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lunes, 15 de diciembre de 2025

El historial de la CIA como ente regulador del narcotráfico

 


La CIA hizo de Afganistán un lugar seguro para la siembra del opio
La CIA hizo de Afganistán un lugar seguro para la siembra del opio
Internet

Con El Mazo Dando 11 años


A pesar de que el gobierno de EEUU declara casi a diario que lucha contra el narcotráfico, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) es la organización que durante años ha coordinado el negocio de las drogas en el mundo.

De acuerdo a investigaciones de periodistas norteamericanos, como Daniel Finn, la CIA ha tenido una larga participación en el tráfico de drogas desde el final de la Segunda Guerra Mundial; incluso Dennis Dayle, exjefe de una unidad de élite de la Administración de Control de Drogas (DEA) declaró que “en mis 30 años de trayectoria en la DEA y agencias relacionadas, los principales objetivos de mis investigaciones casi invariablemente resultaron ser trabajadores de la CIA”.

De la misma manera, William Blum, escritor sobre política exterior e inteligencia y autor del libro Matando la esperanza: Intervenciones militares y de la CIA de EEUU desde la Segunda Guerra Mundial, detalló cronológicamente cómo esta organización es realmente una estructura para solapar actividades ilícitas, y coincide con lo que se explicó en el texto Memorial de Atrocidades de la CIA escrito por el periodista Steve Kangas, en el que se revelaron las operaciones de la agencia sobre el tema del narcotráfico. Aquí traemos un resumen de ello:



Francia, entre 1947 y 1951

Las armas, el dinero y la desinformación de la CIA permitieron a las organizaciones criminales corsas en Marsella arrebatarle el control de los sindicatos al Partido Comunista. Los corsos obtuvieron influencia política y control sobre los muelles, condiciones ideales para consolidar una alianza a largo plazo con los distribuidores de drogas de la mafia, lo que convirtió a esa ciudad en la capital de la heroína de la posguerra en Occidente. Los primeros laboratorios de heroína se abrieron en 1951, solo unos meses después de que los corsos se apoderaran del puerto.

 

Sudeste Asiático, década de los 50

El Ejército Nacionalista Chino, organizado por la CIA para librar una guerra contra la China comunista, se convirtió en el magnate del opio del Triángulo Dorado (partes de Birmania, Tailandia y Laos), la mayor fuente mundial ésta droga y heroína. Air America, la principal aerolínea propiedad de la CIA, transportaba la droga por todo el sudeste asiático.

 

Indochina, desde 1950 a principios de la década de 1970

La CIA, durante la intervención militar estadounidense en Laos y otras partes de Indochina, conocidas hoy en día como CamboyaVietnamBirmania y Tailandia, a través de Air America transportó opio y heroína por toda la zona. Muchos soldados en Vietnam se volvieron adictos. Un laboratorio construido en la sede de la CIA en el norte de Laos se utilizó para refinar heroína. Tras una década de intervención militar estadounidense, el Sudeste Asiático se había convertido en la fuente del 70% del opio ilícito mundial y en el principal proveedor de materias primas para el floreciente mercado estadounidense de heroína.

 

Australia, desde 1973 a 1980

El Nugan Hand Bank de Sídney era un banco de la CIA. Entre sus directivos se encontraba una red de generales, almirantes y agentes estadounidenses, incluyendo al exdirector de la agenciaWilliam Colby, quien también era uno de sus abogados. Desde sus sucursales en Arabia SauditaEuropa, el Sudeste AsiáticoSuramérica y EEUU, el Nugan Hand Bank financió el narcotráfico, promovió el blanqueo de capitales y el tráfico internacional de armas. En 1980, en medio de varias muertes misteriosas, esta entidad financiera quebró con una deuda de 50 millones de dólares.

 

Centroamérica, década de los 80

En Costa Rica, había varias redes de la CIA involucradas en el narcotráfico. Detalló el periódico Mercury News, que además de los que prestaban servicio a la operación narco Meneses-Blandón y el derrocamiento de Noriega, estaba el agente de, John Hull, cuyas granjas a lo largo de la frontera de Costa Rica con Nicaragua eran la principal zona de operaciones. Hull, junto con pilotos de la agencia, se unieron a George Morales, un importante narcotraficante colombiano radicado en Miami, quien más tarde admitió haber dado 3 millones de dólares en efectivo y varios aviones a los líderes del negocio. En 1989, después de que el gobierno de Costa Rica acusara a Hull de narcotráfico, un avión contratado por la DEA lo trasladó, clandestina e ilegalmente Miami, vía Haití. Posteriormente, EEUU frustró repetidamente los esfuerzos de extraditar a Hull a ese país centroamericano para ser juzgado.

Otra red de narcotráfico con sede en Costa Rica involucraba a un grupo de cubanoamericanos contratados por la CIA como entrenadores militares para desestabilizar al gobierno de esa nación y para ello, utilizaban una empresa camaronera costarricense, que blanqueaba dinero para la organización y para canalizar cocaína a EEUU.

Sin embargo, esa no era la única ruta. Guatemala, cuyo servicio de inteligencia militar, estrechamente vinculado a la CIA, albergaba a numerosos narcotraficantes, y según la DEA, era otra parada en la ruta de la cocaína. Además, el contador del Cártel de Medellín en MiamiRamón Milián Rodríguez, testificó que canalizó casi 10 millones de dólares a rebeldes nicaragüenses a través de Félix Rodríguez, veterano agente, quien trabajaba en la Base Aérea de Ilopango en El Salvador.

 

Haití, entre 1980 y 1990

Mientras trabajaba para mantener en el poder a líderes militares y políticos haitianos clave, la CIA se hizo de la vista gorda ante el narcotráfico de sus clientes. En 1986, la agencia incorporó más nombres a su nómina al crear una nueva organización haitiana, el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). El mandato del SIN incluía combatir el tráfico de cocaína, aunque sus propios oficiales participaban en el tráfico, un negocio con la complicidad de algunos líderes militares y políticos haitianos.


Afganistán, entre 1980 hasta principios de la década de 1990

Los rebeldes muyahidines, apoyados por la CIA, se involucraron activamente en el narcotráfico mientras luchaban contra el gobierno. El principal cliente de la agencia era Gulbuddin Hekmatyar, un importante capo de la droga, refinador de heroína, y quien además era el mayor beneficiario del apoyo militar de la agencia. Camiones y mulas suministrados por la ésta, que habían transportado armas a Afganistán, se utilizaron para transportar opio a laboratorios a lo largo de la frontera con Pakistán. Esta producción proporcionaba casi el 50% de la heroína consumida anualmente en EEUU y 3/4 partes de la consumida en Europa Occidental. Funcionarios estadounidenses admitieron en 1990 que no habían investigado ni tomado medidas contra la operación de narcotráfico para no ofender a sus aliados pakistaníes y afganos. Ya para 1993, Afganistán era conocida como la nueva Colombia del mundo de la droga.

Mientras, Washington sermonea al mundo sobre narcotráfico y seguridad, su propio historial revela décadas de complicidad, encubrimiento y operaciones clandestinas que destrozaron países enteros. Este expediente permite señalar a la CIA como la agencia que se encarga de ser el guardián de las actividades ilícitas estadounidenses, incluyendo el mercado de la droga, con el fin de resguardar tanto el consumo de la mercancía como las ganancias que de ese negocio se derivan. 


AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO

sábado, 2 de noviembre de 2024

Odio y racismo: el amenazante “alegato final” de la campaña de Trump

 





Amy Goodman y Denis Moynihan

Donald Trump brindó su discurso de cierre de campaña en un mitin que encabezó en el histórico Madison Square Garden de Nueva York, la misma ciudad donde recientemente fue declarado culpable de cometer 34 delitos. El evento fue una coordinada bacanal de odio que se prolongó durante seis horas. Los oradores del acto azuzaron a la multitud con declaraciones hostiles hacia los inmigrantes, las personas negras, la población judía, las mujeres y otros grupos sociales, además de lanzar ataques y agravios especialmente dirigidos contra la mujer de color que compite con Trump, la vicepresidenta Kamala Harris. Un ejemplo de ello fue el discurso de Tucker Carlson, personalidad televisiva de extrema derecha y defensor de la supremacía blanca, que advirtió que Harris podría convertirse en “la primera persona samoano-malaya y ex fiscal general de California de bajo coeficiente intelectual en ser elegida presidenta”.

En la apertura del mitin, un denominado “comediante” llamado Tony Hinchcliffe marcó el tono del evento con un monólogo vil y racista, en el que dijo, entre otras cosas: “En este momento hay literalmente una isla flotante de basura en medio del océano. Sí, creo que se llama Puerto Rico”. El burdo monólogo de Hinchcliffe había sido revisado y aprobado por el equipo de campaña de Trump, ya que, según se informó, este eliminó un término insultante que el comediante pensaba emplear para referirse a Kamala Harris.

Hay más de ocho millones de puertorriqueños en Estados Unidos, todos ellos ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, debido al estatus colonial de Puerto Rico, los tres millones de puertorriqueños que residen en la isla no están habilitados para votar en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Pero sí lo pueden hacer los más de cinco millones de puertorriqueños que residen en el territorio continental de Estados Unidos. De ellos, casi medio millón vive en el decisivo estado de Pensilvania y otro medio millón está repartido en los estados disputados de Georgia, Carolina del Norte, Arizona, Wisconsin, Michigan y Nevada. Los votantes puertorriqueños están indignados. Orgullosa de su origen, la puertorriqueña Sunny Hostin, copresentadora de “The View”, un popular programa de entrevistas de la cadena ABC News, dijo el día después del mitin de Trump: “Sabemos cómo sacar la basura, Donald Trump; la basura que se ha estado acumulando desde 2016. Usted es parte de esa basura, Sr. Trump. Compatriotas puertorriqueños, recuerden que el 5 de noviembre de 2024 tenemos que sacar la basura”.

Trump, como era de esperar, describió al mitin como un “festival de amor”. El expresidente se caracteriza por no disculparse por nada y no es de extrañar que haya convocado a su acto de campaña al comediante racista o a cualquiera de los otros oradores que pronunciaron incendiarios discursos llenos de odio.

Como si su racismo descarado no fuera suficiente, Trump ha dicho repetidas veces que quiere ser un dictador. Admira a los dictadores, se asocia con dictadores, elogia a los dictadores.

Ruth Ben-Ghiat es profesora de historia en la Universidad de Nueva York y autora del libro “Strongmen: Mussolini to the Present” (Hombres fuertes: de Mussolini al presente). Ben-Ghiat ve un sorprendente paralelismo entre el fascismo histórico y el actual movimiento de apoyo a Trump denominado MAGA, siglas en inglés del eslogan de campaña trumpista “Make America Great Again”, “Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo”, en español.

Impresionada por el nivel de agravios que se manifestó desde el escenario durante el acto político de Trump en el Madison Square Garden, Ben-Ghiat dijo a Democracy Now!:

“Es la retórica violenta propia del fascismo. […] El autoritarismo es una forma de imponer controles y silenciar a las personas […]. Pero también está concebido, desde el fascismo en adelante, para hacer que las personas se conviertan en su peor versión, permitiéndoles actuar de la manera más violenta y descontrolada posible. […] Los insultos hacia la mujeres —la misoginia—, las declaraciones contra las personas negras y el desdén hacia la comunidad latina al llamarla 'basura', además de formar parte de la tradición deshumanizante que se origina en el fascismo y persiste en los movimientos autoritarios hasta nuestros días, también están diseñados para transmitir a la gente, a los soldados rasos del MAGA, que no existen restricciones ni límites y que todo será tolerado si su propósito es enfrentar al enemigo interno”.

Ben-Ghiat aludía a la promesa de Trump de combatir al “enemigo interno”, como ha reiterado en varias ocasiones y como mencionó recientemente en el canal de noticias Fox News:

“El mayor problema es la gente de dentro [de Estados Unidos]. Tenemos gente muy mala. Tenemos gente enferma, lunáticos de la izquierda radical. Debería ser muy sencillo controlar a esa gente, ya sea por medio de la Guardia Nacional o, si es realmente necesario, por medio de los militares”.

Varios altos mandos militares designados durante la anterior presidencia de Trump han advertido contra el peligro que supondría un segundo mandato de Trump. Al respecto, Ben-Ghiat expresó: “Los oficiales militares retirados, sobre todo los generales, no suelen hacer declaraciones a menos que sientan que es absolutamente necesario. Si el general [John] Kelly, el general [Mark] Milley y el ex secretario de Defensa [Mark] Esper alzaron la voz y calificaron a Trump de fascista, eso significa que están muy preocupados”.

El domingo pasado no fue la primera vez que una multitud de fascistas se congregó en el Madison Square Garden. En 1939, la organización German American Bund reunió a 20.000 personas allí para celebrar el ascenso de la Alemania nazi. Hace siete años, el cineasta Marshall Curry recopiló material de archivo sobre aquel evento en el cortometraje documental titulado “A Night at the Garden” (Una noche en el Garden), que recibió una nominación al Óscar.

En una entrevista con Democracy Now!, Curry expresó: “La primera vez que vi esas imágenes, me impactó ver allí la bandera estadounidense y a George Washington, así como escuchar a la multitud cantar el himno nacional y recitar el Juramento de lealtad a la bandera, seguido de un saludo militar con el brazo estirado y vítores a la supremacía blanca”.

El Gobierno de Estados Unidos ha socavado muchas veces las democracias de otros países, dando lugar a dictaduras o regímenes militares, como sucedió en Irán, Guatemala, el Congo, Chile… En la actualidad, con una Corte Suprema de mayoría conservadora alineada con Trump, y ante la posibilidad de un Congreso bajo el control de los republicanos trumpistas, solo una ciudadanía activa y comprometida, respaldada por un sólido movimiento popular defensor de la democracia, puede impedir que la autocracia se reinstale en el país.


© 2024 Amy Goodman

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

viernes, 26 de julio de 2024

Trinchera de ideas | Un gringo bueno

 Esta semana celebramos el 241.° aniversario del natalicio del Libertador Simón Bolívar. En homenaje al padre de la patria, el distinguido colega del periódico Ciudad Caracas, Luis "Carlucho" Martín, extraordinario cronista de hechos poco conocidos de la historia local, escribió, bajo el título de "Simón Bolívar murió durante la Segunda Guerra Mundial", publicado en el diario El Pepazo, el pasado 18 de julio, un interesante relato acerca de un general estadounidense que respondía al nombre de Simon Bolivar Buckner Jr. (escrito así, sin acentos), quien participó en la Segunda Guerra Mundial y murió en la invasión de la isla de Okinawa en 1945, siendo —según el autor— el militar estadounidense de mayor rango muerto en batalla. Para aumentar la curiosidad del hecho, vale decir que el padre del general, que también fue militar, igualmente llevaba por nombre Simon Bolivar.

