sábado, 2 de mayo de 2026

Columna de Juan Martorano 532: Alerta con esta “hoja de ruta” que se hace desde Chatham House

 

*JUAN MARTORANO

En fecha 30 de abril de 2024, en la edición 167 de esta columna escribíamos sobre la injerencia de ONGs alemanas en Venezuela, argumentando que actúan bajo la fachada de cooperación para desestabilizar al Gobierno Bolivariano. En aquella oportunidad formulamos la denuncia que estas organizaciones, vinculadas a fundaciones políticas alemanas, financian a la oposición local para promover un cambio de régimen y socavar la soberanía nacional.

Dentro de los puntos clave de la denuncia que formulamos tenemos los siguientes:

Injerencia Política: Se señala que fundaciones alemanas (como la Fundación Konrad Adenauer u otras similares) utilizan financiamiento para formar y activar actores políticos y sociales contra el gobierno.

«ONGs de Fachada»: Argumenta que la ayuda humanitaria o de capacitación es un mecanismo para influir en la agenda interna venezolana. 

Contexto de Sanciones: vinculamos estas acciones con el bloqueo económico y financiero que busca la caída del gobierno.

Regulación de ONGs: Esta columna se alinea con la postura de la necesidad de regular estrictamente el financiamiento internacional a ONGs en Venezuela.

La perspectiva que le dimos se basa en la defensa de la soberanía frente a lo que consideramos una "guerra híbrida" orquestada por potencias extranjeras.

Pues bien, hoy volvemos sobre este tema, debido a que recientemente el Chatham House produjo un informe sobre Venezuela, en el contexto del nuevo momento político que vivimos en la República Bolivariana de Venezuela con posterioridad a los acontecimientos del 3 de enero de 2026 con la incursión armada estadounidense a Venezuela que devino en el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y de su esposa, la diputada y Primera Combatiente, Cilia Flores.

Específicamente nos referimos a un artículo escrito en fecha 20 de abril y actualizado el 23 del mismo mes del presente año, por el Director del Programa para América Latina de The Chatham House, Christopher Sabatini, titulado: “Las elecciones democráticas en Venezuela no se producirán de la noche a la mañana; aquí están las bases que se necesitan primero”.

En el referido trabajo de investigación, Sabatini señala que a pesar de las crecientes demandas de la oposición política venezolana (se refiere a la expresión opositora que representa María Corina Machado, por supuesto) para que se celebren elecciones libres y justas, la administración Trump y el gobierno interino de Venezuela, encabezado por la  vicepresidenta y hoy Presidenta Encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, han evitado hasta ahora comprometerse específicamente sobre cuándo se celebrarán las elecciones o cómo podrían organizarse.

Sabatini sostiene que “no hay tiempo que perder para iniciar las negociaciones preparatorias y las reformas esenciales para garantizar elecciones creíbles. El abanico de condiciones institucionales, legales y técnicas que deben cumplirse es aún mayor dada la degradación de la vida política venezolana —incluida la profunda politización de los servicios de seguridad y el poder judicial— bajo los regímenes de Chávez y Maduro”.

Expresa Sabatini que “si Venezuela no quiere perder su oportunidad histórica de un cambio duradero, necesita iniciar rápidamente una multitud de reformas electorales y conexas para que el país alcance una posición en la que sea factible celebrar elecciones creíbles, donde se respeten los resultados de dichas elecciones y donde el acuerdo político y económico que surja del proceso sea duradero y beneficioso para todos los venezolanos”.

Cualquier parecido con lo que algunos actores políticos del extremismo fascista vienen planteando, incluso otros que no lo son tanto, pues ya vemos que no es mera coincidencia. Pero, prosigamos.

Un gobierno democrático viable requerirá un nivel mínimo de estabilización macroeconómica. Esto implicará lograr la estabilidad monetaria, un flujo positivo de divisas fuertes —a través de exportaciones e inversiones legales— y mejoras en el balance fiscal. Si bien podrían celebrarse elecciones sin avances en estas áreas, esto dejaría sin resolver la crisis de legitimidad del gobierno y aumentaría los riesgos de inestabilidad política y social”. Señala Sabatini en su documento.

