Desde este humilde espacio que me otorga Aporrea, quiero invitarte a
retroceder en tu vida y situarte como Obrero, trabajador de cualquier
empresa pública o privada.
Luego cuando ya estés devuelta a nuestro país de Trabajadores de clase
X, considera enfermarte y acudir “por ejemplo” en la Emergencia del
Hospital Universitario de Maracaibo, finge un dolor en el estomago y
llega con desesperación para que seas atendido por los Galenos que se
encuentran de guardia.
Ese será tu primer desafío, al ver que te preguntaran: -¿Dígame Sr. Qué le duele y cómo es ese dolor?
Usted con paciencia y sin ganas de hablar mucho, ya que todo el esfuerzo
que haga le aumentar el dolor que tiene en el estomago, le responde
dónde y cómo le duele. Puede que si el médico este de buenas le tocara
el lugar afectado y de allí le emitirá unos récipes para hacerse unas
placas o exámenes de hematología y heces (de inmediato).
Si esta solo amigo, usted deberá ir con dolor y todo hasta el pasillo
donde realizan las placas, si corre con suerte y ese día hay agua le
harán la placa, pero, no podrán darle nada en físico porque no hay
material, usted deberá buscar al médico que lo atendiendo en un
principio para que este se traslade a la sala de rayos X y las vea en el
monitor. Seguidamente tendrá que ir hasta el laboratorio y si allí le
pueden tomar la muestra “gracias a Dios “ deberá dar, de no ser así le
entregaran unos tubitos y estos usted se los entregara al médico para
que este cuando tenga algún tiempo le tome la muestra de sangre y de
heces (si es que puede).
En este tiempo valioso a usted Maduro le continua el dolor de estomago y
con tanto andar de aquí para allá, comienza a faltarle oxigeno. Mira
hacia los lados y no consigue ni una silla donde reposar, menos pensar
en una camilla o silla de ruedas. Deberá permanecer de pie y pegado a la
pared.
Cuando al fin lo recuerdan le toman la muestra y debe usted mismo
llevarla al laboratorio, va y vuelve y al regresar llega más agotado
aún. Demoraran 3 horas para dar el resultado (si tiene suerte). Siguen
moviéndose los minuteros del reloj y usted lleva más 3 o 4 horas en la
emergencia. Siente que su pecho esta adolorido, el padecimiento se ha
extendido para las costillas, de vez en cuando le dan ganas de ir al
baño como si quisiera evacuar, piensa que siendo así tomaría la muestra
de heces.
Continúan dando vueltas las manecillas del reloj y gracias a Dios ya
hace rato que consiguió una silla, su cuerpo clama por estar horizontal,
descansando. Mira a su alrededor y solo ve personas con rostros de
dolor y otras de desesperación.
Se acerca la hora de retirar los resultados y sus piernas no se mueven,
ningún médico se ha vuelto a acercar a usted, ni ninguna enfermera, no
le han suministrado medicamento para el dolor que lo asfixia, ni le han
tratado de dar ánimos para que espere con calma, no le han tomado la
tensión arterial ni puesto termómetro, nada en absoluto para por lo
menos tener en cuenta que le está sucediendo.
Trata de levantarse y cae al suelo, siente que su cuerpo levita y ve
algunos rostros cerca diciéndole algo, pero usted no escucha, ni
entiende, lo único que quiere es seguir descansado en el piso. Siente
que al fin su orine y heces llegaron, solo tiene un pequeño dolor en el
pecho. Cierra sus ojos y se deja llevar por el silencio que llego para
aliviarlo…
Mientras tanto en la sala de emergencia los médicos corren a auxiliar al
caído, le toman pulso y gritan “este hombre tiene un infarto, corran,
hay que atenderlo”…
Cuando pudieron atenderlo no hicieron nada, solo burocracia y negligencia y
Cuando lo hicieron, ya era muy tarde.
Esto presidente con el debido respeto, es lo que está pasando y mucho
más en la emergencia del Hospital UNIVERSITARIO DE MARACAIBO y mejor ni
le cuento lo que pasa cuando existe el Bendito cambio de guardia, solo
le diré que el médico encargado se pasea más de una hora como gallina
caminando con sus pollitos con más de 10 estudiantes, llega a cada
paciente y le cuenta a medias la enfermedad que padece o los síntomas
presentados en el momento, les hace preguntas y estos responden, tal
cual fuesen, animales los que están en las camillas, sillas de ruedas o
sillas normales de pasillo.
Y mientras tanto el paciente muere o va buscando su camino para la otra vida.
Posdata: No me cansaré de luchar y mi vos y mis palabras quedaran
escritas para que algún día un doliente del pueblo escuche el clamor y
viva por experiencia propia la angustia que padecemos, acompañante y
pacientes, observando cómo médicos desalmados no atienden a su juramento
Hipocrático y dan la espalda a tanto sufrimiento.
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