Estableciendo con precisión los ideales por los que lucharon nuestro Libertador y este general estadounidense homónimo, Martín establece que entre uno y otro "la diferencia es básica. Simón Bolívar, el criollo, dio su vida por brindar libertad. Los Simon Bolivar norteños, como soldados, se entregaron en luchas por fortalecer su país". Yo agregaría que, sobre todo, por fortalecer el imperialismo estadounidense.

No voy a contar la historia de este general. Carlucho lo hizo de forma explícita en un artículo muy didáctico y esclarecedor, como todos los que publica en diferentes medios de comunicación de nuestro país. El escrito trajo a mi mente un reciente intercambio epistolar con el compañero John Catalinotto, un revolucionario estadounidense a carta cabal, que desde la profundidad del imperio, lucha contra él, lo denuncia con sus artículos y publicaciones, mientras abraza con entusiasmo y pasión la causa de los oprimidos.

A raíz de mi artículo sobre la gran farsa mediática construida en Occidente para negar la historia de la Segunda Guerra Mundial, en especial sobre el desembarco de Normandía, John me escribió para decirme:

Sergio, comprendo tu rabia y pasión por este acontecimiento en Normandía. Cuando leí el NY Times esta mañana, quise escribir un artículo muy similar al tuyo, y esta semana, antes, ya escribí un artículo sobre la OTAN y su tarea de suprimir la lucha obrera y el socialismo en la Europa de posguerra.

Para mí también es personal, porque un buen camarada, que fue el primer editor de The Bond, nuestro periódico para organizar a los soldados contra la guerra de Vietnam, era un paracaidista que había saltado tras las líneas alemanas la noche anterior a la batalla [en Normandía]: nuestro F. O. Richardson [que], a los 21 años, fue un héroe en 1944, pero como comunista, en 1968, fue un verdadero héroe, en su lucha contra el imperialismo estadounidense.

Esta carta me motivó a indagar quién era F. O. Richardson, porque, viniendo de John, supuse que se trataba de uno de esos héroes anónimos que viven y mueren por la causa de los trabajadores y el pueblo, sin que nadie lo sepa. F. O. Richardson, a quien sus amigos llamaban Richie, fue el soldado paracaidista Fayette O. Richardson, nacido el 20 de abril de 1923 y quien, siendo casi un adolescente, saltó en Normandía la noche antes del desembarco del 6 de junio de 1944. Formaba parte del 508.° Regimiento de Infantería Paracaidista que integraba la 82.ª División Aerotransportada, una fuerza élite del Ejército estadounidense, que tenía la misión de encender balizas para la fuerza invasora.

Richardson, quien ya había participado en la batalla de las Ardenas, sobrevivió al intenso fuego antiaéreo alemán y llegó hasta el final de la guerra. Por su participación destacada en los combates, se hizo acreedor de las Medallas de Buena Conducta del Ejército y la Estrella de Bronce.

Tras el fin de la guerra, pasó un año recuperándose y trabajando en lo que se pudiera para conseguir el sustento. En 1964, casi veinte años después de la Segunda Guerra Mundial, era maestro de escuela. Los rigores de la posguerra y su lucha por la sobrevivencia hicieron de Richie "un luchador comprometido con la clase trabajadora en todo el mundo", según la opinión de Catalinotto.

En 1965, participó como orador principal en una gigantesca manifestación en Union Square, en New York, para protestar contra el envío de tropas de combate a Vietnam por parte del presidente Lyndon B. Johnson. Este evento, organizado por Jóvenes Contra la Guerra y el Fascismo, fue atacado por grupos reaccionarios y proclives a la guerra.

En 1967, Estados Unidos aún contaba con millones de soldados en Europa y el Pacífico. El gobierno de Estados Unidos, que ya en agosto de 1945 había ordenado el lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, amenazaba con hacer lo mismo en otros lugares del planeta donde se desarrollaba el socialismo y/o los pueblos luchaban por su liberación nacional y su independencia.

En ese contexto, en el panfleto GI handbook on military justice (Manual para soldados sobre justicia militar), Richardson escribió:

Miles de soldados marcharon por las calles de las ciudades europeas después de que la guerra hubo terminado. Los oficiales todavía querían retenerlos. Los soldados exigieron que los enviaran de regreso a casa. Estas manifestaciones organizadas también tuvieron lugar en la zona del Pacífico. Las demandas de los soldados fueron apoyadas por el sentimiento de las masas en el país.

Por esto, el gobierno de Estados Unidos se vio obligado a traer a sus soldados de vuelta.

El compromiso político de Richardson se acrecentó cuando, en 1968, decidió asumir la responsabilidad de editar The Bond, que, con el tiempo, llegó a convertirse en el periódico de protesta más leído por el creciente movimiento de resistencia de soldados, marineros, infantes de Marina, tropas aéreas y soldados de todo tipo durante la guerra de Vietnam.

Explica John Catalinotto que The Bond era un periódico mensual elaborado por el Sindicato de Militares de Estados Unidos que, bajo la dirección de Richardson, se enviaba por correo a decenas de miles de suscriptores que lo "pasaban de mano en mano entre los soldados de todo el mundo, llevando un mensaje antibélico y antirracista y movilizándolos contra la cadena de mando dictatorial".

Al concluir la presencia militar de Estados Unidos en Vietnam, tras la derrota y huida de su ejército el 30 de abril de 1975, Richie había contribuido indudablemente como un activista antibélico desde el mismo corazón del imperio. Su trabajo en The Bond tuvo un rol importante en el proceso de toma de conciencia acerca del rol intervencionista del imperio estadounidense en Vietnam.

El 26 de marzo de 2010, a los 86 años de edad, el soldado Fayette O. Richardson, que luchó toda su vida por un mundo mejor, falleció en Brooklyn, Nueva York. Lo acompañaba su esposa Nancy y sus tres hijos. Aunque estuvo enfermo durante buena parte de sus últimos años de vida, nunca dejó de combatir. En esa época, entre 1987 y 1988, escribió comprometidos artículos en su columna "Straight talk", en el periódico The Brooklyn Paper, utilizando el nombre de Rich Richardson. En esos escritos, tal como lo hizo a lo largo de toda su vida, sostuvo puntos de vista muy avanzados en la sociedad que lo rodeaba, generando polémica y ayudando a clarificar hechos y situaciones.

También publicó un boletín de periódico llamado The Brooklyn Voice y el libro para niños Sam Adams: the boy who became father of the american revolution (Sam Adams: el niño que se convirtió en el padre de la revolución estadounidense).

En 2006, en los prolegómenos de las elecciones en Nicaragua, Daniel Ortega se reunió varias veces con el presidente Hugo Chávez. En algunas de esas reuniones, el comandante Ortega estuvo acompañado por Paul Oquist, un estadounidense nacido en Illinois, quien desde muy joven unió su vida a la revolución sandinista, transformándose en uno de los asesores más cercanos del comandante Ortega.

El comandante Chávez disfrutaba mucho sus conversaciones con Oquist, cuyo español tenía un fuerte acento anglo. Lo comenzó a llamar "el Gringo Bueno" y así se refería a él cuando era necesario. Lamentablemente, el Gringo Bueno falleció en abril de 2021. Casi en simultáneo con Oquist, Fayette O. Richardson desarrollaba su extraordinaria labor de denuncia del imperialismo a través de una pedagogía esclarecedora y valiente. Sin duda alguna podríamos decir que Richie fue otro "gringo bueno".