Y en esto coincide este analista con el plan de tres etapas de Estados Unidos: 1.- Estabilización, 2.- Recuperación Económica para en el número 3.- Si apuntalar a una “transición política”.

Al mismo tiempo, la reforma política no puede demorarse demasiado. Las elecciones no pueden posponerse —como algunos mensajes estadounidenses parecen haber insinuado¹—hasta que la economía se haya recuperado. Eso sería simplemente aplazar el problema. En cambio, la planificación electoral debe comenzar de inmediato, en paralelo con la estabilización macroeconómica, e incluso antes de que se fije una fecha para que los votantes regresen a las urnas.”

Ya acá Sabatini presiona a la administración Trump de que debe obligar a Venezuela en le definición de un cronograma electoral. No le importa que Estados Unidos su economía producto de la constitución de un sistema económico y financiero alternativo por parte de su principal acreedor, la República Popular China, y en una jugada de alto impacto, el 3 de abril haya sacado al mercado a la venta 630 mil millones de dólares en bonos del tesoro de EEUU para la compra de oro. Lo que pulverizó la confianza en la deuda de ese país, les ha subido las tasas de interés y la emisión de dólares inorgánicos que se traduce en inflación que debe pagar el contribuyente estadounidense, y en ese sentido, para que su economía no colapse, y en el marco de su nueva doctrina de Seguridad Nacional, debe volcar su atención no solo en el petróleo sino en los minerales, óxidos críticos y “tierras raras” que abundan en Venezuela. Este detalle parece que Sabatini lo obvia en su análisis porque antepone los intereses políticos de los grupos que lo financian a él y a Chatham House.

Y es ahí, donde Sabatini señala: “Deben cumplirse varias condiciones fundamentales: inclusión política en todo el espectro ideológico, respaldada por autoridades legítimamente reconocidas; fin de las inhabilitaciones políticas arbitrarias para opositores y críticos del gobierno; claridad institucional en cuanto a las competencias electorales y judiciales; garantías legales y de seguridad para los actores políticos y sociales pertinentes; e integridad técnica del sistema electoral.”

Cualquier parecido con lo planteado por María Corina Machado y otros actores políticos que la secundan, insistimos, no es mera coincidencia.

Lograr estas condiciones requerirá una serie de reformas políticas, institucionales, legales y técnicas específicas. También requerirá compromisos políticos y buena fe por parte del gobierno interino de Venezuela, la oposición y los actores internacionales (especialmente Estados Unidos)”.

Ya sabemos de dónde vienen esas ideas y “propuestas” de algunos actores políticos que presionan por un “calendario electoral”.

Las reformas deben incluir: el nombramiento de un Consejo Nacional Electoral (CNE,² independiente ;el organismo que supervisa las elecciones en Venezuela); garantías de que las fuerzas armadas politizadas de Venezuela no interferirán en las elecciones; la derogación de las leyes que limitan la libertad de expresión, los medios de comunicación independientes, la actividad política y el financiamiento extranjero de la sociedad civil; la determinación de qué elecciones se celebrarán, con un cronograma para cada una; la renovación del registro de votantes, incluyendo a los venezolanos en la diáspora que tengan edad para votar; una auditoría transparente del sistema electoral; y la participación de observadores electorales internacionales profesionales y observadores ciudadanos durante todo el proceso”.

Esta es la cartilla de las elecciones “justas, creíbles y transparentes” que plantea el sistema hegemónico, incluso invitando a violar nuestra propia Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Según Sabatini, las venezolanas y los venezolanos “deseamos un cambio, y no aprovechar la salida de Maduro como catalizador para la democratización podría generar inestabilidad política o impulsar a los elementos restantes del régimen a afianzarse, consolidando aún más el autoritarismo. Según una reciente encuesta de opinión pública realizada por la consultora estadounidense Gold Glove Consulting, la mayoría de los venezolanos se mostraron satisfechos de ver a Maduro fuera del gobierno. Según la misma encuesta, el 68% de los encuestados quiere elecciones este año, mientras que solo el 14% prefiere esperar hasta 2030, fecha nominal del fin del mandato de Maduro/Rodríguez.3”

Traducido esto, significa que si la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez en medio del contexto complejo en el que le toca maniobrar, a 117 días de su encargaduría en la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, sigue manteniendo la paz y estabilidad en el país, la Revolución Bolivariana podría afianzarse, y el movimiento popular y revolucionario reorganizarse en espera de mejores circunstancias para continuar la lucha. Y prácticamente propone una agenda de desestabilización, caos y violencia que implique la defección de la hoy Jefa de Estado en Venezuela.

