Mostrando entradas con la etiqueta Ideología y Socialismo del Siglo XXI.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ideología y Socialismo del Siglo XXI.. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de junio de 2026

La doctrina Monroe y el destino manifiesto estadounidense: El mito sobre la razón (1)


Para los latinoamericanos, estas doctrinas obstaculizan el desarrollo de relaciones internacionales de respeto soberano, perpetuando una asimetría de poder
Para los latinoamericanos, estas doctrinas obstaculizan el desarrollo de relaciones internacionales de respeto soberano, perpetuando una asimetría de poder
Internet

Con El Mazo Dando 11 años

Unas de las herramientas mitológicas e ideológicas que utiliza EEUU para justificar su expansión territorial y su injerencia política en el continente desde el siglo XIX, son las que conocemos como Doctrina Monroe y el destino manifiesto.

La Doctrina Monroe sirve como una hegemonía continental que los estadounidenses sintetizan en la frase "América para los americanos", fue proclamada por el presidente estadounidense James Monroe en 1823 ante el Congreso, con el propósito de impedir que las potencias europeas colonizaran o intervinieran en los asuntos de los nuevos Estados independientes de América del norte, y su misión era establecer una línea de separación entre el Viejo Mundo (Europa) y el Nuevo Mundo (América).

El investigador mexicano, Raúl Figueroa Esquer, del Instituto Tecnológico Autónomo de México, explicó en un ensayo, llamado “El Corolario Polk a la Doctrina Monroe (1845) II”, que “en un principio, Monroe creó esta doctrina como una advertencia formal a las potencias europeas de no recolonizar el continente; para más tarde, en 1845, asumir la Doctrina Polk o el Corolario Polk, como una extensión de la doctrina Monroe que fue formulada por el presidente estadounidense James K. Polk, y establecía que EEUU siempre se opondrá a la interferencia europea en América, incluso si un país del continente americano cedía voluntariamente su territorio. Tales premisas, se utilizaron como justificación de la guerra con México y avanzar en la expansión territorial hacia el oeste y la anexión de Texas.

Polk amplió la doctrina de 1823, señalando que la cesión voluntaria de territorio americano a una potencia europea representaba una amenaza para la seguridad nacional de EEUU.

Para dar fuerza al mito creado de “América para los americanos”, entendiendo como América a todo el continente, EEUU siguió en su políticas intervencionistas; así lo explicó también el Instituto estadounidense Smithsonian, a través de una investigación sobre la doctrina Monroe, explicó que “aunque nació como una postura defensiva frente a Europa, se transformó en una herramienta para que EEUU interviniera militar y económicamente en América Latina como se pudo reflejar en el Corolario Roosevelt de 1904; una política exterior que amplió la Doctrina Monroe y estableció que su país tenía derecho a intervenir militar y económicamente en los países de América Latina y el Caribe para mantener el orden y evitar la intervención de potencias europeas”.

Los documentos que reposan en la Administración de Archivos y Registros Nacionales, ubicado en Washington, describen que “en calidad de ser el 26° presidente de EEUU, Theodore Roosevelt, tuvo una posición única para convertir a su país en potencia mundial. En 1904, año en que su gobierno inició la construcción del canal de Panamá, el presidente reaccionó ante la amenaza de intervención europea en la República Dominicana remitiendo el Corolario de Roosevelt a la doctrina Monroe, el cual reclamaba al continente americano como esfera de influencia de EEUU, sin especificar estrategias. El Corolario de Roosevelt afirmaba el derecho estadounidense a la intervención activa y en las primeras décadas del siglo XX, justificó el uso de la fuerza militar estadounidense en Cuba, República Dominicana, Haití, Nicaragua, Panamá y otros países a fin de garantizar el alineamiento ideológico y económico de estos países con EEUU.

Si la Doctrina Monroe consagró la tutela política y militar de estadounidense sobre Latinoamérica mediante la premisa "América para los americanos" que evolucionó de una postura defensiva contra el colonialismo europeo a una justificación para recurrentes intervenciones e invasiones en la región, el Corolario Roosevelt consagró a EEUU como "policía internacional" en el Caribe.

El impacto político y geopolítico de esta doctrina ha sido reflejada en el continente como una soberanía limitada, al pretender sustituir la vieja dependencia colonial europea por una hegemonía estadounidense urgimiento del antiimperialismo latinoamericano ante la asimetría de poder.

Tal como lo asume el gobierno estadounidense desde su constitución, la Doctrina Monroe establece por “derecho divino”, el aislamiento internacional a los países del continente, por lo cual ejerce ese derecho al aplicar acciones de bloqueo de alianzas independientes entre naciones del Sur y Europa.

Paralelamente, EEUU también aplica la llamada Doctrina del destino manifiesto como una filosofía e ideología política según la cual están destinados por un designio divino a expandir sus fronteras hacia el oeste, conquistando territorios de costa a costa para difundir su cultura, su modelo de libertad y su forma de gobierno. Es entonces como se une lo mitológico con lo ideológico, así lo explicó la Gazeta de Antropología, refiriéndose al uso del mito para la manipulación y detalló que "en una herramienta mitológica utiliza narrativas, símbolos y lo sobrenatural para explicar el origen del mundo y transmitir valores. En contraste, una herramienta ideológica es un conjunto de ideas políticas, económicas o sociales diseñado para justificar el poder y guiar las acciones de una sociedad".