Así como Buckner llevó el nombre de Simón Bolívar para combatir al lado del Ejército estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, Fayette O. Richardson fue homónimo de otro general, un francés que se destacó como participante en la revolución de independencia estadounidense contra el colonialismo británico y en la Revolución francesa de 1789. Por eso, el marqués de La Fayette es llamado "héroe de dos mundos".

En momentos en que Estados Unidos arrecia su campaña agresiva contra Cuba, Venezuela y Nicaragua, y en contra de todos los pueblos que luchan por su libertad, hay que saber que en las "entrañas del monstruo", como dijo Martí, hay muchas personas buenas que tienen el valor de enfrentar al imperialismo desde adentro. Por eso, nuestra lucha no es contra el pueblo estadounidense. Claramente, la primera víctima del imperio es el mismo pueblo estadounidense, en el que existen profundos sentimientos de humanidad y solidaridad, similares a los que asumimos al sur del río Bravo en contra del imperialismo, el colonialismo y el sionismo.

 

Sergio Rodríguez Gelfenstein

www.sergioro07.blogspot.com


lunes, 22 de julio de 2024

Ni con los republicanos de extrema derecha ni con los demócratas de Wall St Un Trump fortalecido debe ser combatido con políticas independientes

 Por Philip Locker


Fuentes: Jacobin América Latina

El atentado contra el candidato republicano estadounidense abre una situación aún más compleja en las elecciones del país. ¿Por qué es importante NO votar por ninguno de los dos candidatos del «establishment»?

El atentado contra Donald Trump ha reforzado significativamente su situación política. Es probable que el ataque aglutine a la minoría de votantes del Partido Republicano que antes se sentían incómodos con Trump, además de energizar y radicalizar aún más a su base. Junto con la pésima actuación de Biden en el debate, esto aumenta dramáticamente el peligro de un segundo mandato de Trump con todas las horribles implicaciones que conlleva para la clase trabajadora, los inmigrantes, las personas LGBTQ+, las mujeres, el medio ambiente y mucho más.

Todavía se desconocen los motivos del tirador. Si estaban políticamente motivados por el odio a Trump, sus acciones serán terriblemente contraproducentes. Incluso con las mejores intenciones, los métodos terroristas desesperados no sirven a los intereses de la clase obrera o de los oprimidos. Por el contrario, desmovilizan a las masas y crean condiciones favorables para intensificar la represión estatal.

Los marxistas no tienen nada en común con tales métodos destructivos. La izquierda no debe asociarse en modo alguno con este acto desquiciado ni darle importancia. Si surgen pruebas que conecten al tirador con la izquierda, las consecuencias no serán cosa de risa.

La única forma viable de luchar contra Trump -y el populismo de extrema derecha que expresa- es construir un movimiento obrero masivo, organizado democráticamente y multirracial. No hay atajos para construir una oposición política a Trump y al decadente sistema capitalista que está engendrando el populismo de extrema derecha a nivel internacional. Nuestros métodos deben basarse en la acción colectiva y la autoorganización democrática de los trabajadores y las comunidades marginadas.

La sociedad estadounidense está en crisis. De un modo u otro, las condiciones de vida y los derechos democráticos sufrirán un ataque feroz en el próximo periodo. La única forma de avanzar es unirse en organizaciones de masas y en un nuevo partido de la clase obrera para luchar por una revolución política contra la clase multimillonaria.

El establishment capitalista y sus medios de comunicación de masas están a tope con sus habituales llamamientos a dejar de lado la «política» en aras de la “unidad nacional” y la lucha contra el «extremismo». Por supuesto, estos llamamientos sirven a una agenda política conservadora de perpetuación del statu quo. Aunque es probable que durante un tiempo reciban el eco popular de la gente corriente, la izquierda, especialmente los líderes de izquierda, deben oponerse a esta propaganda conservadora. Al tiempo que nos oponemos a actos de violencia como el tiroteo de ayer, debemos rechazar de plano los llamamientos a «unirnos» con los republicanos de extrema derecha y los demócratas de Wall Street.

No olvidemos que los mismos políticos del establishment que hoy denuncian la violencia política están al mismo tiempo proporcionando miles de millones de dólares de ayuda militar estadounidense al Estado israelí por su matanza gratuita de decenas de miles de niños y civiles en Gaza.

Fortalecer los movimientos socialistas, sindicales y de solidaridad con Palestina es ahora aún más esencial. Es necesario reforzar a DSA (Democratic Socialists of America) y construir una alternativa política de masas a los republicanos de derechas y a los demócratas corporativos.

Esto se puede expresar mejor en noviembre votando por Jill Stein para registrar la mayor protesta de la izquierda contra Trump y Biden (o su sustituto del establishment), mientras que tácticamente votamos en los 7-10 «estados pendulares» por el candidato demócrata para bloquear a Trump, sin apoyo a los demócratas corporativos como Biden y con una crítica abierta a su política.

Philip Locker: Copresidente de la DSA de Seattle.

Fuente: https://jacobinlat.com/2024/07/15/un-trump-fortalecido-debe-ser-combatido-con-politicas-independientes/

jueves, 18 de julio de 2024

Ahora los pueblos | EE. UU.: callejón sin salida (I)

 Los funcionarios occidentales condenan el rasguño en la oreja de Trump, mientras su inacción y silencio ante el martirio de más de 38 mil personas inocentes en Gaza los han convertido en socios y cómplices del régimen sionista.

Kazem Jalali

Embajador de la República Islámica de Irán ante la Federación de Rusia1


El lobby israelí en la política de los Estados Unidos

El mundo ha evidenciado cómo el establishment estadounidense ha sido absorbido por el lobby israelí2 y puesto al servicio del capital sionista, al punto de dirigir su política exterior en contra de sus propios intereses globales. La élite política estadounidense ha reconocido, de palabra, hecho y omisión, que su prioridad es proteger al Estado de Israel.

La democracia liberal-burguesa estadounidense, de carácter bipartidista, se sustenta en la alternabilidad en el poder de los partidos Demócrata y Republicano, ambos al servicio del lobby sionista. Esto significa que, gane quien gane en noviembre, el exterminio contra los pueblos árabes e islámicos continuará, puesto que son las corporaciones petroleras y gasíferas junto a los intereses sionistas los que definen la política estadounidense en el Medio Oriente.

Uno de los rasgos característicos de este lobby es su gran poder silenciador de la opinión pública mundial. Infunde un temor latente y continuo en todos los actores sociales, acusándolos de antisemitismo y condenándolos a la censura. Por lo tanto, han sido reconocidos académicos de las universidades de Chicago y Harvard los que se han atrevido a realizar y publicar estudios sobre los efectos negativos del lobby israelí, en la política exterior e interior de los Estados Unidos. Quizá esta sea una de las razones del levantamiento de la juventud universitaria en contra del genocidio del pueblo palestino.

Dichos estudios académicos han desvelado las estrategias de manipulación del lobby sionista, que condujeron a un pueblo estadounidense, conmocionado luego de la voladura de las Torres Gemelas, en Nueva York, en 2001, a apoyar la invasión a Irak, en 2003. Hoy la misma ha sido catalogada como una guerra ilegítima e inmoral, rechazada por amplios sectores de la opinión pública mundial.

 

La base electoral del lobby israelí

La extrema eficacia que distingue al lobby israelí se debe a su amplia base electoral, conformada por los grupos cristianos evangélicos, conocidos también como "sionistas cristianos", que reúnen un amplio espectro de iglesias protestantes, entre ellas las luteranas, metodistas, baptistas y adventistas, identificadas con las corrientes políticas neoconservadoras.