La necesidad de revertir la erosión de los derechos en Venezuela sigue siendo primordial. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, su misión independiente de investigación en Venezuela y grupos independientes de derechos humanos, las eras de Hugo Chávez y Maduro produjeron un deterioro constante de la independencia del sector judicial y de seguridad, con el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) utilizando el poder judicial y los servicios de seguridad para reprimir la disidencia y sofocar la voluntad popular de cambio.⁴”

Ahora entendemos los ataques a la Ley de Amnistía y Convivencia Democrática. Sabatini incluso da líneas a las más de 400 Ong que operan en Venezuela (Provea, Foro Penal, Una Ventana a la Libertad, etc.) para que en los nuevos formatos de injerencia e intervención a nuestros pueblos, propicien el derrocamiento del actual gobierno y se escale en las políticas de  injerencia sobre Venezuela.

Estados Unidos y otros actores internacionales desempeñarán un papel importante en los preparativos electorales, estableciendo y garantizando parámetros de referencia y asegurando el cumplimiento de los plazos. Sin embargo, la experiencia de negociaciones anteriores entre la oposición y el gobierno de Maduro demuestra el riesgo de que el gobierno interino retrase la formulación y el cumplimiento de sus compromisos de liberalización. Para abordar este riesgo, será necesario reducir las condiciones estructurales que refuerzan la política de suma cero de Venezuela, de modo que los gobernantes y sus aliados económicos sean menos propensos a resistir las reformas por temor a represalias o a la pérdida de estatus o privilegios. Esta es una condición indispensable para cualquier proceso electoral duradero. Al mismo tiempo, gestionar a los posibles factores que podrían obstaculizar el proceso será fundamental para evitar que se repitan los retrasos anteriores”.

Este párrafo es una abierta amenaza al Gobierno y al pueblo venezolano en imposición de condiciones electorales que no solo violan nuestra Constitución sino que pretenden socavar nuestra soberanía. Ahí tanto el Gobierno como los movimientos populares incluso sectores de oposición que no se alinean a estas directrices y que podemos catalogarlos de nacionalistas, deben plantar cara y no aceptar bajo ninguna circunstancia estos señalamientos que desde tanques de pensamiento extranjeros pretenden imponernos.

Sabatini plantea que uno de los dilemas esenciales para Venezuela y sus actores internacionales radica en la tensión entre responder a las demandas populares de una rápida democratización y seguir los minuciosos —e inevitablemente largos— procesos preparatorios, esenciales para garantizar elecciones creíbles.

Si las elecciones se celebran con demasiada rapidez —sin reformas permanentes o provisionales de la comisión electoral, la derogación de las leyes que limitan los derechos políticos y civiles, y una actualización completa del registro electoral tanto para los votantes nacionales como para los de la diáspora—, se corre el riesgo de que un ejercicio potencialmente democrático se convierta en meramente simbólico”.

Peor aún, sin la despolitización de los servicios de seguridad y la reforma del sector judicial, cualquier gobierno electo que reemplace al régimen actual podría terminar heredando la legislatura progubernamental y el Estado politizado del PSUV. Dicho gobierno probablemente sería efímero o, en el mejor de los casos, se vería gravemente limitado en su capacidad para garantizar una rendición de cuentas democrática genuina”.