Ambas doctrinas cambiaron el rol de EEUU: pasó de ser una excolonia buscando protegerse a convertirse en una potencia imperialista que amenaza todo el hemisferio occidental. El Destino manifiesto fue una frase acuñada por el periodista John O'Sullivan en 1845 que asumen como la certeza de que su país está destinado por Dios a expandirse de costa a costa.

Bajo estas premisas, los estadounidenses se consideran un pueblo elegido con valores superiores y su misión es dominar el continente americano mediante la propagación de su concepción de libertad y democracia; tanto la Doctrina Monroe en 1823, como el destino manifiesto en 1845 se transformaron rápidamente de posturas diplomáticas en la justificación  imperial para intervenir y ejecutar las invasiones militares estadounidenses en América Latina. Mientras la primera cerraba el paso a competidores externos, la segunda otorgaba a Washington un "derecho divino" para expandir su control.  Ambas ideas mutaron con el tiempo para pretender transformar a América Latina en lo que históricamente han denominado el "patio trasero" de Washington.

Para los latinoamericanos, estas doctrinas obstaculizan el desarrollo de relaciones internacionales de respeto soberano, perpetuando una asimetría de poder. En el debate político contemporáneo, el resurgimiento del discurso monrroísta estadounidense en el continente, es visto de manera crítica por América Latina como una actualización moderna para mantenerse en su política injerencista. 


AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO


Mes emblemático

 Alexandra Mulino

El mes de junio abre su espacio temporal con acontecimientos importantes que sufragan a favor de la venezolanidad. Entre tantos hechos históricos emblemáticos, considero de suma importancia mencionar los siguientes:

El 2 de junio de 1877, en la ciudad de Caracas, nació el Instituto de Ciencias Sociales bajo el gobierno de Francisco Linares Alcántara. El recordado profesor Virgilio Tosta avivó la memoria al exponer en su libro: Manual de Sociología, de 1956, que un artículo del doctor Luis Villalba, publicado en El Universal el 9 de mayo de 1963, con el título Hostos y el Instituto de Ciencias Sociales, reveló tal acontecimiento de suprema importancia para la comprensión de los estudios sociales en el país.

El 15 de junio de 1943 murió en su residencia ubicada en Caracas, el intelectual larense José Gil Fortoul. Nombre controversial por sus servicios diplomáticos a los gobiernos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Cabe destacar que Rómulo Betancourt contribuyó con la satanización de este importante diplomático y sociólogo. Su obra El hombre y la historia, de 1896, trató del primer libro de sociología que rompió con la concepción de Comte y Durkheim como autores hegemónicos de las ciencias sociales sistemáticas.

El 29 de junio de 1970 falleció en Caracas el revolucionario y teórico marxista Salvador de la Plaza. Cabe destacar que fue quien inició, junto a Gustavo Machado y Pío Tamayo, los estudios de la teoría de la dependencia en el país. Sus escritos revelaron el problema del subdesarrollo como un asunto de dependencia estructural y no como un mal endémico propio de la raza inferior que habitó este paralelo, según la sociología racista anglocéntrica.

El 8 de junio de 1976, la Biblioteca Ayacucho publicó con gran exquisitez editorial Doctrina del Libertador. El director del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, el profesor Jorge Berrueta, a través de las redes sociales, celebró en alto tal acontecimiento al subrayar que no trató de un libro secundario, sino de la “primera chispa que encendió la gran hoguera de nuestra identidad”.

El 4 del corriente se celebraron las festividades de los Diablos Danzantes de Corpus Christi como máxima expresión de la venezolanidad en su concepción sincrética, al derrotar el rígido canon colonial de las razas.

La defensa de la memoria nacional, a través de la historia insurgente, trata de la mayor protección de la soberanía!



domingo, 7 de junio de 2026

La República agoniza

 Luis Britto García

1

Parece el momento de darlo todo por perdido. El enemigo amenaza con un segundo ataque, más mortífero. Sus fuerzas son superiores. Los cobardes se rinden o desertan, entregan banderas y principios a cambio de la vida. Pierden los unos y las otras. El enemigo domina Occidente. Desde Europa llegan noticias sobre la preparación de expediciones para exterminar a los independentistas (Larrazábal, Vol. I; p. 275). Los realistas Ceballos y Calzada persiguen con 4.000 infantes las mermadas fuerzas de apenas 480 efectivos de Urdaneta, quien se retira hacia Valencia. El 26 de marzo de 1814 el Libertador le escribe: “Defenderéis a Valencia, ciudadano general hasta morir, porque estando en ella todos nuestros elementos de guerra, perdiéndola se perdería la República. El general Mariño debe venir con el ejército de Oriente; cuando llegue batiremos a Boves e iremos enseguida a socorreros (…)” (Sociedad Bolivariana, Vol VI; p 202-203).

2

Y en efecto, el 30 de marzo a José Tomás Boves le llegan noticias de la aproximación de Mariño al frente de cuatro millares de patriotas y empieza su retirada del inexpugnable San Mateo, para enfrentarlo con una fuerza equivalente. El 31 caen sobre él los republicanos en Bocachica, le infligen un millar de bajas y lo ponen en fuga para tratar de unirse con las tropas de Calzada y Ceballos, que sitian Valencia. Al día siguiente ya Bolívar lo alcanza, lo enfrenta en Magdaleno, Yuma y Guigue, le causa millar y medio de bajas (Sociedad Bolivariana, Vol VI; p202-217).