Todos ellos están unidos por la creencia adventista de que la segunda venida de Jesucristo está próxima y la hacen coincidir con la creencia sobre la llegada del Mesías que siguen esperando los judíos ortodoxos y que tendrá lugar en un Israel poblado solo de judíos. Por lo tanto, se convierte en un deber cristiano colaborar con el régimen sionista para alcanzar este supuesto objetivo divino.

Estas afirmaciones pueden resultar ridículas para la mentalidad laica occidental. Sin embargo, es innegable la influencia de los grupos evangélicos en las Cámaras de Diputados y Senadores del Congreso, así como en el resto de la institucionalidad del Estado norteamericano. Los evangélicos representan aproximadamente el 51% de su población, según el American Religious Identification Survey (ARIS, 2008).3 No estamos ante la presencia de sectas minoritarias; por el contrario, son un segmento numéricamente importante y muy activo electoralmente.

Asimismo, se debe considerar la influencia del lobby sionista en la comunidad judía estadounidense, que ha logrado manipular, de forma muy hábil, el sentimiento de culpabilidad de estos creyentes por "no haber respondido al llamado de emigrar a Israel". A pesar de que la comunidad judía solo alcanza el 2% de la población estadounidense, este segmento es económicamente uno de los sectores más influyentes de la nación.

La doctrina sionista predicada por estas iglesias ha logrado sustituir la identidad del pueblo estadounidense, apelando a una supuesta superioridad moral como principio ideológico, convirtiéndolo en instrumento de su propia destrucción, por tratarse de una sociedad multicultural, conformada desde una diversidad de orígenes y religiones que la dotan de una pluralidad de perspectivas.

 

Anabel Díaz Aché





martes, 16 de julio de 2024

Donald Trump podría incluir a Elon Musk en su gabinete si triunfa en las elecciones. El dueño de Tesla donará U$S 45 millones mensuales a su candidatura

 

El ex presidente estadounidense Donald Trump podría incluir al multimillonario Elon Musk en su gabinete si resulta victorioso en las elecciones presidenciales de 2024. Esta información fue revelada semanas atrás por el diario The Wall Street Journal. Recientemente, el mismo medio informó sobre los planes de donación de Musk, en espera de confirmar si el director general de Tesla formará parte de la futura administración.

Elon Musk tiene la intención de donar alrededor de 45 millones de dólares mensuales (aproximadamente 41,3 millones de euros) al nuevo comité de acción política, conocido como Super PAC, que apoya la campaña presidencial de Donald Trump, quien ha sido ratificado como candidato republicano.

El Super PAC se fundó en junio pasado y ha recibido contribuciones de empresarios destacados como Joe Lonsdale (socio de Peter Thiel en Palantir, a su vez socio del candidato a vicepresidente J.D. Vance), los hermanos Cameron y Tyler Winklevoss (Gemini), y Joe Craft (Alliance Resource Partners) junto a su esposa Kelly Craft (ex embajadora de Estados Unidos en la ONU). En el trimestre más reciente, el comité acumuló alrededor de 8 millones de euros en donaciones, por lo que la contribución de Musk tendría un impacto significativo.

Elon Musk ha sido históricamente donante tanto del Partido Republicano como del Partido Demócrata. Sin embargo, hace dos años, Musk declaró públicamente su ruptura con los demócratas, acusándolos de haberse convertido en «el partido de la división y el odio».

Aunque Musk había afirmado previamente que no planeaba donar dinero a ningún candidato, recientemente pidió apoyo para Trump tras sobrevivir a un intento de asesinato durante un mitin en Pensilvania. Además de sus contribuciones financieras, Musk ha expresado su deseo de tener una mayor influencia en la política.

“Apoyo plenamente al presidente Trump y espero su rápida recuperación”, dijo Musk en X, apenas unas horas después de que el expresidente fuera el objetivo de un intento de asesinato.

En los últimos meses, Musk desarrolló una relación más estrecha con el expresidente, hablando con él “varias veces al mes” sobre temas como la Fuerza Espacial de EE.UU. que Trump creó —así como la inmigración. Musk también ha aconsejado Trump sobre los vehículos eléctricos, la política de criptomonedas y un posible papel de asesor si gana un segundo mandato en noviembre, informó Bloomberg News.

Punto y seguimos | ¿Y si nos lanzamos un atentado?

 Tiros a discreción: la vieja confiable de la política estadounidense

La historia de los Estados Unidos de América está llena de atentados. La violencia como forma de eliminación del contrario, aunque renegada en el discurso, ha sido práctica común en la política norteamericana. Cuatro presidentes han sido asesinados y doce han sufrido intentos de homicidio. Y ni hablar de la cantidad de líderes y activistas de derechos humanos borrados del tablero a punta de pistola, fuego o cuchillo: Malcolm X, Medgar Evers, Harvey Milk, Andrew Goodman, James Chaney y hasta John Lennon (si nos ponemos conspirativos).

Los atentados son efectivos y, también, efectistas: cuando el objetivo es eliminado con un claro perpetrador y propósito, el "problema" está resuelto. Fue el caso de Malcolm X, cuya muerte supuso un duro golpe al movimiento por los derechos de los afroamericanos y al antirracismo en general. Sin embargo, los atentados sirven para otra cosa importante: mover las emociones de la gente. Exitosos o fallidos, siempre impactan en la opinión pública. Quien sea víctima de uno, recibe el apoyo de la gente y "obliga" a otros sectores del juego a expresar su rechazo, aunque este no sea sentido o verdadero. Es absolutamente mal visto apoyar el terrorismo y la violencia, especialmente en la política interna. ¡Qué horror lo de Malcolm X! ¡Qué horror lo de Kennedy! ¡Qué horror lo de Reagan! ¡Qué horror lo de Trump!

El atentado a figuras individuales, a masas de gente inocente, e incluso a símbolos, es un arma básica en el arsenal de la política en Estados Unidos. Después de la voladura de las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, atribuida a la organización islámica Al Qaeda, el gobierno de George W. Bush tuvo carta blanca para desplegar su "guerra contra el terrorismo", que llevó a la invasión de Afganistán y la guerra de Irak (2003). El ataque del 11S, sobre el cual circulan numerosas teorías (entre ellas la del autoatentado), fue el cimiento para desplegar el refuerzo del dominio estadounidense en el tablero internacional.

Según un estudio de la Universidad de Brown, los veinte años de esta guerra costaron al pueblo norteamericano un total de ocho billones de dólares. A los pueblos de Afganistán e Irak les costó mucho más, por supuesto: millones de vidas, la destrucción de su infraestructura, el robo de sus milenarios tesoros y el control de su opio y petróleo. Táctica y estrategia. Los atentados funcionan para dirigir la atención, para encauzar emociones y para sustentar proyectos.

El más reciente asalto a una figura pública en EE. UU. lo protagoniza Donald Trump, expresidente y hoy candidato a repetir en el cargo. Las imágenes son dudosas: durante un mitin apenas recibió una supuesta herida superficial en una oreja y el Servicio Secreto dio de baja inmediatamente al atacante. Las redes enloquecieron por el hombre que "recibió balas por este país". El demócrata Joe Biden se vio obligado a pronunciarse contra el violento episodio y a ofrecer sus rezos por un hombre al que lo menos que le ha dicho en los últimos días es delincuente. ¿Jugada? No sería extraño en la cultura política de ese país, donde los atentados son siempre más de lo que parecen.

