |
Aparente
familiaridad profunda con la cultura, la economía y sociedad venezolana
previa al chavismo |
|
Observación
Electoral (2006) |
Conocimiento
“in situ de la dinámica política y las instituciones del “régimen” |
|
Fallo
“Pharo Gaia Fund” (2020-2021) |
Antecedente
directo de firmeza judicial frente al Estado venezolano sin ceder a evasivas. |
3.- La hora de la verdad en Manhattan
Con este bagaje en la mochila, la
jueza Analisa Torres no es una figura a la que los abogados defensores puedan
confundir con retórica política ni excusas procedimentales. Sabe “qué era
Venezuela, en qué la convirtieron” y cómo funciona la maquinaria de poder que
ahora sienta en el banquillo.
Cuando se retomen las audiencias
decisivas y corra el cronómetro hacia el juicio oral de 2027, nuestros héroes
antiimperialistas secuestrados se encontrará con algo más que una jueza de
Nueva York: se encontrará con una magistrada que” conoce el expediente, la
historia y la calle”. La justicia en Manhattan no solo tiene la balanza en la
mano; esta vez, también tiene “memoria”.
Ya vemos que no fue tan fortuita
su elección para este caso, y no podemos esperar lo mejor, salvo confiar en la
extraordinaria defensa que tienen el Presidente Nicolás Maduro y Cilia.
.
* Abogado, Defensor de Derechos Humanos,
Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jcastillo23051980@gmail.conm , j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta
tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo.
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