3

Bolívar confía el mando al mayor general Tomás Montilla para que persiga a Boves, y con mínima escolta navega en canoa por el Lago de Valencia para informar a Urdaneta de la aproximación de los refuerzos de Mariño. Al desembarcar en Los Guayos, verifica no solo que Valencia todavía resiste, sino además que los sitiadores Ceballos y Calzada se han puesto en fuga después de que Boves les avisó de la inminente llegada de Mariño. El 5 de abril las fuerzas del Libertador se unen con las de este. El 6 de abril en La Victoria, expresa en Proclama al Ejército de Oriente: “(…) habéis llevado vuestras invencibles armas por todos los llanos que han sido reconquistados por vuestros triunfos; y en la jornada inmortal de Bocachica ha quedado destruido por vuestra sola presencia y sin esfuerzo ninguno, el ejército más numeroso, más formidable que ha amenazado nuestra libertad, y que hasta entonces había protegido la fortuna” (Sociedad Bolivariana, Vol VI; p 225-226).

4

Mariño y Ceballos se enfrentan en Arao el 16 de abril; el encuentro resulta favorable a los realistas, pero Ceballos vacila en su ataque y permite que gran parte de la infantería del hasta entonces invicto Mariño se salve bajo el mando de Urdaneta. Noticias exageradas de la derrota desmoralizan al bando republicano. Lejos de amilanarse, el Libertador proclama ante su Estado Mayor: “Nuestra posición se hace más crítica; estamos solos para contener el torrente furioso de la devastación: ¡pero lo contendremos…!” (Larrazábal, Vol I; p 275). Imparte instrucciones a D´Elhuyar para intensificar el asedio de Puerto Cabello, y el 20 de abril cabalga ya hacia Caracas, ahora principal objetivo estratégico del Imperio.

5

El 25 de abril está ya en la amenazada capital, adoptando drásticas providencias para su defensa. Convoca terratenientes de Valles de Aragua, Valencia, Barlovento y el Tuy para reinstaurar “las rondas y patrullas, que antes existían, con el fin de perseguir ladrones, aprehender esclavos prófugos y conservar los territorios y propiedades libres de toda invasión (…)”. Acoge a diputados del entonces Estado de Cartagena, que le entregan decreto de la Legislatura de esa ciudad que lo proclama Hijo Benemérito del Estado, y documentos que planifican la unión del mismo con Nueva Granada y Venezuela, sobre los cuales expresa: “Nuestros vínculos aumentarán la grandeza de la República, y nuestros enemigos al vernos unidos abandonarán el loco proyecto de dominarnos, que les ha fascinado (…)” (Sociedad Bolivariana, Vol VI; p 250-259). Envía como agentes extraordinarios ante la corona inglesa a los coroneles Lino de Clemente y Juan Robertson, para obtener el reconocimiento de la independencia de Venezuela, y explicar las ventajas que su libertad y la de la Nueva Granada significarían para los británicos.

6

Ya el 16 de mayo el Libertador avanza con 4.500 efectivos de los ejércitos unidos de Occidente y Oriente, desafiando a Cajigal Ceballos, acampados con 6.000 combatientes cerca de Valencia. Ambas fuerzas se provocan y libran escaramuzas sin comprometerse, pues los realistas esperan un nutrido contingente que Boves junta en los llanos, y el Libertador aguarda un pequeño refuerzo que le envía Ribas. El 28 de mayo irrumpen los patriotas en medio de un aguacero en la llanura de Carabobo, causan al enemigo 1.100 bajas entre muertos y heridos, lo desbandan y lo persiguen hasta Tinaquillo. Es el primer triunfo patriota en el predestinado lugar; faltan muchas fatigas antes del definitivo.

7

Boves junta en el Guárico, los Llanos y Guayana un contingente de 3.000 lanceros y cabalga hacia la capital. Mariño lo espera en el desfiladero de La Puerta, hacia donde marcha también Bolívar. El 15 de junio la caballería realista copa la artillería patriota y deja en el campo un millar de bajas. El Libertador rompe el cerco y se retira hacia La Victoria, desde donde escribe a José Félix Ribas: “De cuantos golpes ha recibido la patria ninguno es más fatal que este, pues Boves puede penetrar hasta Caracas sin obstáculo (…). Yo pasaré a esa ciudad quizás mañana a organizar la fuerza que debe salvar la República” (Sociedad Bolivariana. Vol VI; p 341-342). Ni asomo de rendición o capitulación. A sus acompañantes dice: “Repararemos el duro golpe que, por segunda vez, hemos recibido en La Puerta; el arte de vencer se aprende en las derrotas” (Larrazábal, Vol I; p 282). PD: Por sus continuos cortes, sustituí el ABA de Cantv por la fibra óptica wifi de cantv. Hace quince días dejó de funcionar y el único número de dicho servicio público que responde me dice que no debo informarles, pues ellos mismos se darán cuenta y lo repararán por iniciativa propia. Seguiré informando hasta que se enteren.



sábado, 6 de junio de 2026

¿Hay riesgo de incurrir en la falacia de tradición?

 

Las “salvadas” del pasado no son un automatismo para la Revolución

La Revolución Bolivariana ha enfrentado toda clase de trances complicados a lo largo de sus 27 años de vigencia. Enumerarlos es un empeño que ya no cabe en un artículo periodístico, sino que requiere una antología, un tratado. El factor común ha sido que siempre ha superado esas situaciones críticas.

Este balance puede llevar a asumir la convicción de una permanente invencibilidad o, al menos, de que se tiene la capacidad de salvar siempre el pellejo, aunque sea in extremis. Es un incentivo apropiado para confiar en que también se resolverá el actual cuadro, uno de los más críticos, sin duda, ya no solo del siglo XXI, sino de toda nuestra historia.