 

Mariel Carrillo García



sábado, 13 de julio de 2024

El «Lobby Israelí» Trabaja Para el Complejo Militar Industrial Estadounidense

 


Por Rob Urie

Desde la publicación de «El lobby israelí» de John Mearsheimer y Stephen Walt en 2007, las relaciones públicas superiores han servido como principal explicación de la enorme influencia que la nación de Israel ejerce sobre los políticos estadounidenses. En ese relato, el AIPAC (Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos) y otros partidarios de Israel construyeron una sofisticada maquinaria de relaciones públicas de gran alcance que promociona a los políticos estadounidenses que apoyan a Israel y castiga a los que no lo hacen.

Así concebida, los ricos partidarios de Israel financian campañas de relaciones públicas mediante las cuales se soborna y coacciona (legalmente) a los políticos estadounidenses para que concedan ayuda exterior estadounidense a Israel. Esta ayuda se entrega entonces a la nación de Israel, con una preponderancia del dinero gastado en armas producidas por fabricantes de armas estadounidenses. En la medida en que el objetivo del «lobby israelí» es maximizar la ayuda exterior estadounidense a Israel, también está maximizando la financiación del MIC (complejo militar-industrial) estadounidense.

Según los datos sobre los grupos de presión políticos (gráficos a continuación), el lobby israelí ha gastado alrededor del dos por ciento (2%) de la ayuda exterior de EE.UU. a Israel en persuasión política dentro de EE.UU. desde 1948. En términos de dólares estadounidenses, esto supone 6.000 millones de dólares gastados por el lobby israelí para conseguir 280.000 millones de dólares en ayuda exterior estadounidense para Israel. Y aunque esta proporción no está muy lejos de lo que la industria de la «defensa» estadounidense y otras corporaciones suplicantes obtienen por su «inversión» en los políticos estadounidenses, la mayor parte del dinero que Israel recibe de EE.UU. se utiliza para comprar armas y material a proveedores estadounidenses.

Gráfico: De los aviones de combate que Israel poseía en 2023, todos fueron construidos por contratistas de defensa con sede en Estados Unidos. Aquí es donde se gasta la ayuda exterior estadounidense a Israel. Deja a Israel dependiente de los proveedores estadounidenses para piezas de repuesto / reemplazo. Pero, lo que es más importante para el Gobierno Federal de EE.UU., proporciona al MIC un cliente fijo para sus productos. Fuente: Aljazeera.com.

En otras palabras, aunque la proporción entre el dinero gastado y la generosidad obtenida es prácticamente la misma para las empresas estadounidenses que para el lobby israelí, la mayor parte del dinero concedido a Israel se «transfiere» al MIC estadounidense (gráfico siguiente). En comparación con el dinero concedido a Ucrania, que inicialmente incluía un acuerdo de préstamo y arrendamiento con Estados Unidos, Israel no tiene ningún compromiso contractual de cometer suicidio nacional (como Ucrania) a cambio de la financiación de Estados Unidos. Esto significa que Israel podría, en teoría, comprar equipamiento militar a proveedores no estadounidenses, una amenaza para el MIC estadounidense.

De hecho, lo que dentro de EE.UU. se presenta como «ayuda exterior» es en muchos casos pagos del gobierno federal de EE.UU. a gobiernos extranjeros para que compren bienes y servicios a proveedores estadounidenses. En lugar de dejar el asunto en manos de los «mercados», el gobierno federal subvenciona a las industrias estadounidenses a través de la llamada ayuda exterior. Los países receptores tienen la obligación de devolver los préstamos, ya sea directamente o emprendiendo acciones -como el lanzamiento de guerras- que Estados Unidos les ordena. Con respecto a Israel, Estados Unidos tiene un acuerdo de defensa mutua, pero no se han encontrado pruebas de que Israel esté sometido a restricciones del tipo de los préstamos.

Gráfico: Israel ha sido el mayor receptor de ayuda exterior estadounidense en términos acumulados desde su creación en 1948. Aunque, dependiendo de la escala, esto podría implicar razonablemente que Israel depende de EE.UU. y, por tanto, está bajo su control, la afirmación desde 2007 (año en que se publicó El lobby israelí) o más o menos ha sido que Israel controla EE.UU. a través de contribuciones de campaña y grupos de presión bien situados. Sin embargo, el coste total de las contribuciones a las campañas y de los grupos de presión del AIPAC es sólo una pequeña fracción de la generosidad de Estados Unidos a Israel. Entonces, ¿por qué Estados Unidos no controla a Israel? Fuente: cfr.org.

Nada menos que el presidente estadounidense Joe Biden ha sido el mayor receptor de sobornos (legales) de partidarios de Israel entre los políticos estadounidenses, con un amplio margen (gráfico siguiente). El hecho de que el Sr. Biden se describa a sí mismo como un «sionista cristiano» que se ha quejado anteriormente de que Israel no estaba matando a suficientes mujeres y niños palestinos podría interpretarse de manera diferente si su carrera política no hubiera recibido el apoyo de Israel por valor de 6.000.000 de dólares. Para atar cabos, el Sr. Biden recibió la mayor cantidad de dinero de Israel, y es el co-genocida más fiable de Israel.

Para los que no lo sepan, si nosotros, la «gente pequeña», ofreciéramos un dólar a cada votante para que votara o no a un candidato, sería un delito federal. Pero a los gobiernos extranjeros hostiles (por ejemplo, Israel) se les permite pagar a un político estadounidense (Biden) 6.000.000 de dólares para que haga su voluntad, siempre y cuando sus instrucciones se queden en el nivel de «hacer su voluntad» en lugar de aprobar una legislación concreta. Con Estados Unidos y la Europa desarrollada recogiendo nombres para reiniciar sus reclutamientos militares, los políticos estadounidenses están siendo pagados por gobiernos extranjeros para poner a niños estadounidenses en peligro.

Hay dos componentes en juego aquí. El primero es la presunción de que pagar a los políticos a cambio de votos es diferente de pagar a los votantes ordinarios a cambio de votos porque los políticos sirven al público. De hecho, muy pocos ciudadanos creen que los políticos estadounidenses sirven al público. Una mayoría (enlace anterior) cree que la corrupción del Congreso ha socavado la democracia en Estados Unidos. Esto sugiere que la mayoría de los estadounidenses no ven una diferencia material entre la corrupción personal y la profesional. Si así fuera, el sistema estadounidense de financiación de campañas no se consideraría tan corrupto. Otra forma de afirmarlo es que Israel ciertamente trata a Joe Biden, y a los políticos estadounidenses en general, como a un asalariado.

Gráfico: con 5,7 millones de dólares, el presidente estadounidense Joe Biden ha sido el mayor receptor de donaciones de campaña del «lobby israelí» desde la fundación de Israel en 1948. El Sr. Biden ha recibido más del doble en contribuciones que el siguiente mayor receptor. La aritmética es sencilla. El Sr. Biden es el mayor beneficiario de la generosidad israelí y es el partidario más ávido e inquebrantable de Israel, y en contra de los palestinos, en los EE.UU.. Fuente: opensecrets.org.

