"Estimulan la conjugación de fuerzas contra Venezuela"
Eleazar Díaz Rangel , director de Últimas Noticias
Como ocurre con todos los presidentes estadounidenses, que en la
medida en que se acerca el fin de sus respectivos períodos se apresuran a
rematar cuestiones pendientes, pareciera que Barack Obama luce
desesperado por resolver el “affaire de Venezuela”, es decir, qué hacer
para dejarlo desestabilizado y “quitarnos ese dolor de cabeza”. Menuda tarea. En estos días se observan indicios que
hacen suponer que esa ofensiva no la han descuidado nunca, ni siquiera
cuando se le acercan a Delcy a hacerle proposiciones decorosas, como las
de iniciar conversaciones de paz, porque simultáneamente otros voceros
del Departamento de Estado aparecen con declaraciones provocadoras y
altisonantes que siempre encuentran la adecuada y oportuna respuesta de
la Cancillería.
Pero insisten por otros medios. Un día es el New York Times, que
editorializa acusando al país de “Estado paria” y alertando sobre un
“inminente choque en Venezuela”, que requiere el “apoyo internacional a
ciudadanos que luchan por derrocar a un líder despótico”, mientras
estimulan la conjunción de fuerzas contra Venezuela en Mercosur, y el
golpe de Estado parlamentario que se desarrolla en Brasil contra la
legítima presidenta Dilma Rousseff. Conscientes están en Washington de
que dividir a Unasur y Celac es debilitar el proceso venezolano.
Las centrales sindicales del Cono Sur, que agrupa a 20 organizaciones
de trabajadores, acaban de alertar sobre la campaña contra la
presidencia de Venezuela en Mercosur, que debe tener por detrás la mano
peluda estadounidense en su esfuerzo por aislar a nuestro país. Desde otros países, España y Colombia, por ejemplo, esa campaña no cesa en sus medios.
Por supuesto que sus fuerzas cómplices en Venezuela han cogido las
señas. Esa manifestación del 2 de septiembre, cuando incluso proyectan
cerrar vías nacionales, fue oportunamente denunciada por Freddy Bernal:
se la juegan con todo para crear una conmoción social y promover otro
“Caracazo”, como parte de la “guerra no convencional”. Posiblemente no
sea esa la intención de todos sus organizadores, pero no podrán evitar
hechos de violencia provocados, conscientes de que será “la noticia”
para el exterior. Mosca, pues.
Y es de suponer que, aunque fue un episodio de hace años, los
servicios de inteligencia de la Fuerza Armada no habrán perdido de vista
los verdaderos objetivos del Plan Balboa y que estarán atentos a los
diversas exhortaciones que les ha hecho el presidente Maduro
públicamente, y a las que habrá comunicado confidencialmente a los altos
niveles de la Fanb, oportunidad que aprovecho para preguntar cuál es la
situación de nuestra defensa antiaérea, vital para la defensa militar
del país. El público olímpico Les transcribo el mensaje de una especialísima amiga que me dijo que no era para publicar. Lo hago anónimo:
“Quería comentarte que anoche apagué el interesantísimo juego de
voleibol entre brasileñas y chinas. Apostaba en principio por las
vecinas, pero en la medida en que iba transcurriendo el juego y notaba
la hostilidad del público, las pitas cada vez que iba a sacar una china,
fui cambiando de opinión y de simpatías hasta que en el cuarto tiempo
decidí apagar el televisor. No es la primera vez. Ya el día anterior, a
pesar de que también quería que ganara en salto con garrocha el
brasileño, simpaticé con el francés luego de que la pita generalizada lo
hiciera perder la concentración en el último salto. La triste
conclusión es que, pasiones y fanatismos aparte, está claro que el
público no está “educado” para lides de esta naturaleza. Hermosas
manifestaciones de solidaridad entre los atletas no se corresponden con
un público que pita, insulta y se ríe de las desgracias ajenas. Una
triste expresión de tercermundismo muy lamentable”. No sé qué harían Nicolás Maduro y Nelson Merentes
si a quienes son responsables de pagarles sus sueldos algún día se les
ocurriera pagárselos en efectivo. ¿Dónde meterían esa paca de billetes?
Por eso es que tanta gente se pregunta cuándo autorizarán los billetes
de 500 y 1.000 bolívares. Y ya que hablamos de billetes, ese fue el que se
metieron 48 compañías de seguros. Según Globalscope, entre enero y junio
de este año, tuvieron ganancias por ¡47.886 millones! Por eso uno no
escucha una sola opinión de algún asegurado (de vida, vehículo, etc.)
que no sea de queja por los altísimos incrementos de las pólizas. ¿Y
en estos casos no hay una superintendencia que obligue a fijar precios
justos? Es increíble, pero en recientes encuestas en
Colombia, hubo 41% que respondió negativamente a los acuerdos de paz
Gobierno-Farc. Sencillamente, ¿esa millonada de gente lo que quiere es
que continúe la guerra? De todas maneras, la mayoría, 47%, votó por la
paz. Sin embargo, se afirma que esa encuesta la ordenó el gobierno y que
existe otra, pagada por el uribismo, donde la mayoría (34%) dijo no,
mientras que 31% respondió positivamente. Uno, desde aquí, después de
saber de más de medio siglo de guerra y muerte, no termina de entender
por qué tantos quieren que la guerra continúe. El martes 23 se cumplen 100 años del nacimiento de
Francisco Pividal, el primer embajador de la revolución cubana en
Venezuela. Antes del triunfo de Fidel Castro, él vivía en Venezuela y
era un embajador “sin cartera”. Después escribió varios libros sobre
Bolívar. Venezuela y Colombia en Río
Hoy cierran las Olimpíadas de Río de Janeiro. Temprano para un
balance del desempeño de la delegación venezolana, pero oportuno para
una primera comparación con Colombia, que hasta el medallero de ayer
clasificaba en el puesto N° 22, uno debajo de Cuba, mientras que
Venezuela estaba en el N° 63. Enorme la diferencia.
Aún faltan elementos importantes por comparar; por ejemplo, los
clasificados de ambos países y la cantidad de atletas que llevaron, a
los que habría que añadir la inversión de cada uno de los dos países,
incluido, por supuesto, lo correspondiente a las largas estadas de
atletas entrenándose en países europeos y en EEUU.
No está de más recordar que tradicionalmente, desde fines de la
década de 1950, Venezuela aventajaba a Colombia en Bolivarianos,
Centroamericanos y Panamericanos.
Entre 1951 y 1987, Venezuela había ganado 381 medallas panamericanas,
25 de oro, y Colombia 107, con 15 áureas. Y en los Centroamericanos (de
1934 a 1986), Venezuela tenía 667 medallas -de ellas, 141 doradas- y
Colombia 347 preseas, 83 de oro. Sólida la ventaja venezolana,
igualmente presente en los Bolivarianos.
Hace 15 años, comenzó a ser desplazada por los vecinos. Lo escribí en
varias ocasiones. Preguntaba qué había pasado con el deporte en ambos
países, uno en crecimiento y otro no en decadencia, pero sí
aparentemente estancado. Nunca hubo una explicación satisfactoria de
Min-Deportes, del IND ni del COV, y menos una revisión de la política
deportiva.
Que sepa, tampoco se aplicó la línea de las tres R del presidente
Chávez ni las que posteriormente ha recomendado el presidente Maduro.
Esta es una oportunidad para esa evaluación pendiente y, entretanto,
como una contribución a ese debate, el jueves 25 tendremos un foro sobre
estas cuestiones en nuestro auditorio, desde las 9 am. Están invitados.
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