Este enfoque resulta positivo a los efectos propagandísticos, de la animación de las masas militantes y simpatizantes, pero es necesario prevenir sobre lo engañosa que puede ser tal certeza. Pudiéramos estar ante lo que se llama una falacia de la tradición, la creencia de que los resultados obtenidos en el pasado han de repetirse indefinidamente, al margen de cómo haya sido modificada la escena en la que los hechos se producen.

Condiciones muy distintas
La Venezuela de 2026 es muy distinta a la de sus años precedentes, con todo y que la agresión imperialista es un proceso tan antiguo como la Revolución y ha tenido horas muy graves, como el golpe de Estado de 2002; el paro-sabotaje petrolero de 2002-2003; las guarimbas de 2014 y 2017; el magnicidio fallido de 2018; el interinato que comenzó en 2019; la Operación Gedeón de 2020 y el asedio naval de 2025.

El ataque militar del 3 de enero no fue un evento más en esa infame saga, sino un hito crítico que alteró sustancialmente las condiciones objetivas y subjetivas en las que debe operar la vanguardia revolucionaria.

Aunque ocurrieron en apenas unas horas, esos hechos son por completo inéditos: un bombardeo a Caracas, La Guaira y Miranda; el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores; la amenaza expresa y directa de ataques masivos contra la infraestructura nacional y de asesinar al resto del liderazgo. Nada de eso había ocurrido antes, al menos no de una manera tan desembozada.

A la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y al equipo que la acompaña les ha tocado gobernar en esas arenas movedizas, a sabiendas de que su gestión está sujeta a dictámenes —y hasta a caprichos— que en otras circunstancias no podrían ni tan siquiera plantearse públicamente. No basta con invocar nuestras remontadas históricas del pasado (Todo 11 tiene su 13 o la Batalla de los Puentes para solo mencionar dos) y esperar que ocurra de nuevo un acontecimiento similar. Las condiciones no son las mismas.

El fracaso de los adversarios no es suficiente
Otro de los rasgos que han cambiado y deben ser tomados en cuenta en cualquier análisis situacional es que ya el fracaso de los adversarios políticos internos no es suficiente para apuntalar el éxito del sector revolucionario o su supervivencia en circunstancias extremas.

Es justo reconocer que en buena parte de las coyunturas anteriores, cuando la Revolución superó cuadros de pronóstico reservado tuvo la “ayuda” invalorable de una oposición proverbialmente torpe, dividida, sin liderazgo y holgazana. Ese conjunto de atributos negativos echó por tierra incluso triunfos electorales contundentes, como el obtenido por la coalición antichavista en las elecciones parlamentarias de 2015.

En el caso actual sería temerario confiarse en que los evidentes yerros de las principales figuras de la ultraderecha (tanto las que están en el país como las que se encuentran fuera) van a resultar un salvavidas para la Revolución amenazada. Está claro que el poder imperial asumió, sin máscaras ni actores de reparto, el rol protagónico en el empeño de hacer retrogradar al país a tiempos de la IV República y reinsertarlo en su campo exclusivo de influencia geopolítica.

La unidad depende de principios
El análisis sobre la naturaleza de la unidad revolucionaria es un tercer elemento a tener en consideración para no aceptar, de manera mecanicista, la idea de que vamos a salir del brete por el solo hecho de que ya lo hicimos en ocasiones anteriores.

No se puede dar por sentado que las bases del chavismo van a suscribir todas las decisiones que tome la administración de la presidenta encargada, en especial aquellas en las que es notoria la impronta del poder imperial.

La militancia revolucionaria se consolidó al calor de 27 años de luchas colectivas, de formación política, de discusión y reflexión. Su unidad ha sido siempre acrisolada por los principios de independencia, soberanía, antiimperialismo y la visión de que otro mundo es posible. No se le puede pedir una carta firmada en blanco respecto a temas que punzan directamente en esos núcleos doctrinarios.

En las contingencias del pasado —esas que requieren una antología para enumerarlas—, el respaldo sólido del pueblo chavista se ha sustentado en valores compartidos, varios de los cuales tienen su génesis en el proceso constituyente de 1999 y que alcanzaron desarrollo en los gobiernos del comandante Hugo Chávez y del presidente Nicolás Maduro. No se puede suponer que ese apoyo tendrá la misma solidez si esos fundamentos ideológicos están en cuestión. El debate y la comunicación oportuna son imprescindibles para mantener la unidad a todo trance.



martes, 2 de junio de 2026

DE AQUELLOS POLVOS VIENE ESTOS LODOS

 Mario Silva

Deseos no empreñan, dicen por ahí; mucho menos las buenas intenciones de un solo hombre. Y ese ha sido el cortapisas de los procesos revolucionarios. Los pueblos en masa acompañan una idea, violenta o pacíficamente, el líder provoca una insurrección con todas las condiciones a favor, mientras internamente, a la sombra del líder, se empieza a tejer el cortafuegos para tanto calor popular.

El error principal viene de lejos y sería muy simple decir que dejamos a la burguesía intacta, porque el imperialismo ya hacía sus cálculos desde el 4 de Febrero de 1992. Desde la embajada gringa y dos importantes oficinas estratégicas en Fuerte Tiuna y la CONACUID, la CIA, la DEA y los asesores militares, empezaron a planificar el control, descontrol, derrocamiento o asesinato del líder que irrumpió con ese “Huracán Bolivariano” y se acercaba peligrosamente al poder.