Acá señalamos lo siguiente: De acuerdo a nuestra Constitución, el único escenario electoral en el mediano plazo que podría plantearse es que a partir del 10 de enero de 2028 se plantea la posibilidad si la oposición se organiza y cumple con los requisitos previsto en la Constitución y en la ley, de activar la figura de un referendo revocatorio. Y si el chavismo logra reorganizarse y rearticularse con la población, pueda nuevamente ganar ese proceso. Sabatini está marcando las opciones para que eso no ocurra. Porque le tienen miedo a un chavismo movilizado, consciente y en las calles presto a defender su independencia y su soberanía.

Por otro lado, la demora conlleva el riesgo de estancamiento político y un autoritarismo más arraigado. Podría permitir que el gobierno interino continúe indefinidamente en su forma actual, prácticamente intacto salvo por la pérdida de Maduro como presidente. Esto no solo destruiría las esperanzas de democracia en Venezuela, sino que también crearía un peligroso modelo para otros países del hemisferio occidental, la mayoría de los cuales han disfrutado de más de 40 años de gobierno democrático”.

A confesión de partes, relevo de pruebas, decimos los abogados y abogadas.

Estados Unidos será decisivo para evitar tales problemas. Sus capacidades económicas, diplomáticas y coercitivas forman parte del entorno estratégico que configura el futuro de Venezuela. Cualquier vía electoral creíble debe entenderse dentro de este contexto geopolítico. Por lo tanto, el inicio y el éxito de la reforma electoral dependerán sustancialmente de la administración Trump.”

No obstante, otros actores internacionales tienen un papel importante que desempeñar. Los gobiernos y las instituciones multilaterales de Europa y América deberán ofrecer garantías y asistencia en las negociaciones sobre elecciones democráticas, mejoras en el derecho mercantil e inversiones en áreas clave de la economía, incluyendo infraestructura, minería socialmente responsable y servicios financieros.”

Esta última  aseveración del párrafo citado es lo que pretende aplicar María Corina Machado con el lobby internacional que realiza en estos momentos para tratar de imponer una agenda electoral venezolana, ante el descarte de Trump para que ella fuese la que encabezara la “transición” en Venezuela.

La precipitación en la celebración de elecciones sin una reforma del CNE ni un proceso independiente para supervisar la votación, dirimir disputas y garantizar que el candidato que obtenga la mayor cantidad de votos sea debidamente declarado vencedor corre el riesgo de repetir el fracaso de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, aunque esta vez con una mayor amenaza de convulsión política y social”.

Ya acá se advierte uno de los objetivos de los poderes hegemónicos del mundo en su plan colonial para dominar a Venezuela. Y nosotros no podemos permitir que ese proyecto se concrete. Alerta.

El diseño electoral —incluidos los plazos, los procedimientos y el seguimiento—es inseparable de las realidades de poder subyacentes, como quién controla las instituciones,quién puede bloquear las reformas y qué actores nacionales e internacionales determinanlo que es factible. El objetivo en el nuevo contexto posterior a Maduro debería ser encontrarel umbral mínimo para un acuerdo político sobre las reformas institucionales y legales necesarias para garantizar elecciones creíbles, seguras y ejecutables sin incitar a la inestabilidad.”

Esto no es más que un intento de injerencia a nuestros asuntos internos violatorio de la Carta de Naciones Unidas, además de constituir una violación flagrante e inaceptable a nuestra Constitución y soberanía. Nuevamente hacemos la alerta.

La importancia de calibrar el proceso de esta manera quedó de manifiesto en las conclusiones de analistas del gobierno estadounidense (incluidos los del Pentágono y el Departamento de Estado), quienes argumentaron durante el primer mandato de Trump, y nuevamente al inicio del rearme militar a finales de 2025 que condujo a la destitución de Maduro, que un intento masivo de reemplazar rápidamente a todo el gobierno de Maduro con la oposición democrática podría desembocar en caos y violencia.⁵”

El que alertó específicamente de este punto fue Ali Moshiri, Ex CEO de Chevron e informante de la CIA que se reunió en su momento con el Comandante Chávez y con el Presidente Nicolás Maduro Moros. Esto según The Wall Street Journal.

Un desafío esencial para la seguridad en este contexto es que las otrora independientes fuerzas armadas se han politizado profundamente por el PSUV. Además, se entiende que el ministro del Interior pro-Maduro, Diosdado Cabello —aún en el poder— controla una milicia privada (conocida como los “colectivos”) que opera en apoyo del gobierno. Establecer la seguridad antes y después de las elecciones se verá también complicado por la amplia presencia y las operaciones del grupo guerrillero/criminal colombiano Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El ELN controla territorio venezolano a lo largo de la frontera con Colombia y también se sabe que opera en la región minera de oro del Orinoco. Con el presunto permiso de las fuerzas armadas venezolanas, el ELN se dedica al narcotráfico y a la minería ilegal de oro, y en varios casos el grupo ejerce de facto la gobernanza local en ausencia de un gobierno oficial efectivo.⁶”

Acá se ataca a nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, al capitán Diosdado Cabello Rondón y al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) donde se busca su inhabilitación, diezmarlos y debilitarlos de cara a un escenario electoral o cualquier coyuntura. Detalle no menor en este análisis que realizamos y que queremos convertir en alerta temprana tanto para nuestro Gobierno como para el movimiento popular y Venezuela toda.

Dos décadas de gobierno del PSUV también han propiciado la politización del sistema judicial nacional.

La Corte Suprema está repleta de leales al gobierno, al igual que los tribunales federales inferiores, y el partido gobernante controla una supermayoría en la Asamblea Nacional unicameral.”

De ahí que el proceso recientemente iniciado de reestructuración del Tribunal Supremo de Justicia acompañado de la Comisión Nacional para la Consulta de la Justicia Penal del país debemos cuidarlo al extremo. No deseamos una politización del Poder Judicial en favor del PSUV, pero tampoco podemos permitir una politización hacia otros intereses no solo político-partidistas, sino económicos o incluso foráneos y contrarios a los intereses nacionales. Esto como necesaria advertencia y aclaratoria ante esta evidente tergiversación y manipulación de Sabatini.

“Este control partidista del aparato estatal complica las elecciones y cualquier posible transición democrática. En las condiciones actuales, si la oposición ganara unas elecciones presidenciales —incluso con un terreno de juego que favorece al PSUV— tendría que enfrentarse a una Asamblea Nacional, fuerzas de seguridad pública, milicias privadas y grupos ilegales que operan con la connivencia o cooperación de las fuerzas armadas, y un sistema judicial controlado directa o indirectamente por elementos del gobierno interino de Rodríguez.” Se lee en el paper de Sabatini.

Los mismos pretextos que emplearon en su momento con el Comandante Chávez. También con Nicolás Maduro y que ahora pretenden utilizarlos en la actual coyuntura y aplicarlos a Delcy Rodríguez.

Un desafío relacionado es que las fuerzas armadas venezolanas históricamente han supervisado la seguridad, la infraestructura y la logística de las elecciones, un papel que se remonta incluso a antes de los mandatos del expresidente Chávez y su sucesor elegido a dedo, Maduro, bajo un mecanismo conocido como Plan República. Ahora, sin embargo, infiltradas por leales y aparentemente controladas por un presidente interino del PSUV, esas fuerzas necesitarán que se revisen sus competencias operativas y su relación con el Estado para determinar cómo los militares pueden gestionar de forma transparente y objetiva unas elecciones libres y justas.”

Sabatini acá cuestiona el papel de nuestra FANB en el despliegue del “Plan República”, el cual no es nuevo ni es en la Quinta República que se implementa, sino desde tiempos inmemoriales.

En resumen, Sabatini revela que las recomendaciones que formuló en el presente trabajo es producto de reuniones de “un grupo de trabajo de Chatham House compuesto por 20 expertos internacionales y venezolanos en elecciones, diplomáticos (tanto en activo como retirados), académicos especializados en transiciones democráticas y democratización, y representantes de la oposición venezolana”.

Las conversaciones y los preparativos deben comenzar con los pasos que se detallan a continuación. Si se implementan por completo, estos pasos tomarán al menos un año, lo que indica, una vez más, que es el momento de iniciar las complejas negociaciones necesarias”. Mucho ojo con esto.