Pregunta: ¿no podría este apoyo federal al MIC explicar también en parte la guerra de EE.UU. contra Rusia en Ucrania? En efecto, la mayor parte de la «ayuda» estadounidense a Ucrania se ha destinado a la compra de armas y material a productores estadounidenses. Coincidiendo con esta transferencia de armas de EE.UU. a Ucrania, y tras el lanzamiento de la SMO de Rusia (Operación Militar Especial) en 2022, Ucrania está ahora en el gancho para devolver los préstamos, habiendo comprometido al pueblo ucraniano a luchar y morir por el MIC estadounidense o a devolver el coste en dólares de las armas que ha recibido.

Cabe destacar: 1) mientras que Ucrania gastó 5 millones de dólares para influir en los responsables políticos de EE.UU. en 2022, por lo demás ha gastado muy poco para asegurar los más de 100 mil millones de dólares en armas estadounidenses que ha recibido y 2) los más de 800 mil millones de dólares de presupuesto anual del Pentágono aparentemente no han preparado a EE.UU. para prevalecer en las guerras que la administración Biden / CIA ya han puesto en marcha. La gente del juez Napolitano de militares retirados y estrategas de la CIA ha estado argumentando este punto desde que la segunda fase de la invasión de la OTAN / EE.UU. de Ucrania (SMO de Rusia) comenzó en febrero de 2022.

Como saben los lectores familiarizados con la «teoría de la inversión» de Thomas Ferguson sobre la financiación política (y aquí), este fenomenal rendimiento de la inversión ((1 / 2% ) = 50X) no está tan lejos del rendimiento diario de los grupos de presión corporativos. Siguiendo una analogía que lleva en el éter una década o más, el Congreso vende influencia tan barata porque recibe el beneficio mientras que nosotros, el pueblo, pagamos el coste. Por ejemplo, el PAC (comité de acción política) del contratista de defensa Northrup Grumman gastó algo más de 2 millones de dólares (0,01%) en el ciclo electoral de 2020 para mantener más de 25.000 millones de dólares en contratos federales.

Hasta aquí, la diferencia con la tesis de Mearsheimer / Walt tiene que ver con la naturaleza del Estado estadounidense. El argumento «realista» de que el cabildeo israelí es un ejemplo particularmente eficaz de cabildeo ordinario echa de menos que si Irán o Venezuela hicieran lo mismo, la respuesta estadounidense sería acabar agresivamente con el esfuerzo. Por ejemplo, se acusó a Rusia de gastar 75.000 dólares en anuncios de trolls en Internet que se publicaron sobre todo después de las elecciones de 2016, y el resultado fue el Rusiagate. Sin embargo, al menos parte de las acusaciones estadounidenses contra Rusia parecen ser fraudulentas.

Como un servidor declaró en tiempo real, la razón por la que las granjas de trolls rusas fueron las primeras en ser acusadas en la investigación de Robert Mueller fue porque se asumió (por Mueller et al) que los ciudadanos rusos nunca comparecerían en un tribunal estadounidense para impugnar los cargos. De hecho, una de las granjas de trolls rusos, Concord Management, se presentó ante un tribunal estadounidense. El equipo de Mueller retiró rápidamente los cargos. La razón aducida: seguridad nacional. De ser ciertos, los cargos eran políticos (fraudulentos) porque cualquier enjuiciamiento planeado habría requerido que EE. UU. presentara sus pruebas en el descubrimiento.

El punto: independientemente de lo hábil que sea «el lobby israelí» para coaccionar a los políticos estadounidenses a hacer su voluntad, Israel tiene cualidades favorecidas por el MIC que Rusia no tiene. Rusia es un fabricante de armas y material, lo que la convierte en un competidor del MIC estadounidense. Lo mismo puede decirse de China. En cambio, Estados Unidos tiene múltiples contratos con Israel para fabricar productos para el ejército estadounidense. Pero lo que es más importante, la mayor parte de la ayuda estadounidense a Israel revierte rápidamente en el MIC estadounidense a través de la compra de armas.

Israel existe como un gigante para los (percibidos) intereses militares estadounidenses en la región. (Diana Johnstone, a quien tengo en gran estima, expone aquí los argumentos en contra de esta tesis). Johnstone y su coautor Jean Bricmont sostienen que el apoyo estadounidense a Israel no redunda en interés de Estados Unidos. Pregunta: ¿cuántas pruebas más se necesitan para concluir que los políticos estadounidenses trabajan para quien les paga para hacerlo? De hecho, sólo una minoría de estadounidenses cree que los representantes electos actúan en interés de EEUU. La arquitectura liberal del Estado requiere líneas limpias de división entre el poder político y el económico que el capitalismo ha hecho inverosímiles.

La visión marxista / leninista de que el Estado capitalista existe para servir a los intereses de los capitalistas conectados parece ciertamente más acertada desde el punto de vista descriptivo -de EEUU en todo caso- que la teoría liberal de una «economía mixta». El MIC estadounidense se concibió originalmente como un programa de reconversión laboral para evitar que se repitiera la Gran Depresión tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. A partir de la década de 1980, el MIC utilizó el capital privado para comprar activos federales por centavos de dólar y cargarlos de deuda para revenderlos al público con el fin de enriquecer a las personas con información privilegiada.

En la práctica, se redujeron los salarios y se «racionalizaron» los procesos de producción en las empresas compradas por el capital privado, borrando así el beneficio público del MIC, tal y como era. La miopía neoliberal llegó hasta el punto de externalizar la producción militar a las naciones con las que la competencia imperial se consideraba desde hacía tiempo una conclusión inevitable. Los mismos políticos y tecnócratas que pensaban que la externalización era una gran idea en 1993 (o 2001) declaran hoy que China es un «tramposo» que «robó» la producción que más precisamente se le entregó.

Este punto no es sólo abstracto, una cuestión de caracterización. La idea central de la economía occidental es que el dinero, la búsqueda de riqueza, motiva la toma de decisiones humanas. El pago en este marco se basa en el intercambio de bienes y servicios por dinero. Las empresas y los gobiernos extranjeros pagan a los políticos «estadounidenses» para que hagan lo que ellos quieren mediante contribuciones a sus campañas. El argumento de que no existe ningún quid pro quo, ningún vínculo directo entre las contribuciones de campaña y los resultados legislativos a nivel de los políticos individuales, pasa por alto que tal vínculo es fácil de demostrar (y aquí) a nivel sistémico.

El Estado liberal de Mearsheimer / Walt y Johnstone / Bricmont existe históricamente dentro de la economía política capitalista, lo que hace que las afirmaciones de que el Estado es el Estado y la economía es la economía sean iterativas, lo que a su vez requiere puntos de partida y de parada cuidadosamente elegidos para sacar conclusiones. Desde ese punto de vista, el Estado estadounidense elabora políticas y luego se dedica a reunir los recursos necesarios para llevar a buen término sus políticas. En opinión de Mearsheimer, las políticas estatales serían la base de la lucha entre las grandes potencias. Lo que falta es que las corporaciones del MIC puedan coaccionar al Congreso para que inicie guerras y destruya naciones mediante el soborno (legal).

A los nuevos miembros del Congreso se les ordena pasar cuatro horas al día solicitando contribuciones para la campaña cuando llegan a Washington. Las personas y entidades que hacen contribuciones de campaña tienden a tener negocios ante el Congreso. Un sistema por el que las entidades con negocios ante el Congreso llenan las arcas de campaña de los políticos dispuestos a hacer su voluntad sirve a las necesidades tanto de las entidades contribuyentes como de los políticos dispuestos. Las únicas personas a las que no sirve esta práctica son los ciudadanos cuyos intereses están subordinados a corporaciones a menudo malévolas por políticos corruptos.