¿Podríamos ubicar algún momento o circunstancias en el que EEUU presta especial atención al surgimiento del liderazgo del Comandante Chávez?

Pienso que, ante el evidente e inevitable descalabro de la IV República y el impacto causado por la rebelión militar, donde emerge la figura de Chávez como una posibilidad real de cambio. Ese pueblo que durante el Caracazo del 89, aún en condiciones anárquicas salió a las calles a enfrentar el paquetazo neoliberal, pasando por encima de una izquierda electorera, atomizada, dividida, infiltrada, que aceptó la pacificación para legitimar una dictadura disfrazada de democracia y que había pactado su convivencia con el viejo estado burgués, vio en Chávez una vía para, léase bien, desde las clases populares (las grandes mayorías, los excluidos), cambiar radicalmente todo y, desde las clase media depauperada por el viejo sistema, recuperar el viejo comportamiento clasista que les había privilegiado durante el espejismo de la Venezuela saudita de 1973. Esta diferencia de objetivos, pienso, sería uno de los elementos que EEUU, a través de la burguesía, su aparato productivo parasitario dependiente y el poderoso poder de los medios privados en sus manos, le proporcionaría al imperialismo el escenario que condujo al golpe de estado de 2002.

Desde que estaba recluido en Yare, aparecieron los primeros síntomas, celos, intrigas y “Miquilenas”, mucho de improvisación e ingenua buena fe, sumado a un profundo desconocimiento de los requerimientos básicos para consolidar la Revolución desde el poder popular al menos después del golpe de estado en 2002. Repito, deseos no empreñan. Pero, se optó por la “reconciliación y la paz” que jamás ha respetado el fascismo y, mucho menos, el imperialismo. Los traidores siguieron gravitando alrededor del Comandante Chávez que, junto a Fidel, tuvieron que “baipasear” la corrupta burocracia enquistada en la administración pública e ir impulsando las misiones que, por primera vez, le llevaron vientos de cambio a los excluidos de siempre. Sin embargo, las misiones tenían que haber trascendido hacia la necesaria transferencia del poder al pueblo que pasaba por destruir el aparato burocrático y eliminar los privilegios de grupos, subgrupos y cacicazgos, que iban tejiendo su red clientelar, auspiciados por la vieja burguesía que había quedado intacta, que parió una nueva burguesía más depredadora con boinas y camisas rojas, que empezaron a ralentizar el proceso revolucionario, que el Comandante Chávez más de una vez advirtió nos llevaría a repetir “las viejas rémoras del pasado”, que no se tomaron los medios de producción, que se mantuvo intacto el capitalismo y que dificultaría cada vez más la posibilidad de ejecutar una transición al socialismo.

La burguesía y el capitalismo, practicado y justificado por aquellos que siempre objetaron el avance del Estado Comunal y la transferencia del poder al pueblo, no permitieron que se entendiera en profundidad el ciclo vital del líder y el necesario relevo generacional que se comprometiera, se fusionara y acompañara al pueblo en su lucha por la toma del poder. Se trataba de desmontar el viejo aparato burgués heredado por los oportunistas que no permitirían hasta hoy cualquier vía que atentara contra sus intereses.

Este grave error no sólo se cometió en la Revolución Bolivariana, se hizo pasto en todos los procesos progresistas de América Latina de lo que denominamos “la década de oro” (2000/2010). Procesos todos respaldados por los pueblos (organizaciones sociales, políticas, revolucionarias, entre otras), en el marco de las elecciones burguesas, que luego eran apartados para entregarse a los capitales privados que corrompieron y ganaron fuerza a la sombra de esos procesos.

Mientras el pueblo se organizaba y experimentaba ejercicios comunales en lo político, económico, social y defensivo con excelentes resultados en los territorios, se argumentaba que esas experiencias en lo local, no podrían ser llevadas a la práctica en lo macro, porque para eso estaban las inversiones privadas nacionales y extranjeras con “suficiente capital” para asegurar el crecimiento económico acelerado que necesitaba el país. “Capitalismo humanista, capitalistas revolucionarios” le llamaron, mientras consideraron irrelevantes esas “folclóricas expresiones de producción”, ignorando, incluso saboteando esas experiencias, obstaculizando la necesaria entrega de recursos e insumos que el Estado estaba obligado a entregar para producir los excedentes que se interconectarían entre las comunas.

Aunque hubo alertas permanentes hacia lo interno, infinidad de documentos, análisis y libros, fatuos y revisionistas la mayoría, que fueron archivados sin respuesta o que pasaron sin pena ni gloria a formar parte de las bibliotecas de intelectuales y opinadores, la eliminación de cualquier crítica o autocrítica que no estuviera controlada (“disidencia controlada”) desde los grupos de poder que trataron de imponer la obediencia ciega como doctrina, so pena de ser descalificados, insultados y descalificados en las redes sociales por afamados “influencers” con lentes “Prada”, gorras de “New York Yankees” o argumentos desde la espiritualidad cristiana, porque Dios va a bajar del cielo a combatir al imperialismo desde la paz y, encima, debemos aceptar que nuestra relación con el criminal agresor, “nos va a beneficiar económicamente”. Esta realidad nos estalló en la cara el pasado 3 de enero de 2026 y sus consecuencias han sido nefastas y humillantes.

Hoy nadie puede dudar que perdimos la soberanía, la independencia y la libertad.

¿Cuál es la solución?

Ya basta de seguir exponiendo lo que es una realidad objetiva. Nos dicen ¡Resistir! ¡Sí, resistir! Pero, ¿Cómo hacerlo? Organización y rescate del Legado del Comandante Chávez, sin maquillajes ni condicionamientos del estado burgués que ha tomado decisiones que debían haber sido consultadas y le correspondían al pueblo.