 

“Las recomendaciones, enumeradas aproximadamente en el orden cronológico propuesto para su implementación, están dirigidas al gobierno interino, la oposición y la sociedad civil, así como a Estados Unidos y otros actores internacionales. Dependiendo de la tarea, diversas combinaciones de estos actores deberán cooperar o coordinarse en los siguientes pasos:”

Derogar las leyes restrictivas: Cualquier acuerdo político deberá comprometerse con el restablecimiento de los derechos políticos y civiles garantizados constitucionalmente.

Esto requiere la derogación de las leyes que limitan la libertad de expresión, de reunión y de organización política. En concreto, la legislación que debe derogarse incluye la ley contra la delincuencia y el terrorismo,7  la ley que criminaliza el odio 8 y la ley que penaliza la ley de «responsabilidad social de los medios de comunicación»,⁹ y las regulaciones que restringen la financiación internacional de las organizaciones no gubernamentales.¹⁰

Acordar un pacto político sobre el proceso electoral: Las negociaciones sobre las reformas preparatorias deben comenzar de inmediato, incluso antes de que se fijen las fechas de las elecciones. Un acuerdo político entre el gobierno, la oposición y la sociedad civil debe abarcar lo siguiente: reforma del CNE; mecanismos de arbitraje para las disputas electorales; reconocimiento legal de los partidos políticos conforme a la Constitución; y las reformas legales conexas. Estados Unidos debe impulsar y garantizar cualquier acuerdo. En este sentido, Estados Unidos puede contar con el apoyo de otros actores internacionales, entre ellos, Canadá, los gobiernos europeos, la UE y los países vecinos de Venezuela en el Caribe y América Latina. Muchos de estos gobiernos tendrán una influencia considerable en las negociaciones, ya sea sobre sanciones a funcionarios gubernamentales, la reincorporación de Venezuela al sistema financiero internacional o la situación de los activos venezolanos congelados en bancos extranjeros.

Ya a este respecto párrafos más arriba expresamos nuestra opinión al respecto y lo resumimos de la siguiente manera: “Dentro de la Constitución todo, fuera de ella, nada”.

Establecer un cronograma para las elecciones: Es fundamental llegar a un acuerdo sobre la secuencia y el calendario de las elecciones, pero fijar las fechas de todas las elecciones que Venezuela deberá celebrar no debe ser una condición previa para iniciar el proceso de reforma. La prioridad debe ser organizar las elecciones presidenciales, pero su fecha solo debe acordarse al mismo tiempo que se fijan las fechas de las elecciones legislativas, regionales y locales subsiguientes. La Constitución exige que las elecciones se anuncien con al menos seis meses de antelación. Dicho cronograma también debe incluir un período de al menos cuatro meses para las primarias. El calendario de las demás elecciones debe ser lo suficientemente cercano al de las presidenciales para reducir el riesgo de que el ejecutivo quede políticamente aislado (y, por lo tanto, a merced de los remanentes del régimen de Maduro en la Asamblea Nacional y los gobiernos regionales y locales); esto también es necesario para asegurar que la democratización mantenga su impulso.

Reformar la comisión electoral: Es fundamental establecer una CNE políticamente independiente y creíble. El proceso para nombrar una nueva junta de rectores de la CNE deberá definirse mediante negociaciones. También será necesario negociar el estatus —interino o permanente— de la CNE reformada. Todos los rectores deberán ser reelegidos y confirmados mediante un proceso que garantice el equilibrio y asegure la representación de la oposición política actual en la junta. Una vez confirmada la nueva junta, también será necesario revisar y confirmar la composición del personal de la CNE, tanto a nivel nacional como regional.

Garantizar mecanismos creíbles y equilibrados para la resolución de controversias: Aun con una CNE reformada, Venezuela carecerá de la capacidad arbitral independiente suficiente, tanto judicial como judicial, para resolver controversias de manera creíble. De particular importancia son las salas electoral y constitucional de la Corte Suprema. Si bien la reforma judicial será necesaria a largo plazo para establecer una auténtica democratización, existen soluciones provisionales más rápidas. Para facilitar la celebración de elecciones, podría ser suficiente algún tipo de compromiso entre el gobierno actual, la oposición y los actores internacionales sobre la creación de una autoridad interina que pueda dirimir controversias, o sobre un reequilibrio institucional.

