*JUAN MARTORANO
Por una visión de base y desde el chavismo radical
La firma en el vacío y el desahucio del León: la encrucijada moral del
chavismo
El capítulo 6 del documental de
Triandáfila, El ocaso del Cadete León: Hugo Chávez, en su capitulo anterior nos
obligaba a mirarnos en el espejo de la burocratización a través de la metáfora
del "chigüire", el sexto capítulo de la investigación de Triandáfila
sobre El ocaso del cadete-león nos lanza de cabeza al abismo más doloroso,
oscuro y resguardado de nuestra historia contemporánea: los últimos meses de
vida del Comandante Hugo Chávez y el uso de su agonía por parte de las cúpulas
del poder.
Desde una perspectiva
revolucionaria y militantemente chavista, este capítulo no puede leerse como un
simple ataque de la derecha o una teoría conspirativa más; debe ser digerido
como una severa interpelación a la ética, a la lealtad y al destino del socialismo
venezolano..
El
desahucio temprano y el
"Mito Instrumental"
El núcleo de la revelación
histórica en este episodio gira en torno a un dato demoledor: la certeza médica
de que el Comandante Chávez fue desahuciado mucho antes de lo que se le admitió
al pueblo, enfrentando un pronóstico irreversible en sus primeros meses de
diagnóstico terminal. Para las bases que lloraron, rezaron y marcharon bajo la
lluvia en la campaña de 2012, esta verdad rasga el velo de una narrativa
oficial que sostuvo la ilusión de una recuperación milagrosa hasta el último
segundo.
¿Por qué ocultar la
irreversibilidad de la enfermedad con tanta vehemencia? Desde la visión del
chavismo crítico, la respuesta es tan pragmática como macabra: la burocracia
necesitaba tiempo. Necesitaban el cuerpo, el rostro y la voz del titán para
asegurar la victoria electoral de octubre de 2012, pero sobre todo, necesitaban
construir el andamiaje de la transición sin que el fervor popular desbordara
los canales de control del partido. Chávez, el hombre de carne y hueso que
sufría una revolución interna en su propio cuerpo, fue transformándose
aceleradamente en un "mito instrumental" manejado detrás de
bastidores.
La "Firma Electrónica" y el
secuestro de la voluntad soberana
Uno de los puntos más graves e inflamatorios
denunciados en este capítulo es el uso de tecnologías de reproducción de firma
(firmas electrónicas o digitales) y decretos emitidos presuntamente en nombre
de un presidente que ya no estaba en plenas facultades físicas o cognitivas
para gobernar, o que se encontraba ya en un estado de postración total.
Para un chavista de convicción,
esto representa una violación sagrada. La firma de Chávez no era solo un trazo
gráfico; era el mandato del poder popular, la rúbrica que expropiaba
latifundios, la que aprobaba recursos para las comunas y la que desafiaba al
imperialismo. Que una cúpula corporativa y militar —hoy señalada de groseros
esquemas de corrupción y acumulación de capitales fuera del país— haya
utilizado la rúbrica del Comandante moribundo para validar la fuga de divisas y
el reacomodo de fichas financieras, es la máxima traición imaginable al
espíritu del 4 de febrero y del 13 de abril.
Mientras el pueblo humilde se
apretaba el cinturón en nombre del legado, una élite se blindaba económicamente
utilizando un sello de goma con el nombre de Hugo Chávez.
El contraste ético: Niños sin transplantes vs
capitales en fuga
Triandáfila vuelve a golpear
donde más le duele a la Revolución: el contraste entre la retórica y la praxis.
El capítulo conecta de forma magistral el origen de estas fortunas malversadas
durante la agonía presidencial con las secuelas del presente: hospitales
desabastecidos, la crisis de los programas de trasplante de médula ósea y la
vulnerabilidad de la infancia venezolana.
No hay socialismo posible si la
vida de un niño de los sectores populares vale menos que el resguardo
financiero de un funcionario con camioneta de lujo y escoltas.
El Chávez que leía a Dussel y que
clamaba por una "virtud suprema de veracidad" jamás habría bendecido
un sistema donde se simula pureza ideológica mientras se negocia bajo la mesa
con los sectores más parasitarios del capital transnacional.
Conclusión: Romper el protectorado del legado
El sexto capítulo de *El ocaso
del cadete-león* nos deja una lección histórica urgente para quienes
pretendemos salvar el proyecto originario de la Revolución Bolivariana: el
legado de Chávez no puede seguir siendo el protectorado de los corruptos.
Cada vez que la cúpula actual
utiliza la figura del Comandante para justificar la ineficiencia, el
autoritarismo o el viraje silencioso hacia un capitalismo de bodegones y zonas
económicas exclusivas, están "bautizando al cochino como chigüire".
El chavismo orgánico, el de las comunas, el de las fábricas y los campos, debe
tener la madurez política para separar la genialidad y el sacrificio de Hugo
Chávez de las bajezas de quienes administraron su muerte. Solo asumiendo la
verdad histórica, por dolorosa que sea, podremos liberar a Chávez del secuestro
burocrático y devolver su legado al único lugar donde pertenece: a las manos
invictas del pueblo.
¡Independencia y Patria
Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre! ¡Traidores,
Nunca!
* Abogado, Defensor de
Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y
Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e
instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de
Telegram: El Canal de Martorano




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