Organización articulada del pueblo para la toma del poder y la instauración de un Estado Comunal que tome los medios de producción, erradicación de cualquier tipo de política clientelar, burocrática y corrupta.

La creación o rescate de las escuelas de cuadros cívico militares socialista y antiimperialista que nos permita consolidar la Revolución generacional que consolide la transición hacia el Socialismo y esté vigilante de las desviaciones que pudieran surgir.

Un plan de defensa que incluya al pueblo en armas. Una Revolución se defiende con las armas, no se entrega con argumentaciones que preserven el interés de unos pocos en detrimento y humillación de todo un pueblo.

Y no podemos dejar de lado jamás, el internacionalismo y apoyo unitario con todas las fuerzas revolucionarias, políticas y sociales del mundo.

Eso es lo que pienso, somos subversivos, ir a las raíces, radicalizarse, lo decía Chávez, nadie puede negarlo.




miércoles, 27 de mayo de 2026

¿Qué hacer?

 ALEXANDRA MULINO

Los estudios de coyuntura en torno a los hechos del 3 de enero sobreabundan tanto en términos opináticos como geopolíticos, mientras que los estudios estructurales son pocos. ¿A qué me refiero con el concepto de estructura? Pues, a las características de las relaciones de producción heterogéneas y el desarrollo de las fuerzas productivas de la formación social venezolana.

En relación a este segundo aspecto, la incursión yanqui en suelo patrio demostró la capacidad predictiva y explicativa de la teoría marxista de la dependencia desarrollada por Salvador de la Plaza, Gustavo Machado y Pío Tamayo hasta la generación de oro conformada por los comunistas de los años 40 del siglo XX venezolano, que tuvo su momento estelar en la década de 1960 en la Universidad Central de Venezuela.

Los antimarxistas acusan a Héctor Malavé Mata, Domingo Maza Zavala, Ramón Losada Aldana, entre otros, de economicistas, sin tomar en consideración que era necesario comprender el fenómeno del subdesarrollo a partir de una economía política que dejara al descubierto las trampas de la concepción burguesa del desarrollo.

Justamente, estos autores desplazaron el concepto de atraso por el de antidesarrollo o el de no desarrollo como rasgo estructural de la dependencia. Es decir, por ejemplo, criticaron la relación fenoménica del centro y la periferia de la Cepal en vista de que la noción de subdesarrollo es de carácter ideológico y de ocultamiento de los intereses del mercado metropolitano dominado por EEUU respecto de los Estados que conforman el área estratégica de la opresión.

Por consecuencia, la incursión militar gringa corroboró que el rasgo estructural de la dependencia (que también es político) está intacto. Al respecto, ¿qué hacer? Pues, trabajar en el marco de la conciencia política y teórica a través de las escuelas de cuadros. Es necesario retomar el viejo concepto de las células comunistas, pero dentro de las comunas y consejos comunales, pero con clara dirección teórica.

¡Basta de “pastiches” ideológicos! La teoría marxista de la dependencia sobre la base de la tesis del árbol de las tres raíces debe ser nuestro norte. ¡Sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria! ¡La revolución no se hace, sino que se organiza! ¡La clase obrera tiene que luchar estrechamente unida con el campesinado!



martes, 26 de mayo de 2026

Pensamiento crítico. José Martí y Malcolm X: «Amor con amor se paga» contra el bloqueo de las rutas solidarias

 

Por Geraldina Colotti, Resumen Latinoamericano, 20 de mayo de 2026.

El 19 de mayo no fue una simple coincidencia
cronológica, sino un nodo geopolítico de la memoria.
En 1895 caía en Dos Ríos el Apóstol de Cuba, José
Martí; treinta años después, en 1925, nacía en Omaha
quien se convertiría en Malcolm X. Aunque separados
por las especificidades de sus épocas, ambos líderes
convergen en una intuición fundamental que hoy, ante
las nuevas formas de agresión asimétrica y de tutela
colonial en el continente, adquiere una urgencia
dramática: la liberación de los pueblos no se negocia
ni se delega a la benevolencia del opresor.
Martí conoció al «monstruo» desde las entrañas,
viviendo en Nueva York. En su célebre carta
testamento a Manuel Mercado, escrita el día antes de
morir, aclaró el núcleo de su existencia entera:
impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que
los Estados Unidos se extendieran por las Antillas y
cayeran, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de
América.

Martí comprendió la transición del viejo colonialismo
español al imperialismo financiero y geopolítico
estadounidense entonces en ciernes.
Martí no concebía la revolución sin una adecuada
preparación y una organización científica (de ahí la
fundación del Partido Revolucionario Cubano). Sabía
que las «trincheras de ideas valen más que las
trincheras de piedra», pero no dejó los fusiles en los
depósitos: fue a morir en la primera línea porque la
dignidad y la soberanía necesitan una postura de
defensa intransigente.
Malcolm X, tres décadas más tarde, retoma ese testigo
analítico desde el corazón mismo de la metrópoli
imperial. Su teoría de la «colonización interna»
desbarata la ilusión de las democracias occidentales:
demuestra que el tratamiento reservado a las minorías
o globalmente a las clases subalternas dentro de los
Estados Unidos calca exactamente los mecanismos de
saqueo, extracción de plusvalía y militarización de los
territorios aplicados en la periferia global.
Ambos rechazan el reformismo cosmético. Para Martí,
la autonomía formal concedida por España era una
trampa; para Malcolm, los solos «derechos civiles»
desvinculados de los derechos humanos y de la