Otro elemento inaceptable puesto que no aceptamos injerencias ni tutelajes de poderes foráneos extranjeros.

Abordar los temores de los gobernantes: El grupo de trabajo destacó tres condiciones específicas para ayudar a reducir la inseguridad y la competencia electoral de suma cero.

La primera es revocar la enmienda constitucional de 2009 que permite la reelección presidencial indefinida. La segunda es eliminar el monopolio de cualquier partido gobernante sobre el activo económico más importante de Venezuela, PDVSA; un pacto político debería incluir medidas para diversificar y reequilibrar el consejo de administración de la empresa estatal de hidrocarburos. La tercera condición debería ser acordar un marco de verdad y reconciliación que equilibre los principios de rendición de cuentas por violaciones de derechos humanos con la necesidad pragmática de reconciliación.

Aquí incluso plantea Sabatini una derogatoria de facto de nuestra Constitución. Y esto lo rechazamos de plano totalmente.

Actualización del padrón electoral: Una nueva tarea del CNE será actualizar el padrón electoral de Venezuela. El CNE ha realizado actualizaciones internas de forma esporádica. También será necesario actualizar los padrones electorales de los millones de venezolanos en edad de votar que actualmente viven en el extranjero.

Publicación de resultados a nivel de mesa electoral: De conformidad con la ley y la práctica habitual, la CNE debe publicar y respetar los resultados a nivel de mesa electoral; estos deben servir de base para los resultados oficiales de las elecciones. Para garantizar la confianza pública en el voto, la publicación debe ajustarse a los principios de datos electorales abiertos,¹¹ y gestionarse de manera que los resultados sean accesibles de forma oportuna a todos los candidatos políticos y al público. El proceso de publicación deberá permitir la verificación de los resultados de cada mesa electoral.

Asimismo, debe garantizar que los resultados generales reflejen con precisión los datos de todas las mesas electorales y el número de votos emitidos.

Esto siempre se ha hecho en todos los procesos electorales y la única vez que no se hizo fue en el año 2024 debido al hackeo del portal del CNE.

Auditoría del software de votación y debate sobre una reforma más amplia de los mecanismos electorales:Un nuevo CNE deberá convocar una auditoría transparente del software electoral actual.

Varios líderes de la oposición han defendido un proceso de votación manual.

El cambio del voto electrónico a nivel nacional requeriría una consulta social más amplia y podría retrasar las elecciones.

Sabatini revela su desconocimiento del sistema electoral venezolano, debido a que en cada proceso electoral se realizan no menos de 17 auditorías, incluyendo el software. Pero además coincide con Machado al pedir un proceso manual, lo cual repudiamos.

Revisar el proceso constitucional para determinar la elegibilidad de candidatos y partidos:

Será necesario eliminar las sanciones administrativas utilizadas en el pasado para invalidar a candidatos y partidos, generalmente partidos y líderes de la oposición.

Esto para allanar la participación de María Corina Machado en un escenario electoral.

Realizar una evaluación de riesgos del Plan República: El Plan República, un acuerdo vigente desde hace mucho tiempo, anterior al PSUV, mediante el cual las fuerzas armadas gestionan la logística y la seguridad electorales, deberá ser revisado. Esto tiene como objetivo abordar las preocupaciones sobre el partidismo de las fuerzas de seguridad venezolanas.

Afortunadamente, existe un modelo. La coordinación entre los partidos de oposición, la sociedad civil y las fuerzas armadas en las elecciones de 2010, 2012 y 2015 generó suficiente confianza y podría repetirse sin una reforma integral de la seguridad antes de las elecciones.

Garantizar una supervisión electoral integral: Tanto los observadores internacionales profesionales como los observadores nacionales (o ciudadanos) no partidistas deben tener acceso sin restricciones para supervisar la implementación del pacto y todos los aspectos del proceso electoral. Esto incluye que los observadores internacionales y nacionales realicen las siguientes funciones: observación a largo plazo del restablecimiento de las libertades fundamentales; seguimiento de la reforma del CNE; garantía de que todos los partidos y candidatos puedan hacer campaña libremente; presentación de informes sobre los preparativos electorales (incluido el registro de votantes); colaboración con equipos técnicos para examinar aspectos específicos de las elecciones (auditoría del registro de votantes y de los sistemas de votación); y garantía del despliegue sistemático de observadores el día de las elecciones.(incluida la verificación independiente de los resultados por parte de observadores nacionales); y el seguimiento, posterior a las elecciones, del anuncio de los resultados, la resolución de las controversias electorales y la toma de posesión de los candidatos ganadores. Todas las actividades de observación electoral y las invitaciones deberán ajustarse a la Declaración de Principios para la Observación Electoral Internacional.

Nos disculpan lo extenso. Pero ante la gravedad de este papel de trabajo hemos querido advertir al Gobierno y al país porque sencillamente no podemos permitir que este papel de trabajo nos sea impuesto.

Alerta.

¡Bolívar y Chávez Viven. Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Independencia y Patria Socialista!                 

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre: Traidores Nunca!

Notas a  pie de página:

1 Reuters (2026), ‘US energy secretary to visit Venezuela to discuss PDVSA leadership, Politico reports’, 9 February 2026, https://www.reuters.com/business/energy/us-energy-secretary-visit-venezuela-discusspdvsa-leadership-politico-reports-2026-02-09.

2 Consejo Nacional Electoral.

3 Gold Glove Consulting (2026), ‘Venezuelans Hopeful, But Desire Quicker Transition’, February 2026, https://www.atlanticcouncil.org/wp-content/uploads/2026/02/02.06.2026-ENG-VZLA-Gold-Glove-PPTX. v3.nd-1-public-2-18-AC-1.pdf.

4 UN Office of the High Commissioner for Human Rights (2025), ‘Venezuela: Bolivarian National Guard responsible for systematic violations and crimes against humanity, UN Fact-Finding Mission says’, press release, 11 December 2025, https://www.ohchr.org/en/press-releases/2025/12/venezuela-bolivarian-national-guardresponsible-systematic-violations-and; Human Rights Watch (2026), ‘Venezuela: Events of 2025’, World Report 2026: Events of 2025, https://www.hrw.org/world-report/2026/country-chapters/venezuela.

5 Crowley, M. (2025), ‘U.S. Ran a War Game on Ousting Maduro. Venezuela Fell Into Chaos’, New York Times, 20 November 2025, https://www.nytimes.com/2025/11/20/us/politics/venezuela-maduro-fallout-trump.html; Masih, N. (2025), ‘How Trump’s Venezuela threats echo CIA-backed regime change in Latin America’, Washington Post, 10 December 2025, https://www.washingtonpost.com/national-security/2025/12/10/ cia-latin-america-trump-venezuela.

6 InsightCrime (2026), ‘ELN in Venezuela’, 13 January 2026, https://insightcrime.org/venezuelaorganized-crime-news/eln-in-venezuela

7 La Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela (2012), Ley orgánica contra la delincuencia organizada y financiamiento al terrorismo, https://www.oas.org/juridico/pdfs/mesicic4_ven_ley_del_org_ finan_terr.pdf.

8 La Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela (2017), Ley constitucional contra el odio, por la convivencia pacífico y la tolerancia, http://www.psuv.org.ve/wp-content/uploads/2017/11/Ley-Constitucionalcontra-el-Odio-por-la-Convivencia-Pac%C3%ADfica-y-la-Tolerancia.pd

9 La Asamblea Nacional De la República Bolivariana de Venezuela (2004), Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, https://docs.venezuela.justia.com/federales/leyes/ley-de-responsabilidad-social-en-radio-y-television.pdf.

10 La Asamblea Nacional De la República Bolivariana de Venezuela (2014), Ley de Fiscalización, Regularización, Actuación y Financiamiento de las Organizaciones No Gubernamentales y Afines, https://faolex.fao.org/docs/ pdf/ven234212.pdf.

11 Open Election Data Initiative (undated), ‘Section 2: Open Election Data Principles’, https://openelectiondata.net/en/guide/principles.

 

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano




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