Para aquellos que se lo perdieron, la afirmación de EE.UU. de ser la primera nación capitalista del mundo 1990 – 2007 se basaba en / en las restricciones institucionales contra la corrupción que estaban en proceso de ser desmanteladas en favor de los «mercados». Y todo el envilecimiento del «dinero en la política» de las reformas del New Deal se produjo tras la sustitución de estas instituciones por la ideología neoliberal. Hoy en día, la arquitectura imaginada del Estado liberal no ha cambiado para reflejar este envilecimiento neoliberal. La teoría liberal parte de una clara distinción entre Estado y economía que nunca existió.

Para ser claros, no hay aquí ningún llamamiento a «sacar el dinero de la política». El problema es la distribución del poder en un Estado capitalista, de la que el sistema estadounidense de financiación de las campañas políticas no es más que un subproducto. Las campañas políticas financiadas por el Estado (como existieron una vez en EE.UU.) aún tendrían que superar al gobierno permanente (CIA) que ha actuado abiertamente en las recientes elecciones de EE.UU. para 1) elegir al candidato ganador o 2) ir a la guerra contra el ganador si no es el candidato deseado por el estado permanente. Los dos últimos candidatos patrocinados por la CIA, Joe Biden y Hillary Clinton, han sido tan populares como el cáncer de hígado y la violación infantil entre los votantes reales.

El hecho de que ni Joe Biden ni sus cerebros hayan cogido un teléfono para hablar con Vladimir Putin en 2 años y medio de guerra con Rusia sugiere que el Sr. Putin y Rusia podrían estar mejor servidos negociando el fin de las hostilidades directamente con Lockheed Martin y Northrop Grumman. Biden está fracasando, es corrupto y lanzó una guerra de elección contra Rusia que EE.UU. está perdiendo. Actualmente dirige un genocidio al estilo de la Segunda Guerra Mundial en Gaza. Impresionantemente, aliarse con los autodenominados nazis en Ucrania mientras dirige un genocidio racista en Gaza representa el programa político tanto de los liberales estadounidenses como de la derecha radical en 2024.

Nada de esto se pretende en un marco electoral. Donald Trump ha demostrado ser un sionista de «cabina de peaje», habiendo aceptado apoyar a Jerusalén como capital de Israel tras recibir 20 millones de dólares en contribuciones de campaña de sionistas israelíes-estadounidenses. Ahora en línea para recibir otra contribución de 100 millones de dólares de Miriam Adelson, esposa del difunto Sheldon Adelson, el Sr. Trump apoyó recientemente un proyecto de ley para financiar aún más las guerras de EE.UU. en Ucrania e Israel, asegurando su aprobación. Hay poca diferencia entre los candidatos de los principales partidos respecto al genocidio de Israel, probablemente porque el MIC estadounidense blanquea sus subvenciones federales a través de Israel.

La solución al «lobby israelí» es que Estados Unidos deje de financiar a Israel. La competencia por las contribuciones a las campañas entre los senadores y representantes estadounidenses pro-genocidio terminaría con la financiación. Por supuesto, esto no sucederá. Pero no por culpa del lobby israelí. No ocurrirá porque Lockheed Martin y Northrop Grumman tienen el poder político para garantizar que ni siquiera se considere la posibilidad de hacerlo. Esto convierte al «lobby israelí» en una filial del complejo militar-industrial de Eisenhower. De hecho, el discurso MIC de Eisenhower incluía originalmente al «Congreso» en el complejo por las razones expuestas aquí.

La mayor parte de lo escrito aquí coincide con la explicación de Mearsheimer / Walt sobre el Lobby israelí. La diferencia estriba en la deferencia a la economía política más que a las teorías liberales del Estado. Con más de 800.000 millones de dólares anuales en gastos del Pentágono más la financiación ad hoc de la guerra de Estados Unidos contra Rusia en Ucrania, el MIC existe antes de que el Congreso sea presionado por el AIPAC o Ucrania. Y la «puerta giratoria» entre el Congreso y el MIC incentiva aún más al Congreso a sobrefinanciar el MIC en relación con las necesidades.

Esta diferencia entre la tesis de Mearsheimer / Walt y el argumento expuesto aquí puede parecer pequeña, pero es crucial. Dado que la mayor parte de la ayuda estadounidense a Israel se destina en realidad al MIC estadounidense, no se puede afirmar realmente que sea ayuda a Israel sin una explicación más sólida de la economía política más amplia implícita en la relación. En otras palabras, la afirmación de un beneficio para Israel viene dada por la evolución futura de las hostilidades regionales, no por el valor nominal en dólares del armamento «concedido» a Israel. Y la evolución de las hostilidades regionales es una función de las relaciones internacionales.

Ya he enlazado anteriormente (comienza alrededor del minuto 2:45) al Secretario de Defensa estadounidense Lloyd Austin declarando que sin el apoyo de Estados Unidos, las hostilidades en Israel y Ucrania terminarían inmediatamente. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lo confirmó cuando se quejó de que la lentitud de la administración Biden en la entrega de armas había causado a Israel un daño incalculable. Pero también se puede argumentar lo contrario. Israel será conocido a partir de ahora como un Estado paria por su exterminio del pueblo palestino. Setenta años después del final de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes siguen pidiendo perdón por Adolf Hitler.

El grado de propagandización que debe tener una población para creer que Israel y Ucrania dirigen la política exterior estadounidense, por muy eficaces que sean sus grupos de presión, sugiere una profunda inseguridad nacional. Con el New York Times revelando ahora detalles hasta ahora oficialmente negados sobre las acciones de EE.UU. con respecto a Ucrania, desde la construcción de múltiples instalaciones de la CIA allí hasta la organización y entrenamiento por parte de la CIA del ejército ucraniano para atacar a Rusia, hasta el acuerdo de paz de 2022 que habría evitado la destrucción de Ucrania y que fue detenido por la administración Biden y los británicos, el MIC estadounidense dirige la política exterior de EE.UU..

Con la preponderancia de la ayuda exterior de EE.UU. a Israel siendo redepositada en las cuentas bancarias de la MIC estadounidense, la MIC se beneficia en exceso de Israel de la misma. Este hecho básico complica la afirmación de que el lobby israelí existe para beneficiar a Israel. Incluso sin la ayuda exterior estadounidense que revierte directamente en el MIC, Israel seguiría obteniendo probablemente más ayuda de la que el lobby israelí gasta para conseguirla. Sin embargo, el MIC no lo haría. Y como Benjamin Netanyahu declaró (enlace anterior), cualquier interrupción de los flujos de armas de EE.UU. a Israel pondría fin a su genocidio contra los palestinos en Gaza.

Con los colonos sionistas en Cisjordania ahora de nuevo «limpiando» a los palestinos apoderándose de sus tierras y exiliándolos, el plan de Israel que se está revelando es el exterminio total del pueblo palestino. Aquí la Conferencia de Wannsee tiene importancia. Fue la reunión de los principales nazis en 1942 para planificar el exterminio sistemático («solución final») de los judíos europeos cuando la Segunda Guerra Mundial estaba en marcha, lo que ilustra que los actos más odiosos de la historia de la humanidad han llegado en forma de poderosos actores políticos que planifican tranquilamente el exterminio de pueblos enteros. Ahora que Israel está exterminando al pueblo palestino, la historia ha cerrado el círculo. Los perseguidos son ahora los perseguidores. El hecho de que Estados Unidos esté financiando y armando este esfuerzo lo convierte en el actor estatal por excelencia en este proceso de genocidio.

Fuente Sin Permiso