autodeterminación económica eran un somnífero para
la conciencia de clase y de “raza”.
El análisis de la colonización interna producido por
Malcolm X sigue siendo un aporte lúcido para la
geopolítica contemporánea. Demostró cómo, mientras
los imperios occidentales concedían independencias
formales en la periferia, en el corazón de las
metrópolis se perfeccionaba un modelo de sujeción
económica, cultural y política que extraía plusvalía y
militarizaba los barrios populares a través de sectores
reformistas, sin necesidad de gobernadores extranjeros
visibles.
Tanto el concepto martiano de Patria como humanidad
—entendida no como nacionalismo burgués o
egoísmo identitario, sino como superación ética de las
fronteras en la que la liberación del propio pueblo es
sólo una pieza de un deber universal hacia todos los
oprimidos— como el de la resistencia interna al
colonialismo en el corazón de las metrópolis
imperialistas, propuesto por Malcolm X, mantienen
intacta su vigencia.
Adquieren, por el contrario, una vigencia dramática
hoy cuando la neocolonización se impone mediante el
chantaje financiero, el uso asimétrico de la tecnología
bélica, el «lawfare» judicial y el predominio de

narrativas neoliberales que buscan privatizar la
conciencia de los pueblos y transformar a los
migrantes en los chivos expiatorios por excelencia.
El hilo histórico que une a Malcolm X con el Sur
Global tiene un hito imborrable: su encuentro con el
Comandante Fidel Castro, ocurrido la noche del 19 de
septiembre de 1960 en la habitación número 30 del
Hotel Theresa de Harlem. Aquella reunión no fue un
gesto protocolar, sino el fruto de la decidida elección
de la delegación cubana que, rechazando las
provocaciones y las expulsiones discriminatorias de
los hoteles de lujo de Midtown Manhattan, eligió
trasladarse al corazón del barrio afroamericano por
invitación del Comité de Recepción liderado por el
propio Malcolm X.
Aquel diálogo de treinta minutos selló el
reconocimiento mutuo de dos vanguardias que
entendían la liberación de los oprimidos dentro de la
metrópoli y la soberanía de las naciones agredidas
como partes de una misma trinchera. Su mensaje se
multiplicó también en las metrópolis de Europa
cuando, en los años 70, desde Italia hasta Francia y
Alemania, los revolucionarios intentaron “tomar el
cielo por asalto” uniendo las luchas obreras con las de
los “condenados de la tierra”.

El presente nos muestra el costo de haber perdido o
subestimado esas enseñanzas, desde los países de
Europa hasta el Sur Global. Allí donde los Estados
soberanos renuncian a edificar una disuasión
tecnológica, asimétrica y popular para ceder al
alineamiento forzado con los mercados financieros de
Washington, “el pragmatismo económico” sustituye al
impulso ideal colectivo.
El encuentro de Fidel y Malcolm X nos recuerda hoy
que la solidaridad internacionalista y la memoria
histórica son los principales antídotos contra la
hegemonía del dólar y del Pentágono. Este eje
ideológico encuentra su trinchera más difícil en la
solidaridad entre los pueblos que rechazan la lógica
del protectorado.
Desde la República Bolivariana de Venezuela, un país
que hoy intenta resistir tras el secuestro del Presidente
Nicolás Maduro y de la primera combatiente Cilia
Flores, la campaña «Amor con amor se paga»,
promovida en apoyo a la Cuba revolucionaria, y la
solidaridad expresada al pueblo boliviano en lucha, a
los palestinos, y al orgullo histórico de Haití, no son
fórmulas retóricas, sino una necesidad geopolítica
vital.

La realidad actual muestra la ferocidad de un
imperialismo que ha enfocado su estrategia
precisamente en cortar y criminalizar estos canales de
ayuda mutua, militarizando las rutas marítimas y
usando el chantaje financiero para impedir el trasvase
de recursos estratégicos entre gobiernos hermanos.
Frenar este intercambio solidario es el intento de
Washington de demostrar que no existe alternativa al
capitalismos y a la órbita del mercado transnacional.
Pero es precisamente frente a este estrangulamiento
donde la intransigencia de Martí y Malcolm X
recupera centralidad, uniéndose a la «creación
heroica» del marxista José Carlos Mariátegui. Esta
creación heroica se expresa hoy en la capacidad de
escapar de las simplificaciones dogmáticas, de
conducir negociaciones tácticas necesarias para
preservar la continuidad política, sin permitir por ello
la evaporación del impulso ideal colectivo o el
desmantelamiento de las estructuras de base: tal como
lo está haciendo Cuba.

miércoles, 20 de mayo de 2026

A los socialistas militares patriotas chavistas: se acerca otro "27 de febrero", alertas, Bolivia no es un accidente

 

domingo, 17 de mayo de 2026

Columna de Juan Martorano 542: La Resistencia Silenciosa: El rol de los movimientos sociales y populares tras la agresión de 2026

 

*JUAN MARTORANO

Como lo señalamos en la entrega precedente, ahora trataremos de aproximarnos a lo que consideramos debe ser el rol de los movimientos sociales y populares. Aquellos que tienen militancia pero no partidista, pero que tienen muchísimo que aportar en esta resistencia antiimperialista que ha pasado a nuevas etapas.

