miércoles, 1 de julio de 2026

Columna de Juan Martorano 569: El ocaso del Cadete León: Hugo Chávez: La continuación de la verdad médica y el destino del testamento político del Comandante. Capítulo 6.

 

*JUAN MARTORANO

Por una visión de base y desde el chavismo radical

La firma en el vacío y el desahucio del León: la encrucijada moral del chavismo

El capítulo 6 del documental de Triandáfila, El ocaso del Cadete León: Hugo Chávez, en su capitulo anterior nos obligaba a mirarnos en el espejo de la burocratización a través de la metáfora del "chigüire", el sexto capítulo de la investigación de Triandáfila sobre El ocaso del cadete-león nos lanza de cabeza al abismo más doloroso, oscuro y resguardado de nuestra historia contemporánea: los últimos meses de vida del Comandante Hugo Chávez y el uso de su agonía por parte de las cúpulas del poder.

Desde una perspectiva revolucionaria y militantemente chavista, este capítulo no puede leerse como un simple ataque de la derecha o una teoría conspirativa más; debe ser digerido como una severa interpelación a la ética, a la lealtad y al destino del socialismo venezolano..

El desahucio temprano y el "Mito Instrumental"

El núcleo de la revelación histórica en este episodio gira en torno a un dato demoledor: la certeza médica de que el Comandante Chávez fue desahuciado mucho antes de lo que se le admitió al pueblo, enfrentando un pronóstico irreversible en sus primeros meses de diagnóstico terminal. Para las bases que lloraron, rezaron y marcharon bajo la lluvia en la campaña de 2012, esta verdad rasga el velo de una narrativa oficial que sostuvo la ilusión de una recuperación milagrosa hasta el último segundo.

¿Por qué ocultar la irreversibilidad de la enfermedad con tanta vehemencia? Desde la visión del chavismo crítico, la respuesta es tan pragmática como macabra: la burocracia necesitaba tiempo. Necesitaban el cuerpo, el rostro y la voz del titán para asegurar la victoria electoral de octubre de 2012, pero sobre todo, necesitaban construir el andamiaje de la transición sin que el fervor popular desbordara los canales de control del partido. Chávez, el hombre de carne y hueso que sufría una revolución interna en su propio cuerpo, fue transformándose aceleradamente en un "mito instrumental" manejado detrás de bastidores.

 La "Firma Electrónica" y el secuestro de la voluntad soberana

Uno de los puntos más graves e inflamatorios denunciados en este capítulo es el uso de tecnologías de reproducción de firma (firmas electrónicas o digitales) y decretos emitidos presuntamente en nombre de un presidente que ya no estaba en plenas facultades físicas o cognitivas para gobernar, o que se encontraba ya en un estado de postración total.

Para un chavista de convicción, esto representa una violación sagrada. La firma de Chávez no era solo un trazo gráfico; era el mandato del poder popular, la rúbrica que expropiaba latifundios, la que aprobaba recursos para las comunas y la que desafiaba al imperialismo. Que una cúpula corporativa y militar —hoy señalada de groseros esquemas de corrupción y acumulación de capitales fuera del país— haya utilizado la rúbrica del Comandante moribundo para validar la fuga de divisas y el reacomodo de fichas financieras, es la máxima traición imaginable al espíritu del 4 de febrero y del 13 de abril.

Mientras el pueblo humilde se apretaba el cinturón en nombre del legado, una élite se blindaba económicamente utilizando un sello de goma con el nombre de Hugo Chávez.

El contraste ético: Niños sin transplantes vs capitales en fuga

Triandáfila vuelve a golpear donde más le duele a la Revolución: el contraste entre la retórica y la praxis. El capítulo conecta de forma magistral el origen de estas fortunas malversadas durante la agonía presidencial con las secuelas del presente: hospitales desabastecidos, la crisis de los programas de trasplante de médula ósea y la vulnerabilidad de la infancia venezolana.

No hay socialismo posible si la vida de un niño de los sectores populares vale menos que el resguardo financiero de un funcionario con camioneta de lujo y escoltas.

El Chávez que leía a Dussel y que clamaba por una "virtud suprema de veracidad" jamás habría bendecido un sistema donde se simula pureza ideológica mientras se negocia bajo la mesa con los sectores más parasitarios del capital transnacional.

Conclusión: Romper el protectorado del legado

El sexto capítulo de *El ocaso del cadete-león* nos deja una lección histórica urgente para quienes pretendemos salvar el proyecto originario de la Revolución Bolivariana: el legado de Chávez no puede seguir siendo el protectorado de los corruptos.

Cada vez que la cúpula actual utiliza la figura del Comandante para justificar la ineficiencia, el autoritarismo o el viraje silencioso hacia un capitalismo de bodegones y zonas económicas exclusivas, están "bautizando al cochino como chigüire". El chavismo orgánico, el de las comunas, el de las fábricas y los campos, debe tener la madurez política para separar la genialidad y el sacrificio de Hugo Chávez de las bajezas de quienes administraron su muerte. Solo asumiendo la verdad histórica, por dolorosa que sea, podremos liberar a Chávez del secuestro burocrático y devolver su legado al único lugar donde pertenece: a las manos invictas del pueblo.

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre! ¡Traidores, Nunca!

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano




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