Y, sin duda, este proceso parte, como me lo decía alguien por allí, desde el primer poder que debe tener nuestro pueblo como nos lo dijo nuestro Comandante Hugo Chávez, como lo es el poder del conocimiento. Recordemos que Bolívar nos lo dijo en Angostura: “Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza” y, en ese sentido, debemos formarnos no solo política e ideológicamente sino también académica y técnicamente para poder romper los patrones de dominación de las nuevas formas neocoloniales que pretenden imponernos en estos tiempos.

El inicio de 2026 quedará marcado en la historia de América Latina como el momento en que la soberanía de una nación fue violada de la forma más flagrante del siglo XXI. La incursión militar estadounidense del 3 de enero, que culminó con el secuestro y traslado ilegal a Nueva York del Presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores, pretendía generar un vacío institucional absoluto y el colapso inmediato del Estado venezolano..

Sin embargo, a meses de la agresión y bajo la gestión interina de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, la realidad en las calles muestra un fenómeno complejo. Mientras los focos mediáticos internacionales se centran en el debate geopolítico, las amenazas de anexión discursiva desde Washington y las tensiones en las cúpulas, en los territorios se libra otra batalla. Allí, los movimientos sociales no partidistas simpatizantes de la Revolución Bolivariana se han convertido en el tejido conectivo que sostiene la paz social y la resistencia civil.

1.- Más allá del carnet.  La autonomía en tiempos de ocupación y asedio

Tradicionalmente, el análisis extranjero suele homogeneizar a las bases del chavismo, asumiendo que toda movilización responde estrictamente a directrices partidistas de la estructura del PSUV. No obstante, la contingencia actual ha demostrado la madurez de una constelación de movimientos autónomos —colectivos de derechos humanos, organizaciones comunales, movimientos de pobladores, frentes de economía popular y colectivos culturales— que, si bien defienden el proceso histórico de la Revolución Bolivariana, operan fuera de la burocracia partidista.

Ante la captura de la jefatura del Estado, estos grupos no esperaron una orden de comando. Su respuesta fue inmediata, orgánica y territorial, fundamentada en dos ejes: la defensa de la soberanía nacional y la preservación de la vida cotidiana.

2.- Las comunas y los movimientos territoriales: Contención y soberanía alimentaria

En medio de la confusión posterior al ataque aéreo en bases como Fuerte Tiuna y La Carlota, el principal riesgo era la parálisis logística y el desabastecimiento provocado por el pánico. Es aquí donde la organización comunal no partidista demostró su valor estratégico.

Redes de distribución autogestionadas: Ante la vulnerabilidad de las cadenas formales, frentes campesinos y cooperativas comunales activaron corredores de abastecimiento directo a las barriadas populares, mitigando el impacto del bloqueo fáctico.

Vigilancia popular y paz territorial: En zonas críticas de Caracas y del interior, los movimientos sociales asumieron tareas de organización vecinal para prevenir brotes de violencia, saqueos o infiltraciones de actores desestabilizadores, funcionando como redes de alerta temprana sin militarizar el espacio civil.

3.- La batalla cultural y comunicacional contra el relato del “estado 51”: La agresión no es solo militar; es profundamente psicológica. Las recientes declaraciones provenientes del norte que coquetean con la idea de convertir a Venezuela en un protectorado o "estado 51" buscan socavar la identidad y el orgullo nacional.

Frente a los apagones mediáticos y las campañas de desinformación en redes sociales, los movimientos culturales, medios comunitarios y creadores digitales independientes han asumido la vanguardia. Su rol ha sido vital para:

* Mantener la memoria histórica viva, recordando que la figura de Maduro, más allá de las diferencias políticas internas, representa la institucionalidad democrática secuestrada por una potencia extranjera.

 * Generar contenidos pedagógicos sobre el significado del antiimperialismo en el siglo XXI, desarticulando los discursos que pretenden normalizar la intervención extranjera como una "ayuda humanitaria".

                                                 

4.- Tensiones, pragmatismo y el desafío de la unidad: El papel de estos movimientos no está exento de contradicciones y debates internos. La entrega del empresario Alex Saab a la justicia estadounidense por parte del gobierno interino, así como los difusos cronogramas electorales y el reordenamiento del tablero político interno, generan debates profundos en las bases radicales y populares.

Muchos de estos colectivos sostienen una postura crítica hacia ciertas concesiones pragmáticas del ejecutivo, exigiendo mayor firmeza revolucionaria y profundización de la democracia participativa. Sin embargo, su madurez política se evidencia en la capacidad de separar las diferencias metodológicas o de gestión de la contradicción principal: la defensa de la patria frente al agresor externo. La consigna implícita ha sido clara: *primero preservar la República, luego discutir el rumbo del proceso.

Conclusión: El verdadero factor de la resistencia:

El error de cálculo de la Operación Absolute Resolve radicó en creer que el proyecto bolivariano dependía exclusivamente de la presencia física de sus líderes en el Palacio de Miraflores. Al intentar descabezar al Ejecutivo mediante un acto de fuerza que viola el derecho internacional, Washington subestimó la capilaridad del poder popular.

Los movimientos sociales no partidistas simpatizantes de la Revolución son hoy el verdadero muro de contención en Venezuela. No operan por prebendas ni por disciplina de partido; actúan bajo la profunda convicción de que la soberanía no se negocia. En este escenario de contingencia, su rol es y seguirá siendo el de custodios de la paz popular, demostrando que un pueblo organizado es mucho más difícil de someter que cualquier ejército regular.

 

 

 

.

¡Bolívar y Chávez Viven. Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Independencia y Patria Socialista!                 

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre: Traidores Nunca!

 

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano